Make your own free website on Tripod.com

ALIMENTACION INFANTIL

Home
Our Products
Contact Us
Our Location
Catalog
Our Policies
About Us
New Page Title

Add your logo here

LA ALIMENTACIÓN INFANTIL

           U no de los puntos  más delicados de la alimentación del lactante es la introducción de nuevos alimentos pues esto implica esencialmente por que el aparato digestivo del niño (a). Carecen todavía de una flora bacteriana adecuada que le ayude a asimilar correctamente los alimentos en este caso puede tener un mejoramiento para cada uno de sus alimentos. Los cuadros de esta página resumen la alimentación en el primer año suministrando indicaciones precisas para cada mes. De todos modos es importante que los padres observen atentamente a su hijo y comprueben que tolera bien un alimento antes de pasar a los siguientes. Respetando esa sencilla norma pueden ahorrarse muchas alergias y trastornos digestivos.

La leche materna es el mejor alimento que una madre puede dar a su hijo recién nacido. No solo por su composición sino también por el vínculo afectivo que se establece entre la madre y su bebé durante el acto de amamantar que tiene vitaminas favorables para el niño. En razón de que contiene todo lo que el niño necesita durante sus primeros meses de vida, la leche materna protege el bebé frente a muchas enfermedades tales como catarro, neumonía, diarreas, otitis, infecciones de orina, e incluso otras futuras como asma, alergias, obesidad, etc. Favorece también a la madre. Las mujeres que amamantan pierden el peso ganado durante el embarazo más rápidamente, y difícilmente padecerán de anemia o de hipertensión y depresión posparto.
Añadiendo aún más ventajas, se puede decir que la leche materna es un alimento ecológico. No se fabrica, no se envasa ni se transporta, evitando así el gasto de energía y la contaminación del medio ambiente. Para la familia es un gran ahorro. La leche materna no constituye un gasto económico.

Dar el pecho al recién nacido cuanto antes mejor. Es importante que  cuando el niño se le ofrezca el pecho en la primera media hora tras el parto. Después de la primer ahora, el recién nacido suele quedar adormecido unas horas. Durante este tiempo, es recomendable que el bebé se quede junto a su mamá para que se estimule el contacto piel con piel entre ambos. Así, puede ofrecerse el pecho tan pronto como se observe que el niño está dispuesto a mamar, y no solamente cuando llore. El llanto es un signo tardío de hambre la madre le tiene que darle.
No se debe olvidar de que el recién nacido sano no necesita más líquidos que los que obtiene de la leche de su madre, no es necesario ni recomendable ofrecer agua ni soluciones de suero glucósido. Antes de darle "suplementos" o cualquier alimento distinto de la leche materna es conveniente consultar con el pediatra.

Por todas estas razones y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más. La alimentación durante el primer año de vida del niño (a) es muy importante, por que en este periodo el niño (a) necesita la energía y nutrientes fundamentales para el desarrollo adecuado del niño, no solo para mantener su vida, sino para lograr un rápido desarrollo de sus tejidos, órganos, y funciones.


Un desequilibrio en la dieta en estas primeras etapas de la vida puede dar lugar a un crecimiento defectuoso y alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central.

Cuando la lactancia materna no es posible se debe elegir una fórmula que cubra todas las necesidades nutricionales del lactante en lo cual es muy importante en su etapa de desarrollo, puesto que en este etapa desarrollan mas capacidad.

 

 

D E   0 - 6   M E S E S

 

 

 

 

Recién nacido y primera infancia La alimentación del recién nacido y la primera infancia pasa por tres periodos que debemos distinguir:

  • Periodo lácteo, por ser la leche el único alimento. Desde el nacimiento hasta los 6 meses aproximadamente, en los cuales se comienza la introducción progresiva de otros alimentos.
  • Periodo de transición, o destete, donde vamos introduciendo la alimentación sólida o bien anterior a ella, optamos por una lactancia artificial.
  • Periodo de maduración digestiva. Hasta que el niño va alcanzando la madurez inmunitaria y la introducción de los alimentos.

Cómo más adelante veremos, la lactancia materna es la más adecuada para los bebés, pero si esta no puede realizarse, debemos considerar una lactancia artificial con fórmulas adaptadas.

Bases de la nutrición del bebé

Objetivos: Las pautas nutricionales para esta edad vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la FAO/OMA, el Comité de nutrición de la Academia de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica ESPGAN.

El periodo neonatal es desde el punto de vista nutricional, crítico, el crecimiento y desarrollo son más rápidos que nunca (los niños tienen que doblar el peso del nacimiento a los cuatro meses y triplicarlo al año) y los requerimientos nutritivos deben ir de acuerdo con este crecimiento.

Hay que conseguir una alimentación adecuada pues lo contrario conduce a trastorno durante la niñez y afecciones en el adulto: obesidad, ateriosclerosis, hipertensión.

Una buena alimentación asegura un buen crecimiento a tu hijo. La leche materna o formula de inicio-1 se administrará cada 3-4 horas. La madre debe lavarse las manos con agua y jabón antes de cada toma. Debe limpiar el pezón y la areola cuidadosamente con agua fría y hervida previamente antes y después de darle el pecho a su hijo. Debe sentarse cómodamente, con la espalda bien apoyada y recta, el ambiente tranquilo, con la luz adecuada y si es posible siempre en el mismo lugar de la casa

Todos los expertos concuerdan en que la leche materna es el mejor alimento para los bebés. No solamente es el alimento más completo desde el punto de vista nutricional, sino que además, le brinda al bebé otros beneficios que lo acompañan durante toda su vida:

- La leche materna contiene el balance perfecto de nutrientes: Durante los primeros días después de que das a luz, tus pechos segregarán un fluido espeso y amarillento llamado calostro, el cual es alto en proteínas, vitaminas y minerales. El calostro le brinda a tu bebé recién nacido alimento altamente nutricional para empezar la vida. Luego, después del tercer o cuarto día después de que nace tu bebé, tu cuerpo comienza a producir la leche materna, el mejor alimento que puedes darle a tu bebé. Esta contiene todos los nutrientes que tu bebé necesita en el perfecto balance, por esto no debes preocuparte por su aspecto algo diluido, esa es su apariencia y está llena de nutrientes.

- La leche materna es fácil de digerir para tu bebé: A diferencia de otras proteínas presentes en la leche de vaca, las que se encuentran en la leche materna son fáciles de digerir para tu bebé. Además, el hierro de la leche materna también es fácil de absorber para el bebé.

- La leche materna contiene anticuerpos que protegen a tu bebé: Además de ser alta en proteínas, vitaminas y minerales, el calostro y la leche materna contienen anticuerpos que ayudan a tu bebé a defenderse contra enfermedades y recuperarse más rápidamente. Aún más, la leche materna promueve un ambiente resistente a las infecciones en el sistema digestivo de tu bebé, ayudando a reducir la incidencia de infecciones en los oídos, alergias, y diarrea.

- La leche materna cambia con el tiempo para adecuarse a las necesidades del bebé: El milagro de la leche materna es que va cambiando con las necesidades nutricionales de tu bebé: desde el calostro, alto en proteínas, vitaminas y minerales, hasta la leche con proteínas fácilmente digeribles. La leche materna incluso varía durante cada amamantada: al inicio contiene mayor cantidad de proteínas necesarias para el crecimiento y al final le brinda más cantidad de grasa, que tu bebé necesita para tener energías y ganar peso.

- La leche materna crea un lazo íntimo entre el bebé y la madre: Amamantar a tu bebé es una experiencia hermosa para tu bebé y para ti. A través del contacto con la piel y los ojos, crearás un lazo inigualable con tu bebé, mientras él recibe el mejor alimento.

- Amamantar ayuda a la salud de mamá: Al dar pecho, se estimulan las hormonas que causan que tu útero se contraiga y además, quemarás calorías extra. Esto te ayudará a ponerte en forma más rápidamente.

 


 

VENTAJAS E INCONVENIENTES

 

       Los mamíferos de todas las especies se alimentan desde el nacimiento, hasta que su organismo es capaz de metabolizar otros nutrientes, de leche de sus madres. En el caso del ser humano, el alimento primero que debiera tomar es la leche materna, lo cual no se realiza siempre, la madre o no intenta, o abandona la lactancia materna muy pronto, bien por desconocimiento de sus beneficios, por incorporación al mundo laboral o por incompatibilidades o problemas de salud, entonces se requiere la utilización de leches alternativas llamadas "formulas adaptadas".

Veamos cuales son las diferencias entre la lactancia materna y la lactancia artificial y porque conviene alimentar a los niños con lactancia materna.

1- En primer lugar, la leche de mujer se adapta perfectamente a las necesidades nutricionales y las características digestivas de los niños recién nacidos y hasta la introducción de la alimentación complementaria. No tiene la misma composición al principio de la lactancia, que una vez que está ya se ha establecido, y tampoco es igual al principio de cada toma que al final de la misma, esto tiene unas explicaciones lógicas.

La leche materna pasa por las siguientes etapas:

  • Calostro: es la primera segregación. Se produce durante los 5 primeros días después del parto. Es la más rica en proteínas, vitaminas liposolubles y sodio. Aparte, en el calostro se encuentra la inmunoglobulina A (IgA) en su forma secretora, muy importante para la inmunidad del niño en este periodo, donde presenta inmadurez tanto en sus sistemas digestivos como inmunitarios.

El niño no va a producir por si mismo esta inmunoglobulina hasta la 4ª o 6º semana de vida, por lo que deberá obtenerla antes de esta edad, a través de la leche materna. La leche de vaca y la leche de fórmula para lactantes no contienen IgA, por lo que si el bebé no la ha obtenido del calostro materno, su intestino puede aparecer más permeable a los alergenos.

  • Leche transicional: después del calostro y de un color blanco azulado.
  • Leche madura: se segrega partir de la tercera semana, es más blanca y consistente .Es la leche propiamente dicha y está adaptada a los requerimientos del niño en esta etapa.

 

Al comienzo de la toma, la leche es dulce y líquida, para calmar la sed y ansia del bebé, ésta se va volviendo densa y menos dulce a medida que el niño mama. Al principio, la duración de las tomas es más breve, el bebé necesita estar menos tiempo mamando porque su capacidad de succión y sus necesidades energéticas están disminuidas estos primeros días. Más adelante el bebé va a pedir, él mismo mamar más tiempo. La duración de la toma no debe ser superior a veinte minutos, utilizando los dos pechos, ya que todos los requerimientos nutricionales se completan en este periodo, prolongarlo más no traerá consigo sino problemas de grietas en el pezón de la madre.

 

2- Las proteínas y seroproteinas de la leche materna también son diferentes a las de la leche de vaca, sobre todo en contenidos:

  • Proteína caseína: tanto su composición como contenido es distinto, la de leche de vaca tiene excesiva cantidad de caseína, lo que la hace digerirse peor, aparte de tener poder alergizante. La caseina de la leche materna son beta y kappa caseína y no contiene alfa y gamma que son exclusivamente bovinas.
  • Las seroproteinas de la leche materna más importantes son la alfa-lacto-albúmina, la lactoferrina y las inmunoglobulinas.

En la leche de vaca nos encontramos con alfa-lacto-albumina, beta-lactoglobulina, seroalbúmina e inmunoglobulinas. La diferencia entre la leche de vaca y la humana radica en que la leche de vaca contiene beta-lactoglobulina, la cual está ausente en la leche materna. Esta proteína es un alergeno potente para los bebés, además presenta una gran resistencia a la digestión ácida del estómago, de manera que es probable que atraviese el intestino sin ser digerida. Parece ser que esta capacidad antígena es lo que sensibiliza a los bebes que son precozmente alimentados con fórmulas adaptadas.

  • Existen otras proteínas, glucoproteinas y aminoácidos en la leche materna que también tienen su función importante: la lipasa específica de la leche materna que al no destruirse por la acidez gástrica, favorece la digestión y absorción de las grasas y la lisozima, con acción bactericida.

3- Otros componentes son:

  • Carbohidratos: en la leche materna el principal es la lactosa, contenida en mayor cantidad que en la leche de vaca, lo cual facilita la absorción de calcio, hierro y fósforo. Su concentración no varia a pesar de las modificaciones dietéticas y las condiciones nutricionales de la madre. El resto azucares de la leche materna favorecen el crecimiento del Lactobacillus bifidus inhibidor del crecimiento bacteriano. Lípidos. Es la principal fuente de energía de la leche materna. Varía su contenido de una toma a otra, siendo más rico al final de la mañana y al inicio de la tarde, aumentando también a lo largo de la lactancia. El estado nutricional de la madre influye en su calidad. Siendo proporcional la concentración de lípidos en la leche materna al tipo de lípidos ingeridos por la madre y con la coformación de lípidos de sus reservas en el tejido adiposo.
  • Vitaminas: la leche materna las lleva en la concentración adecuada para los bebés. Una salvedad es la vitamina D, que debiera ser suplementada en casos de deficiencias en la madre o baja exposición al sol. Con respecto a la vitamina K, su concentración es más alta en el calostro y en la leche transicional.
  • Minerales: la leche materna tiene tres veces menos contenido en sodio que la leche de vaca, lo cual impide una sobre carga renal en el niño. La leche materna tiene menor contenido en calcio, pero su absorción es mayor, lo mismo ocurre con el hierro.

Es importante que el recién nacido empiece a mamar cuanto antes, el reflejo de succión tiene la máxima respuesta a los veinte-treinta minutos después del parto y este momento debería ser aprovechado. Cuanto antes empiece a mamar, antes se producirá la secreción de leche y el bebé recibirá tempranamente el calostro con todas sus ventajas.

Existe en muchas maternidades la costumbre de separar al niño de la madre y llevárselo al nido, bien es cierto que la madre puede descansar entre tomas o más horas por la noche, pero es en este momento cuando se producen muchas de las sensibilizaciones a la leche de vaca en los bebes. Durante la noche se le ofrece al niño, para que aguante más horas sin mamar, un biberón de fórmula adaptada de inicio. Este hecho tan normal, que pasa inadvertido por la mayoría de los padres, tiene más inconvenientes que ventajas, el contacto permanente madre-hijo en los primeros momentos está cargado de enormes connotaciones, no solo afectivas, esta relación debe ser intensa en las primeras horas de vida, por otro lado, si el bebe toma un biberón, se está saltando una toma, lo cual retrasa la secreción de leche.

Si la lactancia se retrasa, bien por haber sufrido la madre una cesárea, o por otras causas, niños prematuros, o con otros problemas, se intentará su inicio dentro de las tres horas siguientes al parto. Si está no es de ningún modo posible, y en niños que presenten alto riesgo de ser alérgicos, se debe sustituir el biberón de fórmula adaptada de inicio por otra formula hipoalergénica. Los padres deben avisar de este hecho y manifestar expresamente que no quieren que su hijo sea alimentado con otra fórmula adaptada. Con la lactancia materna se previenen muchas enfermedades, entre ellas las alergias a alimentos.

 

 

La composición de la leche debe seguir las recomendaciones ESPGAN para fórmulas lácteas para el bebe.  (Por 100 ml)

LA ENERGIA: 72-64 Kcal /100 ml con esta cantidad se evita una posible sobrealimentación al niño (A).

HIDRATOS DE CARBONO: 7,4/100 ml igual que la leche materna es indispensable y Esenciales para el lactante como fuente de energía, sin ellos se originaría una hipoglucemia afecta en su desarrollo del niño.

La lactosa es el hidrato de carbono mayoritario presente en la leche materna, alcanza el colon y se metaboliza formando el ácido láctico y ácidos grasos. Este acláctico disminuye el ph, favoreciendo el crecimiento de bifidobacterias e impidiendo el crecimiento de E.coli. También favorece la absorción del calcio.

PROTEINAS: 1,9-1,2 gr/100 ml. Las proteínas son fundamentales para la actividad biológica ya que intervienen en la formación de estructuras corporales y en procesos de regulación defensa y transporte. Las proteínas mayoritarias son lactoalbumina y caseina.

La cantidad de aminoácidos debe ser la misma que en la leche materna. La taurina es el aminoácido libre que se encuentra en grandes concentraciones en el cerebro en desarrollo y en retina madura. Una insuficiencia de taurina puede originar un retraso en el crecimiento, anomalías en la retina, alteración en la conjugación de ácidos biliares.

LIPIDOS: 4,4 – 6 gr / 100 ml. Componentes de las membranas celulares. Fuente de ac. Grasos esenciales necesarios para el desarrollo de órganos.

El ácido oleico es el ac. Graso que aparece en mayor proporción en la leche materna, previene de posibles riesgos de arteriosclerosis en la edad adulta. Los seres humanos no pueden sintetizar los ac. Grasos poliinsaturados, ac. Linoléico y ac. Linolenico siendo su aporte dependiente de la dieta.

VITAMINAS: Son micronutrientes esenciales necesarios en todas las células vivientes para su función, crecimiento y desarrollo. Deben ser aportadas de forma regular en la alimentación.

Las vitaminas C, E, B-caroteno tienen acción protectora antioxidante frente a los radicales libres.

MINERALES: Las fórmulas adaptadas deben proporcionar unos niveles adecuados que permitan la realización de las funciones metabólicas necesarias para la vida. Este aporte ha de ser seguro para que no existan desequilibrios bioquímicos que se traducirían en manifestaciones clínicas.

Sodio: 20-60 mg / 100 Kcal. - Potasio: 60-145 mg / 100 Kcal.

  • Cloro: 50-125 mg / 100 Kcal.

El contenido de sodio, potasio y cloro debe garantizar un margen de seguridad para el equilibrio del agua corporal evitando el riesgo de deshidratación hipertónica reduciendo el riesgo de hipertensión en la edad adulta.

Calcio: 40 mg / 100 ml - Fósforo: 20- 35 mg / 100ml

Son dos elementos que intervienen en el crecimiento y mineralización del esqueleto óseo

Hierro: El hierro se encuentra en el momento del nacimiento en la hemoglobina. Durante los primeros meses de vida los depósitos de Fe se quedan prácticamente exhaustos. La leche materna aporta un bajo contenido en Fe pero de una gran biodisponibilidad (49 %).

Las fórmulas infantiles no deben añadir un exceso de hierro ya que la absorción no depende de la cantidad sino de la biodisponibilidad.

El ac. Ascórbico es un estimulador de la absorción de hierro. Debe existir una proporción de vit C Y Fe de 14:1

CARGA RENAL DE SOLUTOS: Es la cantidad de electrolitos, potasio y cloro que deben ser excretados por el riñón, procedentes del metabolismo proteico. La capacidad de concentración renal no está totalmente desarrollada en la primera infancia.

La carga renal de solutos debe ser baja para dar un margen de seguridad alto que permita no sobrecargar los riñones del lactante y evitar el desequilibrio hídrico corporal en cada uno de los aspectos.

El desequilibrio hídrico aumenta considerablemente cuando hay ingesta baja de líquidos, fiebre, aumento de temperatura, diarrea, infección del tracto urinario.

PRIMER MES

 (De 7ª 8 tomas diarias de leche)

Se le darán de 7 a 8 tomas con intervalos entre comidas de 3 horas.

La primera toma se dará a las 6 de la mañana y se descansaran 4 s 5 horas   Si el niño es muy grande (mas de 5 Kg.) se le darán un máximo de 6 s 7 tomas.

Introducción de alimentos:

15 minutos antes de dos de las tomas (por ejemplo: la de las 9 de la mañana y 12 del mediodía) se le dará una cucharada de zumo casero de fruta, procurando variársela en cada toma. La uva, la mandarina y la naranja son las más adecuadas para empezar.

SEGUNDO Y TERCER MES

(6 tomas de leche)

Se le establece un horario fijo de 6 de la mañana a 12 de la noche. Las tomas se administran cada 3 horas, haciendo un total de 6 al día, o bien cada 4 horas en lactancia artificial.

Introducción de alimentos:

  • Antes de 3 de las tomas (ejemplo: 9 mañana, 12 mediodía y 6 de la tarde) se le da el zumo de frutas (3 cucharadas en cada toma). A las frutas citadas se añaden el melocotón, la ciruela y el limón diluido en 3 partes de agua, y jugo de tomate tamizado. Todas ellas a partir del tercer mes.

Para endulzar infusiones o jugos se utiliza fructosa (azúcar de fruta)

 

 

CUARTO MES

El bebé empezará a ingerir alimentos más sólidos.  A partir del 4º mes de vida el bebé empieza a ingerir alimentos mas sólidos. Es la hora de la papilla de frutas (por la tarde) que corresponderá a una merienda con aporte de vitaminas naturales y fibra que son importantes para la salud del niño. 

A los pocos días que haber empezado con la papilla de frutas, se podrá  añadir a 1 ó 2 biberones al día unas cucharaditas de harina SIN gluten. El gluten es una proteína vegetal que contiene cereales como el trigo, avena, cebada y centeno.

De los 5 a 5 meses y medio de edad se inicia la primera papilla salada en la alimentación del bebé que consiste en un puré de verduras con pollo. Se inicia con 60-70 gramos de pollo para ir aumentando en los siguientes días hasta los 100-120 gramos.

Paralelamente se van reduciendo el número de tomas por día y se puede cambiar la fórmula de inicio (Leche 1) por una leche de continuación (Leche 2). Una vez cumplido el 6º mes de vida se amplia la variedad de harina escogiéndose entre las que contienen gluten.

 

(6 tomas diarias de leche, de la siguiente forma)

1. Leche
2. Leche, leche de soja o almendra.
3. Caldo de verduras.
4. Leche.
5. Papilla de fruta.
6. Leche.

Se la darán 5 tomas (desayuno, comida, merienda y cena).

Introducción de alimentos:

  • En la edad se le introduce el arroz blanco en la dieta (mezclado con la leche o con verdura).
  • las cantidades de los alimentos mencionados aumentan.
  • Yogur: .3 s 4 cucharadas.
  • La verdura se puede espesar aumentando las cantidades de patata, sémolas o tapioca. Deben quitarse las fibras de las verduras.
  • Se introduce polen en la cantidad de ¾ partes de una cucharilla 3 veces por semana. Se
    puede mezclar con la fruta.
  • El importante el plátano puede empezar a utilizarse. El pimiento, tomate, apio, ajo, puerro y cebolla se pueden dar crudos, mezclándolos con la papilla de verduras poco antes de su administración.
  • Sobre bebidas estimulantes: Café, té, bebidas con cola, chocolate y cacao jugos crudos de fruta.
  • Bebidas alcohólicas: Vino, aperitivos, cerveza (incluido las denominadas sin alcohol) y licores en general. El alcohol ingerido pasa a la leche materna y perjudica al niño.
  • Vegetales mas importantes: Coliflor, col, alcachofas, espárragos, pepino, pimientos ya que pueden cambiar el sabor natural de la leche materna.
  • En los medicamentos: No debe automedicarse, solo los estrictamente recomendados por su médico.

SEXTO MES

5 tomas diarias de leche, de la siguiente forma:

1. Leche.
2. Leche de soja o almendras o leche.
3. Verduras y complementos.
4. Fruta y yogur.
5. Leche.

 

 

 

5 tomas diarias.

Introducción de alimentos:

  •  Los Huevo (solo un cuarto de la yema de un huevo) dos veces por semana. Se mezclara con la verdura.
  • Yogur: medio diario, con la fruta.
  • Si el niño (a) no queda satisfecho con la fruta, se añaden a esta papilla algunas galletas de calidad.

Se sustituye la fructosa por miel de abeja.

 

SEPTIMO MES

El bebé probará la carne por primera vez es muy complicado para su organismo. La introducción de la carne es el gran paso entre el 7º y 8º mes. Se añade la ternera alternándola con el pollo en la comida. A partir del 8º mes se inicia una papilla salada en la cena, con la introducción del pescado blanco (merluza, rape, lenguado) 3-4 veces a la semana.
Se inicia el aporte de aceites de pescado para un correcto equilibrio entre la grasa animal y la de origen vegetal y marino.

Durante este periodo el aporte mínimo de leche al día debe ser aproximadamente de 500 cc. Durante toda la infancia.  
Al tomar el niño el pescado en la cena, en los casos que solo haga 4 tomas al día el aporte de leche se vería mermado si no aplicamos algún cambio en su alimentación. El aporte de leche en esta edad todavía es básico para un buen desarrollo por lo que no debe ser inferior a los 500 cc /día. Para ello el día que deseemos darle pescado a nuestro bebé, suprimiremos la papilla de frutas y administraremos una papilla de fórmula de continuación-2 con cereales igual a la del desayuno.

A los 10-12 meses de vida se introduce el huevo para la cena alternando con el pescado una vez a la semana. Primero será huevo duro y solo la yema. Lo podrás administrar completo pasadas 2-3 semanas. En forma de tortilla francesa se iniciará a los 12-15 meses dependiendo de la habilidad del bebé para la masticación

Igual que el sexto mes

5 tomas diarias.

Introducción de alimentos:

  • El Huevo: media yema cada 3 días.
  • La Harina de maíz con leche o verduras, 3 veces por semana en una toma.
  • El Arroz integral con verduras, triturado y tamizado: una vez por semana.
  • Un yogur entero cada día.

Pastas de fideos: se darán con la verdura.

 

 

 

OCTAVO MES

 

Igual que el séptimo mes, pero una de las tomas de leche será con cereales.

 

5 tomas diarias.

Introducción de alimentos:

  • Huevo: una yema entera cada 3 días.
  • Sésamo: 2 veces por semana, en forma de mantequilla.

Harinas de trigo o avena: una toma diaria sin
espesaría demasiado

NOVENO MES

Igual que el octavo mes.

5 tomas diarias.

Introducción de alimentos:

  • Queso fresco: 3 veces por semana. Para que esté más blando se puede calentar brevemente en la sartén con una pizca de mantequilla.
  • Sésamo en horchata.
  • Mantequilla.

Leche de vaca diluida en agua en la proporción de tres partes de leche y una de agua. Esta leche, si la tolera bien, sustituirá totalmente a la leche adaptada.

 

 

DÉCIMO Y ONCEAVO MES

Igual que el noveno mes.

5 tomas diarias.

Introducción de alimentos:

  • Harina de soja cocida con leche.
  • Nata.
  • Polen: una cucharada 3 veces por semana.

Al final de los 11 meses: germen de trigo, me día cucharadita, una vez por semana. Semillas
germinadas: se cocinan con las verduras y se trituran.

 

DOCEAVO MES

Igual que el onceavo mes.

5 tomas diarias.

Introducción de alimentos:

  • Huevo entero cada 3 días.
  • Leche de vaca entera.
  • Jalea real.
  • Sésamo triturado o en horchata.
  • Legumbres secas tamizadas.
  • Fruta seca triturada.
  • Preparados de soja: carnes vegetales, patés, etc.
  • Lecitina de soja, 2 veces por semana.

Al final de los 12 meses, harinas de cereales integrales con leche o caldo de verduras

 

A PARTIR DEL AÑO

 

 

 

 

Se dice que a partir del año, el niño puede comer de todo. Es muy importante que no se incluyan todos los alimentos en un mismo día. Cada semana podemos introducirle un nuevo alimento; así sabremos la reacción de tolerancia del niño con respecto al alimento nuevo.

 

El primer año de vida, clave para un crecimiento y un desarrollo adecuado

El primer año es el periodo de crecimiento y desarrollo más rápido en la vida del niño y cuando éste es más inmaduro y vulnerable. Por ello, es especialmente importante asegurarle una alimentación suficiente y adecuada, con el triple objetivo de satisfacer sus necesidades nutritivas, prevenir y /o tratar diversas situaciones patológicas y crear unos buenos hábitos alimentarios. Las pautas nutricionales vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de
la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Comité de Nutrición de la Academia Europea de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica (ESPGAN), y se adaptan a tres etapas bien diferenciadas y una tabla de Recomendaciones dietéticas a partir del primer año.

 

Recomendaciones dietéticas a partir del primer año

ALIMENTO

CANTIDAD

RACIONES

Leche

200 c.c.

2 o 3 veces al día

Queso

30 g

Sustituye 1 rac. leche

Carne, Pollo

20 -60 g

3 veces por semana

Pescado

50 -100 g.

4 veces por semana

Huevos

medio o uno

4 veces por semana

Patatas

60 g.

diariamente

Legumbres

30 g.

2 - 3 veces por semana

Hortalizas

70 g.

diariamente

Cítricos

100 g.

diariamente

Otras frutas

100 g.

diariamente

Pan, galletas, papillas

200 g.

diariamente

Azúcar, dulces

30 g.

diariamente

Arroz

40 g.

2 veces por semana

Pastas

40 g.

2 veces por semana

 

 

Alimentación del niño de uno a tres años

ALIMENTACIÓN DE 1 A 2 AÑOS

    Salta del plato único para una comida más completa. Al cumplir su primer año, el bebé empieza una nueva etapa en la alimentación. Se debe iniciar, poco a poco, la introducción de alimentos con una textura más gruesa, para que él vaya se acostumbrando a comer alimentos troceados.
Una buena solución es darle alimentos que puedan ser chafados con un tenedor. Todo dependerá del niño y de su rapidez en el aprendizaje de la masticación. Lo importante es que a los 18-24 meses el niño ya coma alimentos troceados. 
También se debe introducir poco a poco, galletas, yogurt natural, petito suisse, queso, jamón de york, etc, para que el niño coja el hábito a las comidas de la familia. 

Los potitos son recomendables pero apenas para casos excepcionales como viajes, cenas rápidas, etc.
A esta edad, las necesidades nutricionales del niño varían dependiendo de su desarrollo (el peso y las medidas) y también del grado de actividad (si son tranquilos, activos, hiperactivos, etc).  
Introducir un cambio en alimentación. Pasar del plato único a una comida mas completa y compuesta por primer plato (verduras, purés, sopa, etc) un segundo (carne, pescado, huevo, etc) mas guarnición y un postre al final. 

Necesidades nutricionales para un bebé de 1-2 años
Calorías.......................... 1.200-1.300 Kcal/día
Proteínas........................ 25-30 grs/día
Hidratos de carbono....... 100-160 grs/día
Grasa.............................. 35-45 grs/día

 


 

ALIMENTACIÓN PARA LOS 2 A 3 AÑOS

 

   El niño empezará a tener 4 comidas diarias. A partir de los 2 años de edad el niño hace 4 comidas al día (desayuno, comida, merienda y cena) y en algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse. Es de fundamental importancia repartir los aportes calóricos de las cuatro comidas básicas ya que esos hábitos alimentarios adquiridos a esta edad serán la guía para la época adulta.  

Las calorías deben ser repartidas de la siguiente forma:  

Desayuno: 25% del aporte calórico del día
Comida: 30% del aporte calórico del día
Merienda: 15% del aporte calórico del día
Cena: 30% del aporte calórico del día

Hay que estar atento para evitar a que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia para unos alimentos y aversión a otros. Eso puede provocar una alimentación carencial en sustancia nutritiva. Una dieta equilibrada, variada y completa aporta al niño lo que él necesita. 

Necesidades nutricionales diarias de 2-3 años:
Calorías.......................... 1.300-1.400 Kcal/día
Proteínas........................ 30-40 grs/día
Hidratos de carbono....... 130-180 grs/día
Grasa.............................. 45-55 grs/día

 

 

Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de crecimiento muy rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento estable, que se extiende desde los tres años hasta el comienzo de la pubertad.

Es un periodo madurativo en el cual el niño realiza avances importantes en la adquisición de funciones psicomotoras. Sus funciones digestivas y metabólicas van alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación a la del niño más mayor. Sin embargo un niño alimentariamente no se convierte de inmediato en un adulto, sus necesidades energéticas y de determinados nutrientes aconsejan ajustar la dieta a sus particularidades fisiológicas, no hay que dar normas rígidas y es preciso adaptar e individualizar la dieta ajustándola a la propia constitución y estilo del niño.

Hay que poner especial cuidado en la conducta alimenticia del niño la cual puede estar sujeta a determinadas aversiones y preferencias, lo que puede conducir en ocasiones a una dieta carente de algunos nutrientes.

Los niños a estas edades son caprichosos y tiene tendencias hacia los dulces y golosinas que a veces se le ofrecen.

La alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes:

    1. Asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos
    2. Evitar carencias nutritivas
    3. Prevenir enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad

 

Requerimientos nutricionales

Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 100kcal/kg/día aproximadamente 12.300-1500 Kcal./día

La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:

  • Proteínas: 12-15%
  • Hidratos de carbono: 50-58 %
  • Grasas: 30-35%

La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:

  • Desayuno: 25%
  • Comida: 30 %
  • Merienda; 15%
  • Cena: 30 %

 

Alimentación del niño de cuatro a seis años

Requerimientos nutricionales

Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 90kcal/kg/día aproximadamente 1800 Kcal. /día

La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:

  • Proteínas: 10-15%
  • Hidratos de carbono: 50-60 %
  • Grasas: 25-35%

La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:

  • Desayuno: 25%
  • Comida: 30 %
  • Merienda; 15%
  • Cena: 30 %

Normas básicas para la elaboración de la dieta

Para la planificación de una dieta a estas edades es preciso tener en cuenta:

  • Dar las calorías necesarias para cubrir los requerimientos individuales.
  • Conseguir el equilibrio y proporción entre los distintos principios: H.C. Grasas y proteínas
  • La distribución de las comidas a lo largo del día debería ser: 3 comidas grandes y 2 pequeñas intermedias.
  • Las grasas animales y vegetales deben guardar también una adecuada proporción, sin olvidar un aporte importante
  • de grasa no visible.
  • Debe existir un equilibrio entre proteínas animales y vegetales.
  • El aporte hidrocarbonato debe ser preferentemente en forma de moléculas complejas (almidones), teniendo en cuenta la fibra alimentaria.
  • Incluir importantes cantidades de frutas y verduras que proporcionan las vitaminas y minerales necesarios
  • Consumir una dieta variada
  • Valorara gustos, costumbres, condicionamientos sociales y económicos.

La mayoría de los niños no desayuna en casa. La leche es un alimento fundamental durante todo el periodo de crecimiento. Se aconseja que en el colegio se ofrezca un postre lácteo después de la fruta y una merienda a base de leche, así como la adicción de leche en preparaciones culinarias.

La estructura de una comida convencional a estas edades se compone de:

Un plato básico: generalmente a base de arroz, legumbres, pasta, verduras, en que puede añadirse para completar, carne, derivados, pescado, huevos, etc. El valor dominante de este primer plato es el aporte energético y cubre todas las necesidades cuantitativas del niño. Es importante acostumbrar a los niños a tomarlo porque las necesidades energéticas son las primeras que deben cubrirse si se quiere que los elementos plásticos portadores de proteínas cumplan en el organismo la función de formar tejidos y favorecer el crecimiento. Si esto no se tiene en cuenta, el organismo utilizará las proteínas para resolver sus necesidades energéticas y se hará una alimentación desequilibrada.

El segundo plato: a base de carne, derivados carnicos, pescado o huevos. Estos alimentos son intercambiables y deben aparecer en cantidades moderadas (el hambre no debe saciarse a base de proteínas). Pueden acompañarse de una guarnición de ensaladas u hortalizas. La patata frita es del gusto de los escolares, pero no puede ser la única guarnición.

Postre: debe ser una fruta completándose con un producto lácteo.

pirámide nutricional

 

 

 

 

 

 

 

Un sobre peso en la alimentación infantil

 

 

 

 

 

 

 


 

LA OBESIDAD INFANTIL

        España presenta un cuadro de obesidad de un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Las cifras asustan. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.

¿Qué es la obesidad?
Se trata de la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza 20% a más del peso ideal según la edad, la talla, y sexo de la persona en cuestión.
Para calcular el peso ideal de un niño entre 2 y 5 años de edad, aunque de forma apenas aproximada, hay que multiplicar la edad en años por dos más ocho. Ejemplo: para saber cuánto debe pesar, en media, un niño de cinco años, multiplica la edad (5) por 2 y suma 8. Es decir, 5x2+8=18kg. Insisto que este método no es exacto. Se trata de apenas una ilustración. Lo cierto es consultar y considerar lo que diga el pediatra del niño.

Niños con sobrepeso
Para muchas familias, el tener un hijo gordito, mofletudo, y lleno de pliegues es todo un logro, una señal de que el niño está bien, fuerte, y lleno de salud. Pero los expertos en nutrición infantil no piensan igual. Y van a más: dicen que estas familias están muy equivocadas. Lo que importa no es que el niño esté gordo o delgado. Lo que interesa es que el niño esté sano. Y es ahí donde queríamos llegar. En la última Jornada Nacional sobre Obesidad y Factores de Riesgo Cardiovascular, realizada en Madrid, España, se diagnosticó la obesidad infantil como una enfermedad emergente. Tanto en Europa como en Estados Unidos, desde los años noventa hasta hoy, la incidencia de la obesidad infantil se ha duplicado. España se ha convertido en el cuarto país de la Unión Europea con mayor número de niños con problemas de sobrepeso, presentando un cuadro de obesidad en un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad, superado apenas por los datos de Italia, Malta y Grecia. Un hecho alarmante en una sociedad que lleva en su "currículo" una de las mejores dietas alimentares del mundo: la dieta mediterránea, y en el cual hace solo cinco años presentaba apenas un 5% de menores obesos.

Qué y cuánto debe comer un niño
No existe una cantidad exacta de comida a que debe consumir un niño. Cada niño es un mundo distinto, y sus deseos y necesidades son diferentes. En razón de eso, es el niño el que puede decir, con exactitud, cuánto puede comer. Y no se puede obligarle a que coma más. Ni por las buenas ni por las malas. Normalmente, los niños comen más que las niñas, pero en cuestión de apetito no se puede generalizar.

 

 

 

 

 

 


 

CAUSAS DE LA OBESIDAD INFANTIL

           Qué es lo que provoca a que niños, cada vez más pequeños, presenten sobrepeso.

Según los especialistas del tema, los cambios alimentares y las nuevas formas de vida son los principales desencadenantes en el aumento de la obesidad. Es decir, los criterios alimentares y la correría cotidiana de los padres son algunos de los factores que contribuyen a que los niños presenten sobrepeso.
Muchos padres que tienen que dividirse entre las múltiples tareas, laborales y domésticas, les es más cómodo ofrecer una comida más rápida a sus hijos. Empiezan con los bollos industriales, los nuggets, y terminan con chuches y cositas por el estilo. Y eso día tras día, acabando por convertirse en un hábito y en una mala costumbre de consumir toda una parafernalia de comidas atractivas por su aspecto pero que no llevan los nutrientes ni las vitaminas necesarias para que los niños crezcan fuertes y sanos. Para esos padres, normalmente los que nunca tienen tiempo, lo más importante es saciar el hambre de sus hijos, sin preocuparse si están o no comprometiendo el futuro de su salud.

Los padres, del mismo modo que muchos abuelos, también pecan con la preocupación exagerada por la cantidad de comida que consumen los niños. Les ofrecen unos menús sin considerar los controles cuanto a las grasas, azúcares, y otros componentes que solo engordan. Existen más informaciones sobre el tema, pero los hábitos siguen cambiando para peor. Lo ideal, según los expertos, es que un niño consumiera unas dos mil calorías diarias y que, mitad de ellas, fuese cubierta por los hidratos de carbono, un tercio por las grasas y el resto por proteínas. Pero, en lugar de comer pan, arroz o legumbres, los niños están comiendo dulces, refrescos y golosinas.

Sedentarismo infantil
Aparte del consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares, el sedentarismo de muchos niños les hacen más obesos. El practicar una actividad física es esencial a su crecimiento y a su salud. El estilo de vida que llevan los niños también ha cambiado mucho. La mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno a la televisión, al ordenador y a los videojuegos. Muchas familias, por la falta de tiempo o por comodidad, acaban dejando a los niños delante de la televisión toda una tarde, en lugar de llevarlos al parque o a cualquier otra actividad que les favorezcan más. Los juegos al aire libre, las excursiones, los deportes, etc., son cada día sustituidos por actividades sedentarias. Según las últimas encuestas, los niños españoles pasan una media de 2 horas y media diarias viendo la televisión y media hora adicional jugando a los videojuegos o conectados a la Red.

Otros factores
Existen, además del mal hábito alimentario y la falta de actividad física, que son los que encabezan los motivos por los que la sociedad tenga sobrepeso, otros factores que determinan la obesidad infantil. Puede haber influencias sociales, fisiológicas, metabólicas y genéticas. Un niño con padres obesos, por ejemplo, estará predispuesto a ser obeso también. Sea por una cuestión social, de mal hábito alimentario, o por genética. También se puede presentar obesidad en caso de que el niño sufra algún trastorno psicológico.

 

Introducción de los nuevos alimentos uno por uno

 

 

 

 

Los cereales. Se introducen a los 4-6 meses. Nunca antes de los cuatro. Primero serán sin gluten para evitar sensibilizaciones e intolerancias a esta proteína (el trigo, avena, centeno y cebada contienen gluten; el arroz y el maíz, no) y a partir de los 7-8 meses se pueden mezclar. Los cereales contribuyen al aporte energético, son fuente de proteínas, minerales, vitaminas (tiamina especialmente), ácidos grasos esenciales e hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que permiten un mayor espaciamiento de las tomas. No obstante, al tratarse de un alimento calórico, existe riesgo de sobrealimentación si se abusa de su consumo. Para preparar las papillas debe utilizarse la leche habitual y añadir el cereal necesario, manteniendo así el aporte mínimo de 500 centímetros cúbicos de leche diarios. Son menos recomendables los preparados que contienen de origen cereales y leche y se preparan con agua, ya que es más difícil calcular la cantidad de leche usada.

Las frutas. Se empezará a partir de los 4-6 meses con una papilla de frutas por su aporte vitamínico, nunca sustituyendo a una toma de leche, sino complementándola. Se deben emplear frutas variadas (naranja, manzana, pera, uva, ciruela...), para educar el gusto, y es preferible evitar las más alergénicas como la fresa y el melocotón. Suelen introducirse después de conseguida la aceptación de los cereales, aunque puede hacerse al revés, primero la fruta y después los cereales. No deben endulzarse con azúcar y no se incorporarán galletas hasta después de los 7 meses, ya que éstas contienen gluten.

Las verduras y patatas. Se irán introduciendo a partir de los 6 meses buscando su aporte de sales minerales. Primero puede darse el caldo añadido al biberón de medio día, después verduras solas en puré, complementadas con leche. Se deben evitar al principio las verduras con alto contenido en nitritos, como remolacha, espinacas, acelgas y nabos, y decantarse por patatas, judías verdes, calabacín, etc. para más tarde introducir las demás. Se puede añadir una cuchara de postre de aceite de oliva al puré, pero nunca sal. Deben cocerse con poca agua y aprovechar el caldo de cocción, en el que quedan disueltas parte de las sales minerales. Al inicio, se recomienda evitar las verduras flatulentas (col, coliflor, nabo) o muy aromáticas (ajo, espárragos). Se han dado casos en niños pequeños que han consumido vegetales recalentados, en los que su piel se vuelve azulada, debido a que se ve afectado el transporte de oxígeno, un cuadro aparatoso pero que no reviste gravedad con el tratamiento adecuado. También hay riesgo de que se produzca esta situación si se conservan las verduras cocidas en la nevera más de 48 horas.

Carnes. Preferiblemente las menos grasas, empezando por el pollo y nunca antes de los seis meses, en una cantidad de 10-15 gramos por día y aumentando 10-15 gramos por mes, máximo de 40 a 50 gramos, mezclada y batida la carne con las verduras. Posteriormente se introduce la ternera y el cordero. Aportan proteínas de alto valor biológico, lípidos, hierro, zinc y ciertas vitaminas. Las vísceras (hígado, sesos, etc.) no tienen ventajas sobre la carne magra y aportan exceso de colesterol y grasa saturada.

Pescados. Nunca antes de los nueve meses debido a su mayor capacidad de provocar alergia, y si el bebé tiene antecedentes familiares de alergia alimentaria, incluso hasta pasado el año de vida. A partir de esta edad, el pescado puede sustituir a alguna toma de la carne. Es conveniente empezar por pescados blancos.

Huevos. Nunca crudos. Se introducirá primero la yema cocida sobre el noveno mes; inicialmente un cuarto, la semana siguiente media y al mes entera, añadida al puré de medio día, para tomar el huevo entero (con la clara) hacia los doce meses. Puede sustituir a la carne, tomando 2-3 unidades por semana. La yema es buena fuente grasas, ácidos grasos esenciales, vitamina A, D y hierro. La clara aporta principalmente proteínas de alto valor biológico, pero entre ellas se encuentra la ovoalbúmina, con gran capacidad de provocar alergias.

Legumbres. Añadidas al puré de verduras a partir de los 18 meses. Si se mezclan con arroz u otros cereales, sustituyen a la carne, y se pueden tomar así hasta dos veces por semana. Yogures. A partir del octavo mes; natural sin azucarar, como complemento o mezclado con la papilla de frutas de la merienda.

Azúcares refinados, miel y otros dulces. No es recomendable el consumo de azúcar, pues la dieta del bebé tiene un aporte adecuado de hidratos de carbono. Es muy importante no alimentar a los lactantes con miel ni jarabe de maíz debido a que estos alimentos se han identificado como las únicas fuentes dietéticas de las esporas del Clostridium botulinum y a esta edad, no tienen la inmunidad para resistir el desarrollo de estas esporas causantes del botulismo.

Agua. Mientras el lactante recibe sólo leche materna o fórmula adaptada, no suele requerir líquidos adicionales, salvo en situaciones extremas de calor o pérdidas aumentadas (fiebre, diarrea). Por el contrario, cuando se introduce una alimentación complementaria al suponer ésta una mayor carga renal de solutos (sustancias disueltas en líquido: sales minerales, glucosa...), no basta con los líquidos aportados por la leche y otros alimentos, y se debe ofrecer al niño agua con frecuencia.

La leche de vaca. Nunca se introducirá antes del año, y cuando se incluya en la dieta deberá ser entera, por su aporte de vitaminas liposolubles y grasas, salvo que haya recomendación médica que especifique otra cosa.

La comida no debe ser un premio ni un castigo. Debe tener su lugar, su hora y su debido control.

 

 

 

Para que tengamos mejor salud física es necesario que comamos menos y que nuestra comida sea rica en hidratos de carbono, contenga un tercio de grasas y el resto que sea cubierto por proteínas. Y que paralelamente a eso, practiquemos alguna actividad física diaria.

Los errores en la alimentación
La comida no es un premio, no es un castigo, y tampoco debe ser un desahogo a las tensiones de una persona. La comida debe tener su lugar, su hora, y su control. Los grandes responsables por el sobrepeso de un niño son sus padres, aquellos que determinan lo que se consume en la casa. Normalmente, sea por los errores, obsesiones, o por el desconocimiento y ignorancia de sus padres, los niños consumen más cantidad de alimentos de la que precisan, y su alimentación es muy rica en grasas, azúcares, presentes en grandes cantidades de carne, en alimentos precocinados, y en los dulces y bollos. Son niños que no consumen verduras, legumbres, frutas, ni pescado. A eso también se suma a que muchos niños ignoran y acaben saliendo de casa sin desayunar. En la última investigación acerca del sobrepeso en la infancia, entre otras cosas, se constató de que el 8% de los niños españoles acuden a la escuela sin haber desayunado. El desayuno es una de las comidas más importantes del día, y está directamente implicada en la regulación del peso.
Además de los errores mencionados, muchos padres "pecan" por:
- obligar a que el niño coma más de los que puede
- premiar un buen comportamiento con golosinas y otros alimentos calóricos.
- castigar al niño sin comida por si presenta alguna conducta desfavorable.
- festejar cualquier acontecimiento importante de la vida del niño ofreciéndole una "comida basura".
- permitir el consumo diario de chuches, bollos, bebidas gaseosas y azucaradas.
- ofrecer, con frecuencia, platos precocinados por la falta de tiempo.

Aciertos en la alimentación
Cuando los padres dan a los hijos la atención debida y se preocupan por su alimentación, las posibilidades de que sufran sobrepeso son bajas. El control de los adultos es fundamental a la hora de prevenir la obesidad infantil. Para eso es necesario obedecer a algunas pautas alimenticias, considerando que los primeros años de vida de un niño son cruciales en su educación:
- a los bebés no hay que darles el pecho totalmente según la demanda que presente; desde el principio se debe enseñarles a alimentarse bien y a su momento debido.
- cuando el bebé llora no se debe ofrecerle el pecho así, a la primera, sin antes detectar la causa del llanto y intentar calmarle. El dar el pecho, de forma indiscriminada, puede llevar a que el bebé, cuando sea mayor, recurra a la comida cuando sufra algún malestar.
- visitar periódicamente al pediatra, cuando vea necesario o en las revisiones determinadas por el centro de salud. Se ha demostrado que un niño que sigue el control médico tiene menos posibilidades de sufrir obesidad o cualquier otra enfermedad.
- seguir las dietas alimenticias que pasará el pediatra al bebé, mes a mes. Es decir, respetando e introduciendo los alimentos según la edad que tenga el niño. Es un buen medio de prevención.
- hacer con que el bebé, hasta los dos años de edad haya probado de todo un poco.
- cuidar para que los niños no salten las comidas, organizando una rutina de comida y siendo constante.
- preparar las comidas con ingredientes frescos y naturales, siempre que puedas
- considerar la tabla de pesos y medidas que ofrecemos y la que determine el pediatra de tu hijo. Y en el caso de que el bebé o niño no presente un cuadro de medidas dentro de la normalidad, hable con el pediatra acerca de forma de poder mejorar la situación.
- ofrecer una alimentación variada en carnes, harinas, verduras, frutas etc.
- ofrecer muchos líquidos a los niños especialmente en temporadas de mucho calor y después de que practique ejercicios físicos. El agua es una buena fuente y un fluido que no tiene calorías.

Edad de introducción de los distintos alimentos en la dieta del lactante

Meses

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

Leche materna

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Leche de inicio

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Leche de continuación

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Cereales sin gluten

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Cereales con gluten

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Zumos de fruta

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Fruta en papilla

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Verduras

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Carnes

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Pescado (blanco)

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Yema de huevo

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

. .

.

Huevo completo

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Yogur natural sin azúcar

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Ritmo de crecimiento y desarrollo

Algunos parámetros antropométricos orientan y sirven para comprender porque las necesidades nutritivas en esta etapa son proporcionalmente tan superiores a las de la persona adulta.

Peso: Durante el primer año de vida se triplica el peso del nacimiento.

Talla: Pasa de 45-50 centímetros (cm) al nacimiento a 75-80 cm al año de vida, mientras que el segundo año sólo aumenta unos 20-25 cm, y después 7-10 cm por año.

Cerebro: Los primeros cuatro meses su volumen aumenta a razón de dos gramos al día.

Dentición: Normalmente comienza sobre los 6-8 meses. Si la salida de los dientes se retrasa y no se observan problemas de crecimiento óseo, puede tratarse de una característica genética familiar

 

 

 

 

Tabla comparativa entre la leche materna y la leche de vaca por 100 ml.

NUTRIENTES

LECHE MATERNA

LECHE DE VACA

Kcal

75,00

66,00

Proteínas (g)

1,10

3,50

Carbohidratos

6,80

4,90

Grasas

4,50

3,70

Minerales

0,20

0,70

Agua

87,10

87,20

Vitamina A (UI)

189,80

102,50

Vitamina D

2,20

1,40

Vitamina E mg

0,18

0,04

Vitamina E, UI

0,268

 

Vitamina C mg

4,30

1,10

Acido Fólico mcg

5,20

5,50

Tiamina mcg

16,00

44,00

Riboflavina mcg

36,00

175,00

Niacina mcg

147,00

94,00

Vitamina B6 mcg

10,00

64,00

Vitamina B12, mcg

0,03

0,40

Ac. Pantoténico mcg

184,00

343,00

Vitamina K mcg

1,50

6,00

Calcio mg

34,00

117,00

Fósforo mg

14,00

92,00

Yodo mcg

3,00

4,70

Hierro, mg

0,05

0,05

Magnesio mg

4,00

12,00

Zinc mg

0,3-0,5

0,3-0,5

Cobre mcg

40,00

30,00

Sodio mEq

0,700

2,200

 

FORMULAS ADAPTADAS

Si la lactancia materna no es posible, y tiene que ser complementada, cuando ésta es insuficiente, o interrumpida, bien por deseo de la madre, o por otro tipo de contraindicaciones a la lactancia materna, tales como enfermedades infecciosas de la madre: hepatitis B, SIDA, varicela, tosferina, tuberculosis, lesiones heréticas o por otros motivos, drogadicción, enfermedades metabólicas, tratamientos antitiroideos, se hace necesario utilizar la lactancia artificial, llamada "formulas adaptadas", las cuales tienen unos valores semejantes a la leche materna, aunque presentan algunas diferencias con ella, tanto cualitativas como cuantitativas. Estas fórmulas adaptadas, siguen las normas del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediatrica ESPGAN.

En la actualidad existen un buen número de fórmulas para lactantes con diferentes usos dietéticos o terapéuticos, los cuales se ajustan a la siguiente clasificación:

  • Fórmulas lácteas de inicio: Cubren la totalidad de los requerimientos nutricionales de un niño sano durante los primeros seis meses. Se utilizan también como complemento de otros alimentos hasta el año de edad.

La lactancia artificial con una fórmula de inicio, habiéndose desechado la lactancia materna, debe iniciarse en los bebés alrededor de la media hora después de nacer y nunca más tarde de las cuatro o seis horas para prevenir la hipoglucemia y la pérdida ponderal.

En la lactancia artificial hay que ajustarse a las necesidades del niño, el primer día se le dará una cantidad de 15 cc de leche por kg. de peso, aumentando progresivamente hasta que el séptimo día tome120 cc por kg. de peso y manteniendo esta cantidad hasta el decimoquinto día. A partir de aquí se administrara diariamente 150 cc-175 cc de leche por kg. de peso. El número de tomas será en principio de ocho al día, disminuyendo a 6 entre el 2 y 3 mes.

  • Fórmulas lácteas de continuación: A partir de los seis meses las necesidades nutricionales del niño aumentan y es necesario sustituir la fórmula de inicio por otra más apta al crecimiento y desarrollo, ésta es la fórmula de seguimiento o continuación

Tanto la fórmulas láctea de inicio, como la de continuación, están hechas a partir de leche de vaca modificada.

 

Dentro de las formulas adaptadas también nos encontramos con leches para niños que requieren una alimentación especial, tales como: fórmulas hipoalergénicas, formulas sin lactosa, leches vegetales, leches a base de hidrolizados de proteínas, o fórmulas especiales sin fenilalanina.

 

Evolución de la alimentación durante el primer año de vida

Introducción de la alimentación complementaria

Pasado el periodo en el cual el bebé se alimenta exclusivamente de leche (4-6 meses) la fórmula adaptada es insuficiente si no se completa con otros alimentos, es el momento de empezar la etapa de la alimentación sólida, la cual nunca debe comenzar antes de los cuatro meses ni después de los seis-ocho, esta etapa se denomina Beikost o alimentación complementaria. La leche como alimento único a partir de los seis meses, no proporciona los requerimientos nutricionales que precisa el niño a partir de esta edad, es por ello, que siguiendo unas recomendaciones precisas sobre la introducción de los alimentos sólidos, se deben ir incluyendo los nuevos alimentos en la dieta de los bebés:

  • La leche proporcionará, a esta edad, la mitad de los requerimientos diarios totales, deberá administrarse una cantidad no inferior a 500 ml diarios de leche.
  • No se introducirá gluten antes de los seis-siete meses, siendo aconsejado los ocho meses.
  • La introducción de nuevos alimentos se hará de forma paulatina, sin prisa, muy lentamente y no juntando más de un nuevo alimento cada vez, en toma diurna, probando la tolerancia del niño y dando tiempo a la adaptación de su organismo.
  • Los alimentos alergénicos se introducirán más tarde, y en niños con antecedentes atópicos, nunca antes del año.

EDAD DE INTRODUCCION DE LOS DISTINTOS ALIMENTOS EN LA DIETA DEL LACTANTE. Alimentación del niño de uno a tres años Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de crecimiento muy rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento estable, que se extiende desde los tres años hasta el comienzo de la pubertad. Es un periodo madurativo en el cual el niño realiza avances importantes en la adquisición de funciones psicomotoras. Sus funciones digestivas y metabólicas van alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación a la del niño más mayor. Sin embargo un niño alimentariamente no se convierte de inmediato en un adulto, sus necesidades energéticas y de determinados nutrientes aconsejan ajustar la dieta a sus particularidades fisiológicas, no hay que dar normas rígidas y es preciso adaptar e individualizar la dieta ajustándola a la propia constitución y estilo del niño. Hay que poner especial cuidado en la conducta alimenticia del niño la cual puede estar sujeta a determinadas aversiones y preferencias, lo que puede conducir en ocasiones a una dieta carente de algunos nutrientes. Los niños a estas edades son caprichosos y tiene tendencias hacia los dulces y golosinas que a veces se le ofrecen. La alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes: 4. Asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos 5. Evitar carencias nutritivas 6. Prevenir enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad Requerimientos nutricionales Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 100kcal/kg/día aproximadamente 12.300-1500 kcal/día La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente: • Proteínas: 12-15% • Hidratos de carbono: 50-58 % • Grasas: 30-35% La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser: • Desayuno: 25% • Comida: 30 % • Merienda; 15% • Cena: 30 % Normas básicas para la elaboración de la dieta A partir de los 12 meses de edad debe iniciarse progresivamente la introducción de alimentos con una textura más gruesa para ir acostumbrando al bebé a alimentos troceados. Para empezar una buena solución es darle alimentos que sean fácilmente chafados con el tenedor para ir cambiando a troceado pequeño. Todo ello dependiendo de cada niño y su rapidez en el aprendizaje de lamasticación. El objetivo es que al llegar a los 18-24 meses el niño coma los alimentos troceados. También deben iniciarse poco a poco, galletas yogures, quesos, jamón york, serrano, etc. Los tarritos son adecuados para casos excepcionales y esporádicos no como alimentación diaria y continuada. Durante esta época de la vida las necesidades nutricionales son variables dependiendo del desarrollo del niño (peso y talla) y el grado de actividad (unos niños son tranquilos, otros son activos y unos pocos son hiperactivos) Durante esta época también debe producirse un cambio estratégico en su alimentación. Pasar de concepto de plato único a una comida compuesta por un primer plato (verduras, patatas, sopa, purés), un segundo plato (carne, pescado, huevo, todo ello acompañado de una guarnición) y finalmente un postre. A partir de los 2 años el niño hace 4 comidas al día: desayuno, comida, merienda y cena y algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse. Adquiere mucha importancia la manera de repartir los aportes calóricos de estas 4 comidas básicas pues estos hábitos alimentarios adquiridos en los primeros años serán la guía para la época adulta. Se debe procurar que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia para unos alimentos, aversión a otros que pueden conducirle a llevar una alimentación carencial en alguna sustancia nutritiva.

cdgreyscale.jpg
 
Please get in touch to offer comments and join our mailing list for sales and specials!

You can e-mail us at:

LA ALIMENTACIÓN INFANTIL
Uno de los puntos más delicados de la alimentación del lactante es la introducción de nuevos alimentos pues esto implica esencialmente por que el aparato digestivo del niño (a). Carecen todavía de una flora bacteriana adecuada que le ayude a asimilar correctamente los alimentos en este caso puede tener un mejoramiento para cada uno de sus alimentos. Los cuadros de esta página resumen la alimentación en el primer año suministrando indicaciones precisas para cada mes. De todos modos es importante que los padres observen atentamente a su hijo y comprueben que tolera bien un alimento antes de pasar a los siguientes. Respetando esa sencilla norma pueden ahorrarse muchas alergias y trastornos digestivos.
La leche materna es el mejor alimento que una madre puede dar a su hijo recién nacido. No solo por su composición sino también por el vínculo afectivo que se establece entre la madre y su bebé durante el acto de amamantar que tiene vitaminas favorables para el niño. En razón de que contiene todo lo que el niño necesita durante sus primeros meses de vida, la leche materna protege el bebé frente a muchas enfermedades tales como catarro, neumonía, diarreas, otitis, infecciones de orina, e incluso otras futuras como asma, alergias, obesidad, etc. Favorece también a la madre. Las mujeres que amamantan pierden el peso ganado durante el embarazo más rápidamente, y difícilmente padecerán de anemia o de hipertensión y depresión posparto.
Añadiendo aún más ventajas, se puede decir que la leche materna es un alimento ecológico. No se fabrica, no se envasa ni se transporta, evitando así el gasto de energía y la contaminación del medio ambiente. Para la familia es un gran ahorro. La leche materna no constituye un gasto económico.
Dar el pecho al recién nacido cuanto antes mejor. Es importante que cuando el niño se le ofrezca el pecho en la primera media hora tras el parto. Después de la primer ahora, el recién nacido suele quedar adormecido unas horas. Durante este tiempo, es recomendable que el bebé se quede junto a su mamá para que se estimule el contacto piel con piel entre ambos. Así, puede ofrecerse el pecho tan pronto como se observe que el niño está dispuesto a mamar, y no solamente cuando llore. El llanto es un signo tardío de hambre la madre le tiene que darle.
No se debe olvidar de que el recién nacido sano no necesita más líquidos que los que obtiene de la leche de su madre, no es necesario ni recomendable ofrecer agua ni soluciones de suero glucósido. Antes de darle "suplementos" o cualquier alimento distinto de la leche materna es conveniente consultar con el pediatra.
Por todas estas razones y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más. La alimentación durante el primer año de vida del niño (a) es muy importante, por que en este periodo el niño (a) necesita la energía y nutrientes fundamentales para el desarrollo adecuado del niño, no solo para mantener su vida, sino para lograr un rápido desarrollo de sus tejidos, órganos, y funciones.

Un desequilibrio en la dieta en estas primeras etapas de la vida puede dar lugar a un crecimiento defectuoso y alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central.
Cuando la lactancia materna no es posible se debe elegir una fórmula que cubra todas las necesidades nutricionales del lactante en lo cual es muy importante en su etapa de desarrollo, puesto que en este etapa desarrollan mas capacidad.
D E 0 - 6 M E S E S





Recién nacido y primera infancia La alimentación del recién nacido y la primera infancia pasa por tres periodos que debemos distinguir:
• Periodo lácteo, por ser la leche el único alimento. Desde el nacimiento hasta los 6 meses aproximadamente, en los cuales se comienza la introducción progresiva de otros alimentos.
• Periodo de transición, o destete, donde vamos introduciendo la alimentación sólida o bien anterior a ella, optamos por una lactancia artificial.
• Periodo de maduración digestiva. Hasta que el niño va alcanzando la madurez inmunitaria y la introducción de los alimentos.
Cómo más adelante veremos, la lactancia materna es la más adecuada para los bebés, pero si esta no puede realizarse, debemos considerar una lactancia artificial con fórmulas adaptadas.
Bases de la nutrición del bebé
Objetivos: Las pautas nutricionales para esta edad vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la FAO/OMA, el Comité de nutrición de la Academia de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica ESPGAN.
El periodo neonatal es desde el punto de vista nutricional, crítico, el crecimiento y desarrollo son más rápidos que nunca (los niños tienen que doblar el peso del nacimiento a los cuatro meses y triplicarlo al año) y los requerimientos nutritivos deben ir de acuerdo con este crecimiento.
Hay que conseguir una alimentación adecuada pues lo contrario conduce a trastorno durante la niñez y afecciones en el adulto: obesidad, ateriosclerosis, hipertensión.
Una buena alimentación asegura un buen crecimiento a tu hijo. La leche materna o formula de inicio-1 se administrará cada 3-4 horas. La madre debe lavarse las manos con agua y jabón antes de cada toma. Debe limpiar el pezón y la areola cuidadosamente con agua fría y hervida previamente antes y después de darle el pecho a su hijo. Debe sentarse cómodamente, con la espalda bien apoyada y recta, el ambiente tranquilo, con la luz adecuada y si es posible siempre en el mismo lugar de la casa
Todos los expertos concuerdan en que la leche materna es el mejor alimento para los bebés. No solamente es el alimento más completo desde el punto de vista nutricional, sino que además, le brinda al bebé otros beneficios que lo acompañan durante toda su vida:

- La leche materna contiene el balance perfecto de nutrientes: Durante los primeros días después de que das a luz, tus pechos segregarán un fluido espeso y amarillento llamado calostro, el cual es alto en proteínas, vitaminas y minerales. El calostro le brinda a tu bebé recién nacido alimento altamente nutricional para empezar la vida. Luego, después del tercer o cuarto día después de que nace tu bebé, tu cuerpo comienza a producir la leche materna, el mejor alimento que puedes darle a tu bebé. Esta contiene todos los nutrientes que tu bebé necesita en el perfecto balance, por esto no debes preocuparte por su aspecto algo diluido, esa es su apariencia y está llena de nutrientes.

- La leche materna es fácil de digerir para tu bebé: A diferencia de otras proteínas presentes en la leche de vaca, las que se encuentran en la leche materna son fáciles de digerir para tu bebé. Además, el hierro de la leche materna también es fácil de absorber para el bebé.

- La leche materna contiene anticuerpos que protegen a tu bebé: Además de ser alta en proteínas, vitaminas y minerales, el calostro y la leche materna contienen anticuerpos que ayudan a tu bebé a defenderse contra enfermedades y recuperarse más rápidamente. Aún más, la leche materna promueve un ambiente resistente a las infecciones en el sistema digestivo de tu bebé, ayudando a reducir la incidencia de infecciones en los oídos, alergias, y diarrea.

- La leche materna cambia con el tiempo para adecuarse a las necesidades del bebé: El milagro de la leche materna es que va cambiando con las necesidades nutricionales de tu bebé: desde el calostro, alto en proteínas, vitaminas y minerales, hasta la leche con proteínas fácilmente digeribles. La leche materna incluso varía durante cada amamantada: al inicio contiene mayor cantidad de proteínas necesarias para el crecimiento y al final le brinda más cantidad de grasa, que tu bebé necesita para tener energías y ganar peso.

- La leche materna crea un lazo íntimo entre el bebé y la madre: Amamantar a tu bebé es una experiencia hermosa para tu bebé y para ti. A través del contacto con la piel y los ojos, crearás un lazo inigualable con tu bebé, mientras él recibe el mejor alimento.

- Amamantar ayuda a la salud de mamá: Al dar pecho, se estimulan las hormonas que causan que tu útero se contraiga y además, quemarás calorías extra. Esto te ayudará a ponerte en forma más rápidamente.


VENTAJAS E INCONVENIENTES

Los mamíferos de todas las especies se alimentan desde el nacimiento, hasta que su organismo es capaz de metabolizar otros nutrientes, de leche de sus madres. En el caso del ser humano, el alimento primero que debiera tomar es la leche materna, lo cual no se realiza siempre, la madre o no intenta, o abandona la lactancia materna muy pronto, bien por desconocimiento de sus beneficios, por incorporación al mundo laboral o por incompatibilidades o problemas de salud, entonces se requiere la utilización de leches alternativas llamadas "formulas adaptadas".
Veamos cuales son las diferencias entre la lactancia materna y la lactancia artificial y porque conviene alimentar a los niños con lactancia materna.
1- En primer lugar, la leche de mujer se adapta perfectamente a las necesidades nutricionales y las características digestivas de los niños recién nacidos y hasta la introducción de la alimentación complementaria. No tiene la misma composición al principio de la lactancia, que una vez que está ya se ha establecido, y tampoco es igual al principio de cada toma que al final de la misma, esto tiene unas explicaciones lógicas.
La leche materna pasa por las siguientes etapas:
• Calostro: es la primera segregación. Se produce durante los 5 primeros días después del parto. Es la más rica en proteínas, vitaminas liposolubles y sodio. Aparte, en el calostro se encuentra la inmunoglobulina A (IgA) en su forma secretora, muy importante para la inmunidad del niño en este periodo, donde presenta inmadurez tanto en sus sistemas digestivos como inmunitarios.
El niño no va a producir por si mismo esta inmunoglobulina hasta la 4ª o 6º semana de vida, por lo que deberá obtenerla antes de esta edad, a través de la leche materna. La leche de vaca y la leche de fórmula para lactantes no contienen IgA, por lo que si el bebé no la ha obtenido del calostro materno, su intestino puede aparecer más permeable a los alergenos.
• Leche transicional: después del calostro y de un color blanco azulado.
• Leche madura: se segrega partir de la tercera semana, es más blanca y consistente .Es la leche propiamente dicha y está adaptada a los requerimientos del niño en esta etapa.

Al comienzo de la toma, la leche es dulce y líquida, para calmar la sed y ansia del bebé, ésta se va volviendo densa y menos dulce a medida que el niño mama. Al principio, la duración de las tomas es más breve, el bebé necesita estar menos tiempo mamando porque su capacidad de succión y sus necesidades energéticas están disminuidas estos primeros días. Más adelante el bebé va a pedir, él mismo mamar más tiempo. La duración de la toma no debe ser superior a veinte minutos, utilizando los dos pechos, ya que todos los requerimientos nutricionales se completan en este periodo, prolongarlo más no traerá consigo sino problemas de grietas en el pezón de la madre.

2- Las proteínas y seroproteinas de la leche materna también son diferentes a las de la leche de vaca, sobre todo en contenidos:
• Proteína caseína: tanto su composición como contenido es distinto, la de leche de vaca tiene excesiva cantidad de caseína, lo que la hace digerirse peor, aparte de tener poder alergizante. La caseina de la leche materna son beta y kappa caseína y no contiene alfa y gamma que son exclusivamente bovinas.
• Las seroproteinas de la leche materna más importantes son la alfa-lacto-albúmina, la lactoferrina y las inmunoglobulinas.
En la leche de vaca nos encontramos con alfa-lacto-albumina, beta-lactoglobulina, seroalbúmina e inmunoglobulinas. La diferencia entre la leche de vaca y la humana radica en que la leche de vaca contiene beta-lactoglobulina, la cual está ausente en la leche materna. Esta proteína es un alergeno potente para los bebés, además presenta una gran resistencia a la digestión ácida del estómago, de manera que es probable que atraviese el intestino sin ser digerida. Parece ser que esta capacidad antígena es lo que sensibiliza a los bebes que son precozmente alimentados con fórmulas adaptadas.
• Existen otras proteínas, glucoproteinas y aminoácidos en la leche materna que también tienen su función importante: la lipasa específica de la leche materna que al no destruirse por la acidez gástrica, favorece la digestión y absorción de las grasas y la lisozima, con acción bactericida.
3- Otros componentes son:
• Carbohidratos: en la leche materna el principal es la lactosa, contenida en mayor cantidad que en la leche de vaca, lo cual facilita la absorción de calcio, hierro y fósforo. Su concentración no varia a pesar de las modificaciones dietéticas y las condiciones nutricionales de la madre. El resto azucares de la leche materna favorecen el crecimiento del Lactobacillus bifidus inhibidor del crecimiento bacteriano. Lípidos. Es la principal fuente de energía de la leche materna. Varía su contenido de una toma a otra, siendo más rico al final de la mañana y al inicio de la tarde, aumentando también a lo largo de la lactancia. El estado nutricional de la madre influye en su calidad. Siendo proporcional la concentración de lípidos en la leche materna al tipo de lípidos ingeridos por la madre y con la coformación de lípidos de sus reservas en el tejido adiposo.
• Vitaminas: la leche materna las lleva en la concentración adecuada para los bebés. Una salvedad es la vitamina D, que debiera ser suplementada en casos de deficiencias en la madre o baja exposición al sol. Con respecto a la vitamina K, su concentración es más alta en el calostro y en la leche transicional.
• Minerales: la leche materna tiene tres veces menos contenido en sodio que la leche de vaca, lo cual impide una sobre carga renal en el niño. La leche materna tiene menor contenido en calcio, pero su absorción es mayor, lo mismo ocurre con el hierro.
Es importante que el recién nacido empiece a mamar cuanto antes, el reflejo de succión tiene la máxima respuesta a los veinte-treinta minutos después del parto y este momento debería ser aprovechado. Cuanto antes empiece a mamar, antes se producirá la secreción de leche y el bebé recibirá tempranamente el calostro con todas sus ventajas.
Existe en muchas maternidades la costumbre de separar al niño de la madre y llevárselo al nido, bien es cierto que la madre puede descansar entre tomas o más horas por la noche, pero es en este momento cuando se producen muchas de las sensibilizaciones a la leche de vaca en los bebes. Durante la noche se le ofrece al niño, para que aguante más horas sin mamar, un biberón de fórmula adaptada de inicio. Este hecho tan normal, que pasa inadvertido por la mayoría de los padres, tiene más inconvenientes que ventajas, el contacto permanente madre-hijo en los primeros momentos está cargado de enormes connotaciones, no solo afectivas, esta relación debe ser intensa en las primeras horas de vida, por otro lado, si el bebe toma un biberón, se está saltando una toma, lo cual retrasa la secreción de leche.
Si la lactancia se retrasa, bien por haber sufrido la madre una cesárea, o por otras causas, niños prematuros, o con otros problemas, se intentará su inicio dentro de las tres horas siguientes al parto. Si está no es de ningún modo posible, y en niños que presenten alto riesgo de ser alérgicos, se debe sustituir el biberón de fórmula adaptada de inicio por otra formula hipoalergénica. Los padres deben avisar de este hecho y manifestar expresamente que no quieren que su hijo sea alimentado con otra fórmula adaptada. Con la lactancia materna se previenen muchas enfermedades, entre ellas las alergias a alimentos.


La composición de la leche debe seguir las recomendaciones ESPGAN para fórmulas lácteas para el bebe. (Por 100 ml)
LA ENERGIA: 72-64 Kcal /100 ml con esta cantidad se evita una posible sobrealimentación al niño (A).
HIDRATOS DE CARBONO: 7,4/100 ml igual que la leche materna es indispensable y Esenciales para el lactante como fuente de energía, sin ellos se originaría una hipoglucemia afecta en su desarrollo del niño.
La lactosa es el hidrato de carbono mayoritario presente en la leche materna, alcanza el colon y se metaboliza formando el ácido láctico y ácidos grasos. Este acláctico disminuye el ph, favoreciendo el crecimiento de bifidobacterias e impidiendo el crecimiento de E.coli. También favorece la absorción del calcio.
PROTEINAS: 1,9-1,2 gr/100 ml. Las proteínas son fundamentales para la actividad biológica ya que intervienen en la formación de estructuras corporales y en procesos de regulación defensa y transporte. Las proteínas mayoritarias son lactoalbumina y caseina.
La cantidad de aminoácidos debe ser la misma que en la leche materna. La taurina es el aminoácido libre que se encuentra en grandes concentraciones en el cerebro en desarrollo y en retina madura. Una insuficiencia de taurina puede originar un retraso en el crecimiento, anomalías en la retina, alteración en la conjugación de ácidos biliares.
LIPIDOS: 4,4 – 6 gr / 100 ml. Componentes de las membranas celulares. Fuente de ac. Grasos esenciales necesarios para el desarrollo de órganos.
El ácido oleico es el ac. Graso que aparece en mayor proporción en la leche materna, previene de posibles riesgos de arteriosclerosis en la edad adulta. Los seres humanos no pueden sintetizar los ac. Grasos poliinsaturados, ac. Linoléico y ac. Linolenico siendo su aporte dependiente de la dieta.
VITAMINAS: Son micronutrientes esenciales necesarios en todas las células vivientes para su función, crecimiento y desarrollo. Deben ser aportadas de forma regular en la alimentación.
Las vitaminas C, E, B-caroteno tienen acción protectora antioxidante frente a los radicales libres.
MINERALES: Las fórmulas adaptadas deben proporcionar unos niveles adecuados que permitan la realización de las funciones metabólicas necesarias para la vida. Este aporte ha de ser seguro para que no existan desequilibrios bioquímicos que se traducirían en manifestaciones clínicas.
Sodio: 20-60 mg / 100 Kcal. - Potasio: 60-145 mg / 100 Kcal.
• Cloro: 50-125 mg / 100 Kcal.
El contenido de sodio, potasio y cloro debe garantizar un margen de seguridad para el equilibrio del agua corporal evitando el riesgo de deshidratación hipertónica reduciendo el riesgo de hipertensión en la edad adulta.
Calcio: 40 mg / 100 ml - Fósforo: 20- 35 mg / 100ml
Son dos elementos que intervienen en el crecimiento y mineralización del esqueleto óseo
Hierro: El hierro se encuentra en el momento del nacimiento en la hemoglobina. Durante los primeros meses de vida los depósitos de Fe se quedan prácticamente exhaustos. La leche materna aporta un bajo contenido en Fe pero de una gran biodisponibilidad (49 %).
Las fórmulas infantiles no deben añadir un exceso de hierro ya que la absorción no depende de la cantidad sino de la biodisponibilidad.
El ac. Ascórbico es un estimulador de la absorción de hierro. Debe existir una proporción de vit C Y Fe de 14:1
CARGA RENAL DE SOLUTOS: Es la cantidad de electrolitos, potasio y cloro que deben ser excretados por el riñón, procedentes del metabolismo proteico. La capacidad de concentración renal no está totalmente desarrollada en la primera infancia.
La carga renal de solutos debe ser baja para dar un margen de seguridad alto que permita no sobrecargar los riñones del lactante y evitar el desequilibrio hídrico corporal en cada uno de los aspectos.
El desequilibrio hídrico aumenta considerablemente cuando hay ingesta baja de líquidos, fiebre, aumento de temperatura, diarrea, infección del tracto urinario.
PRIMER MES
(De 7ª 8 tomas diarias de leche)
Se le darán de 7 a 8 tomas con intervalos entre comidas de 3 horas.
La primera toma se dará a las 6 de la mañana y se descansaran 4 s 5 horas Si el niño es muy grande (mas de 5 Kg.) se le darán un máximo de 6 s 7 tomas.
Introducción de alimentos:
15 minutos antes de dos de las tomas (por ejemplo: la de las 9 de la mañana y 12 del mediodía) se le dará una cucharada de zumo casero de fruta, procurando variársela en cada toma. La uva, la mandarina y la naranja son las más adecuadas para empezar.
SEGUNDO Y TERCER MES
(6 tomas de leche)
Se le establece un horario fijo de 6 de la mañana a 12 de la noche. Las tomas se administran cada 3 horas, haciendo un total de 6 al día, o bien cada 4 horas en lactancia artificial.
Introducción de alimentos:
• Antes de 3 de las tomas (ejemplo: 9 mañana, 12 mediodía y 6 de la tarde) se le da el zumo de frutas (3 cucharadas en cada toma). A las frutas citadas se añaden el melocotón, la ciruela y el limón diluido en 3 partes de agua, y jugo de tomate tamizado. Todas ellas a partir del tercer mes.
Para endulzar infusiones o jugos se utiliza fructosa (azúcar de fruta)


CUARTO MES
El bebé empezará a ingerir alimentos más sólidos. A partir del 4º mes de vida el bebé empieza a ingerir alimentos mas sólidos. Es la hora de la papilla de frutas (por la tarde) que corresponderá a una merienda con aporte de vitaminas naturales y fibra que son importantes para la salud del niño.

A los pocos días que haber empezado con la papilla de frutas, se podrá añadir a 1 ó 2 biberones al día unas cucharaditas de harina SIN gluten. El gluten es una proteína vegetal que contiene cereales como el trigo, avena, cebada y centeno.

De los 5 a 5 meses y medio de edad se inicia la primera papilla salada en la alimentación del bebé que consiste en un puré de verduras con pollo. Se inicia con 60-70 gramos de pollo para ir aumentando en los siguientes días hasta los 100-120 gramos.

Paralelamente se van reduciendo el número de tomas por día y se puede cambiar la fórmula de inicio (Leche 1) por una leche de continuación (Leche 2). Una vez cumplido el 6º mes de vida se amplia la variedad de harina escogiéndose entre las que contienen gluten.

(6 tomas diarias de leche, de la siguiente forma)
1. Leche
2. Leche, leche de soja o almendra.
3. Caldo de verduras.
4. Leche.
5. Papilla de fruta.
6. Leche.
Se la darán 5 tomas (desayuno, comida, merienda y cena).
Introducción de alimentos:
• En la edad se le introduce el arroz blanco en la dieta (mezclado con la leche o con verdura).
• las cantidades de los alimentos mencionados aumentan.
• Yogur: .3 s 4 cucharadas.
• La verdura se puede espesar aumentando las cantidades de patata, sémolas o tapioca. Deben quitarse las fibras de las verduras.
• Se introduce polen en la cantidad de ¾ partes de una cucharilla 3 veces por semana. Se
puede mezclar con la fruta.
• El importante el plátano puede empezar a utilizarse. El pimiento, tomate, apio, ajo, puerro y cebolla se pueden dar crudos, mezclándolos con la papilla de verduras poco antes de su administración.
• Sobre bebidas estimulantes: Café, té, bebidas con cola, chocolate y cacao jugos crudos de fruta.
• Bebidas alcohólicas: Vino, aperitivos, cerveza (incluido las denominadas sin alcohol) y licores en general. El alcohol ingerido pasa a la leche materna y perjudica al niño.
• Vegetales mas importantes: Coliflor, col, alcachofas, espárragos, pepino, pimientos ya que pueden cambiar el sabor natural de la leche materna.
• En los medicamentos: No debe automedicarse, solo los estrictamente recomendados por su médico.
SEXTO MES
5 tomas diarias de leche, de la siguiente forma:
1. Leche.
2. Leche de soja o almendras o leche.
3. Verduras y complementos.
4. Fruta y yogur.
5. Leche.

5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Los Huevo (solo un cuarto de la yema de un huevo) dos veces por semana. Se mezclara con la verdura.
• Yogur: medio diario, con la fruta.
• Si el niño (a) no queda satisfecho con la fruta, se añaden a esta papilla algunas galletas de calidad.
Se sustituye la fructosa por miel de abeja.

SEPTIMO MES
El bebé probará la carne por primera vez es muy complicado para su organismo. La introducción de la carne es el gran paso entre el 7º y 8º mes. Se añade la ternera alternándola con el pollo en la comida. A partir del 8º mes se inicia una papilla salada en la cena, con la introducción del pescado blanco (merluza, rape, lenguado) 3-4 veces a la semana.
Se inicia el aporte de aceites de pescado para un correcto equilibrio entre la grasa animal y la de origen vegetal y marino.

Durante este periodo el aporte mínimo de leche al día debe ser aproximadamente de 500 cc. Durante toda la infancia.
Al tomar el niño el pescado en la cena, en los casos que solo haga 4 tomas al día el aporte de leche se vería mermado si no aplicamos algún cambio en su alimentación. El aporte de leche en esta edad todavía es básico para un buen desarrollo por lo que no debe ser inferior a los 500 cc /día. Para ello el día que deseemos darle pescado a nuestro bebé, suprimiremos la papilla de frutas y administraremos una papilla de fórmula de continuación-2 con cereales igual a la del desayuno.

A los 10-12 meses de vida se introduce el huevo para la cena alternando con el pescado una vez a la semana. Primero será huevo duro y solo la yema. Lo podrás administrar completo pasadas 2-3 semanas. En forma de tortilla francesa se iniciará a los 12-15 meses dependiendo de la habilidad del bebé para la masticación
Igual que el sexto mes
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• El Huevo: media yema cada 3 días.
• La Harina de maíz con leche o verduras, 3 veces por semana en una toma.
• El Arroz integral con verduras, triturado y tamizado: una vez por semana.
• Un yogur entero cada día.
Pastas de fideos: se darán con la verdura.



OCTAVO MES

Igual que el séptimo mes, pero una de las tomas de leche será con cereales.

5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Huevo: una yema entera cada 3 días.
• Sésamo: 2 veces por semana, en forma de mantequilla.
Harinas de trigo o avena: una toma diaria sin
espesaría demasiado
NOVENO MES
Igual que el octavo mes.
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Queso fresco: 3 veces por semana. Para que esté más blando se puede calentar brevemente en la sartén con una pizca de mantequilla.
• Sésamo en horchata.
• Mantequilla.
Leche de vaca diluida en agua en la proporción de tres partes de leche y una de agua. Esta leche, si la tolera bien, sustituirá totalmente a la leche adaptada.


DÉCIMO Y ONCEAVO MES
Igual que el noveno mes.
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Harina de soja cocida con leche.
• Nata.
• Polen: una cucharada 3 veces por semana.
Al final de los 11 meses: germen de trigo, me día cucharadita, una vez por semana. Semillas
germinadas: se cocinan con las verduras y se trituran.

DOCEAVO MES
Igual que el onceavo mes.
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Huevo entero cada 3 días.
• Leche de vaca entera.
• Jalea real.
• Sésamo triturado o en horchata.
• Legumbres secas tamizadas.
• Fruta seca triturada.
• Preparados de soja: carnes vegetales, patés, etc.
• Lecitina de soja, 2 veces por semana.
Al final de los 12 meses, harinas de cereales integrales con leche o caldo de verduras

A PARTIR DEL AÑO




Se dice que a partir del año, el niño puede comer de todo. Es muy importante que no se incluyan todos los alimentos en un mismo día. Cada semana podemos introducirle un nuevo alimento; así sabremos la reacción de tolerancia del niño con respecto al alimento nuevo.

El primer año de vida, clave para un crecimiento y un desarrollo adecuado

El primer año es el periodo de crecimiento y desarrollo más rápido en la vida del niño y cuando éste es más inmaduro y vulnerable. Por ello, es especialmente importante asegurarle una alimentación suficiente y adecuada, con el triple objetivo de satisfacer sus necesidades nutritivas, prevenir y /o tratar diversas situaciones patológicas y crear unos buenos hábitos alimentarios. Las pautas nutricionales vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Comité de Nutrición de la Academia Europea de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica (ESPGAN), y se adaptan a tres etapas bien diferenciadas y una tabla de Recomendaciones dietéticas a partir del primer año.

Recomendaciones dietéticas a partir del primer año
ALIMENTO CANTIDAD RACIONES
Leche 200 c.c. 2 o 3 veces al día
Queso 30 g Sustituye 1 rac. leche
Carne, Pollo 20 -60 g 3 veces por semana
Pescado 50 -100 g. 4 veces por semana
Huevos medio o uno 4 veces por semana
Patatas 60 g. diariamente
Legumbres 30 g. 2 - 3 veces por semana
Hortalizas 70 g. diariamente
Cítricos 100 g. diariamente
Otras frutas 100 g. diariamente
Pan, galletas, papillas 200 g. diariamente
Azúcar, dulces 30 g. diariamente
Arroz 40 g. 2 veces por semana
Pastas 40 g. 2 veces por semana


ALIMENTACIÓN DEL NIÑO DE UNO A TRES AÑOS
ALIMENTACIÓN DE 1 A 2 AÑOS
Salta del plato único para una comida más completa. Al cumplir su primer año, el bebé empieza una nueva etapa en la alimentación. Se debe iniciar, poco a poco, la introducción de alimentos con una textura más gruesa, para que él vaya se acostumbrando a comer alimentos troceados.
Una buena solución es darle alimentos que puedan ser chafados con un tenedor. Todo dependerá del niño y de su rapidez en el aprendizaje de la masticación. Lo importante es que a los 18-24 meses el niño ya coma alimentos troceados.
También se debe introducir poco a poco, galletas, yogurt natural, petito suisse, queso, jamón de york, etc, para que el niño coja el hábito a las comidas de la familia.

Los potitos son recomendables pero apenas para casos excepcionales como viajes, cenas rápidas, etc.
A esta edad, las necesidades nutricionales del niño varían dependiendo de su desarrollo (el peso y las medidas) y también del grado de actividad (si son tranquilos, activos, hiperactivos, etc).
Introducir un cambio en alimentación. Pasar del plato único a una comida mas completa y compuesta por primer plato (verduras, purés, sopa, etc) un segundo (carne, pescado, huevo, etc) mas guarnición y un postre al final.

Necesidades nutricionales para un bebé de 1-2 años
Calorías.......................... 1.200-1.300 Kcal/día
Proteínas........................ 25-30 grs/día
Hidratos de carbono....... 100-160 grs/día
Grasa.............................. 35-45 grs/día

ALIMENTACIÓN PARA LOS 2 A 3 AÑOS

El niño empezará a tener 4 comidas diarias. A partir de los 2 años de edad el niño hace 4 comidas al día (desayuno, comida, merienda y cena) y en algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse. Es de fundamental importancia repartir los aportes calóricos de las cuatro comidas básicas ya que esos hábitos alimentarios adquiridos a esta edad serán la guía para la época adulta.

Las calorías deben ser repartidas de la siguiente forma:

Desayuno: 25% del aporte calórico del día
Comida: 30% del aporte calórico del día
Merienda: 15% del aporte calórico del día
Cena: 30% del aporte calórico del día

Hay que estar atento para evitar a que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia para unos alimentos y aversión a otros. Eso puede provocar una alimentación carencial en sustancia nutritiva. Una dieta equilibrada, variada y completa aporta al niño lo que él necesita.

Necesidades nutricionales diarias de 2-3 años:
Calorías.......................... 1.300-1.400 Kcal/día
Proteínas........................ 30-40 grs/día
Hidratos de carbono....... 130-180 grs/día
Grasa.............................. 45-55 grs/día


Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de crecimiento muy rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento estable, que se extiende desde los tres años hasta el comienzo de la pubertad.
Es un periodo madurativo en el cual el niño realiza avances importantes en la adquisición de funciones psicomotoras. Sus funciones digestivas y metabólicas van alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación a la del niño más mayor. Sin embargo un niño alimentariamente no se convierte de inmediato en un adulto, sus necesidades energéticas y de determinados nutrientes aconsejan ajustar la dieta a sus particularidades fisiológicas, no hay que dar normas rígidas y es preciso adaptar e individualizar la dieta ajustándola a la propia constitución y estilo del niño.
Hay que poner especial cuidado en la conducta alimenticia del niño la cual puede estar sujeta a determinadas aversiones y preferencias, lo que puede conducir en ocasiones a una dieta carente de algunos nutrientes.
Los niños a estas edades son caprichosos y tiene tendencias hacia los dulces y golosinas que a veces se le ofrecen.
La alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes:
1. Asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos
2. Evitar carencias nutritivas
3. Prevenir enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad

Requerimientos nutricionales
Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 100kcal/kg/día aproximadamente 12.300-1500 Kcal./día
La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:
• Proteínas: 12-15%
• Hidratos de carbono: 50-58 %
• Grasas: 30-35%
La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:
• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %

ALIMENTACIÓN DEL NIÑO DE CUATRO A SEIS AÑOS
Requerimientos nutricionales
Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 90kcal/kg/día aproximadamente 1800 Kcal. /día
La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:
• Proteínas: 10-15%
• Hidratos de carbono: 50-60 %
• Grasas: 25-35%
La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:
• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %
Normas básicas para la elaboración de la dieta
Para la planificación de una dieta a estas edades es preciso tener en cuenta:
• Dar las calorías necesarias para cubrir los requerimientos individuales.
• Conseguir el equilibrio y proporción entre los distintos principios: H.C. Grasas y proteínas
• La distribución de las comidas a lo largo del día debería ser: 3 comidas grandes y 2 pequeñas intermedias.
• Las grasas animales y vegetales deben guardar también una adecuada proporción, sin olvidar un aporte importante
• de grasa no visible.
• Debe existir un equilibrio entre proteínas animales y vegetales.
• El aporte hidrocarbonato debe ser preferentemente en forma de moléculas complejas (almidones), teniendo en cuenta la fibra alimentaria.
• Incluir importantes cantidades de frutas y verduras que proporcionan las vitaminas y minerales necesarios
• Consumir una dieta variada
• Valorara gustos, costumbres, condicionamientos sociales y económicos.
La mayoría de los niños no desayuna en casa. La leche es un alimento fundamental durante todo el periodo de crecimiento. Se aconseja que en el colegio se ofrezca un postre lácteo después de la fruta y una merienda a base de leche, así como la adicción de leche en preparaciones culinarias.
La estructura de una comida convencional a estas edades se compone de:
Un plato básico: generalmente a base de arroz, legumbres, pasta, verduras, en que puede añadirse para completar, carne, derivados, pescado, huevos, etc. El valor dominante de este primer plato es el aporte energético y cubre todas las necesidades cuantitativas del niño. Es importante acostumbrar a los niños a tomarlo porque las necesidades energéticas son las primeras que deben cubrirse si se quiere que los elementos plásticos portadores de proteínas cumplan en el organismo la función de formar tejidos y favorecer el crecimiento. Si esto no se tiene en cuenta, el organismo utilizará las proteínas para resolver sus necesidades energéticas y se hará una alimentación desequilibrada.
El segundo plato: a base de carne, derivados carnicos, pescado o huevos. Estos alimentos son intercambiables y deben aparecer en cantidades moderadas (el hambre no debe saciarse a base de proteínas). Pueden acompañarse de una guarnición de ensaladas u hortalizas. La patata frita es del gusto de los escolares, pero no puede ser la única guarnición.
Postre: debe ser una fruta completándose con un producto lácteo.
PIRÁMIDE NUTRICIONAL







UN SOBRE PESO EN LA ALIMENTACIÓN INFANTIL







LA OBESIDAD INFANTIL
España presenta un cuadro de obesidad de un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Las cifras asustan. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.

¿Qué es la obesidad?
Se trata de la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza 20% a más del peso ideal según la edad, la talla, y sexo de la persona en cuestión.
Para calcular el peso ideal de un niño entre 2 y 5 años de edad, aunque de forma apenas aproximada, hay que multiplicar la edad en años por dos más ocho. Ejemplo: para saber cuánto debe pesar, en media, un niño de cinco años, multiplica la edad (5) por 2 y suma 8. Es decir, 5x2+8=18kg. Insisto que este método no es exacto. Se trata de apenas una ilustración. Lo cierto es consultar y considerar lo que diga el pediatra del niño.
Niños con sobrepeso
Para muchas familias, el tener un hijo gordito, mofletudo, y lleno de pliegues es todo un logro, una señal de que el niño está bien, fuerte, y lleno de salud. Pero los expertos en nutrición infantil no piensan igual. Y van a más: dicen que estas familias están muy equivocadas. Lo que importa no es que el niño esté gordo o delgado. Lo que interesa es que el niño esté sano. Y es ahí donde queríamos llegar. En la última Jornada Nacional sobre Obesidad y Factores de Riesgo Cardiovascular, realizada en Madrid, España, se diagnosticó la obesidad infantil como una enfermedad emergente. Tanto en Europa como en Estados Unidos, desde los años noventa hasta hoy, la incidencia de la obesidad infantil se ha duplicado. España se ha convertido en el cuarto país de la Unión Europea con mayor número de niños con problemas de sobrepeso, presentando un cuadro de obesidad en un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad, superado apenas por los datos de Italia, Malta y Grecia. Un hecho alarmante en una sociedad que lleva en su "currículo" una de las mejores dietas alimentares del mundo: la dieta mediterránea, y en el cual hace solo cinco años presentaba apenas un 5% de menores obesos.
Qué y cuánto debe comer un niño
No existe una cantidad exacta de comida a que debe consumir un niño. Cada niño es un mundo distinto, y sus deseos y necesidades son diferentes. En razón de eso, es el niño el que puede decir, con exactitud, cuánto puede comer. Y no se puede obligarle a que coma más. Ni por las buenas ni por las malas. Normalmente, los niños comen más que las niñas, pero en cuestión de apetito no se puede generalizar.







CAUSAS DE LA OBESIDAD INFANTIL
Qué es lo que provoca a que niños, cada vez más pequeños, presenten sobrepeso.
Según los especialistas del tema, los cambios alimentares y las nuevas formas de vida son los principales desencadenantes en el aumento de la obesidad. Es decir, los criterios alimentares y la correría cotidiana de los padres son algunos de los factores que contribuyen a que los niños presenten sobrepeso.
Muchos padres que tienen que dividirse entre las múltiples tareas, laborales y domésticas, les es más cómodo ofrecer una comida más rápida a sus hijos. Empiezan con los bollos industriales, los nuggets, y terminan con chuches y cositas por el estilo. Y eso día tras día, acabando por convertirse en un hábito y en una mala costumbre de consumir toda una parafernalia de comidas atractivas por su aspecto pero que no llevan los nutrientes ni las vitaminas necesarias para que los niños crezcan fuertes y sanos. Para esos padres, normalmente los que nunca tienen tiempo, lo más importante es saciar el hambre de sus hijos, sin preocuparse si están o no comprometiendo el futuro de su salud.

Los padres, del mismo modo que muchos abuelos, también pecan con la preocupación exagerada por la cantidad de comida que consumen los niños. Les ofrecen unos menús sin considerar los controles cuanto a las grasas, azúcares, y otros componentes que solo engordan. Existen más informaciones sobre el tema, pero los hábitos siguen cambiando para peor. Lo ideal, según los expertos, es que un niño consumiera unas dos mil calorías diarias y que, mitad de ellas, fuese cubierta por los hidratos de carbono, un tercio por las grasas y el resto por proteínas. Pero, en lugar de comer pan, arroz o legumbres, los niños están comiendo dulces, refrescos y golosinas.
Sedentarismo infantil
Aparte del consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares, el sedentarismo de muchos niños les hacen más obesos. El practicar una actividad física es esencial a su crecimiento y a su salud. El estilo de vida que llevan los niños también ha cambiado mucho. La mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno a la televisión, al ordenador y a los videojuegos. Muchas familias, por la falta de tiempo o por comodidad, acaban dejando a los niños delante de la televisión toda una tarde, en lugar de llevarlos al parque o a cualquier otra actividad que les favorezcan más. Los juegos al aire libre, las excursiones, los deportes, etc., son cada día sustituidos por actividades sedentarias. Según las últimas encuestas, los niños españoles pasan una media de 2 horas y media diarias viendo la televisión y media hora adicional jugando a los videojuegos o conectados a la Red.
Otros factores
Existen, además del mal hábito alimentario y la falta de actividad física, que son los que encabezan los motivos por los que la sociedad tenga sobrepeso, otros factores que determinan la obesidad infantil. Puede haber influencias sociales, fisiológicas, metabólicas y genéticas. Un niño con padres obesos, por ejemplo, estará predispuesto a ser obeso también. Sea por una cuestión social, de mal hábito alimentario, o por genética. También se puede presentar obesidad en caso de que el niño sufra algún trastorno psicológico.

INTRODUCCIÓN DE LOS NUEVOS ALIMENTOS UNO POR UNO





Los cereales. Se introducen a los 4-6 meses. Nunca antes de los cuatro. Primero serán sin gluten para evitar sensibilizaciones e intolerancias a esta proteína (el trigo, avena, centeno y cebada contienen gluten; el arroz y el maíz, no) y a partir de los 7-8 meses se pueden mezclar. Los cereales contribuyen al aporte energético, son fuente de proteínas, minerales, vitaminas (tiamina especialmente), ácidos grasos esenciales e hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que permiten un mayor espaciamiento de las tomas. No obstante, al tratarse de un alimento calórico, existe riesgo de sobrealimentación si se abusa de su consumo. Para preparar las papillas debe utilizarse la leche habitual y añadir el cereal necesario, manteniendo así el aporte mínimo de 500 centímetros cúbicos de leche diarios. Son menos recomendables los preparados que contienen de origen cereales y leche y se preparan con agua, ya que es más difícil calcular la cantidad de leche usada.
Las frutas. Se empezará a partir de los 4-6 meses con una papilla de frutas por su aporte vitamínico, nunca sustituyendo a una toma de leche, sino complementándola. Se deben emplear frutas variadas (naranja, manzana, pera, uva, ciruela...), para educar el gusto, y es preferible evitar las más alergénicas como la fresa y el melocotón. Suelen introducirse después de conseguida la aceptación de los cereales, aunque puede hacerse al revés, primero la fruta y después los cereales. No deben endulzarse con azúcar y no se incorporarán galletas hasta después de los 7 meses, ya que éstas contienen gluten.
Las verduras y patatas. Se irán introduciendo a partir de los 6 meses buscando su aporte de sales minerales. Primero puede darse el caldo añadido al biberón de medio día, después verduras solas en puré, complementadas con leche. Se deben evitar al principio las verduras con alto contenido en nitritos, como remolacha, espinacas, acelgas y nabos, y decantarse por patatas, judías verdes, calabacín, etc. para más tarde introducir las demás. Se puede añadir una cuchara de postre de aceite de oliva al puré, pero nunca sal. Deben cocerse con poca agua y aprovechar el caldo de cocción, en el que quedan disueltas parte de las sales minerales. Al inicio, se recomienda evitar las verduras flatulentas (col, coliflor, nabo) o muy aromáticas (ajo, espárragos). Se han dado casos en niños pequeños que han consumido vegetales recalentados, en los que su piel se vuelve azulada, debido a que se ve afectado el transporte de oxígeno, un cuadro aparatoso pero que no reviste gravedad con el tratamiento adecuado. También hay riesgo de que se produzca esta situación si se conservan las verduras cocidas en la nevera más de 48 horas.
Carnes. Preferiblemente las menos grasas, empezando por el pollo y nunca antes de los seis meses, en una cantidad de 10-15 gramos por día y aumentando 10-15 gramos por mes, máximo de 40 a 50 gramos, mezclada y batida la carne con las verduras. Posteriormente se introduce la ternera y el cordero. Aportan proteínas de alto valor biológico, lípidos, hierro, zinc y ciertas vitaminas. Las vísceras (hígado, sesos, etc.) no tienen ventajas sobre la carne magra y aportan exceso de colesterol y grasa saturada.
Pescados. Nunca antes de los nueve meses debido a su mayor capacidad de provocar alergia, y si el bebé tiene antecedentes familiares de alergia alimentaria, incluso hasta pasado el año de vida. A partir de esta edad, el pescado puede sustituir a alguna toma de la carne. Es conveniente empezar por pescados blancos.
Huevos. Nunca crudos. Se introducirá primero la yema cocida sobre el noveno mes; inicialmente un cuarto, la semana siguiente media y al mes entera, añadida al puré de medio día, para tomar el huevo entero (con la clara) hacia los doce meses. Puede sustituir a la carne, tomando 2-3 unidades por semana. La yema es buena fuente grasas, ácidos grasos esenciales, vitamina A, D y hierro. La clara aporta principalmente proteínas de alto valor biológico, pero entre ellas se encuentra la ovoalbúmina, con gran capacidad de provocar alergias.
Legumbres. Añadidas al puré de verduras a partir de los 18 meses. Si se mezclan con arroz u otros cereales, sustituyen a la carne, y se pueden tomar así hasta dos veces por semana. Yogures. A partir del octavo mes; natural sin azucarar, como complemento o mezclado con la papilla de frutas de la merienda.
Azúcares refinados, miel y otros dulces. No es recomendable el consumo de azúcar, pues la dieta del bebé tiene un aporte adecuado de hidratos de carbono. Es muy importante no alimentar a los lactantes con miel ni jarabe de maíz debido a que estos alimentos se han identificado como las únicas fuentes dietéticas de las esporas del Clostridium botulinum y a esta edad, no tienen la inmunidad para resistir el desarrollo de estas esporas causantes del botulismo.
Agua. Mientras el lactante recibe sólo leche materna o fórmula adaptada, no suele requerir líquidos adicionales, salvo en situaciones extremas de calor o pérdidas aumentadas (fiebre, diarrea). Por el contrario, cuando se introduce una alimentación complementaria al suponer ésta una mayor carga renal de solutos (sustancias disueltas en líquido: sales minerales, glucosa...), no basta con los líquidos aportados por la leche y otros alimentos, y se debe ofrecer al niño agua con frecuencia.
La leche de vaca. Nunca se introducirá antes del año, y cuando se incluya en la dieta deberá ser entera, por su aporte de vitaminas liposolubles y grasas, salvo que haya recomendación médica que especifique otra cosa.
La comida no debe ser un premio ni un castigo. Debe tener su lugar, su hora y su debido control.



Para que tengamos mejor salud física es necesario que comamos menos y que nuestra comida sea rica en hidratos de carbono, contenga un tercio de grasas y el resto que sea cubierto por proteínas. Y que paralelamente a eso, practiquemos alguna actividad física diaria.
Los errores en la alimentación
La comida no es un premio, no es un castigo, y tampoco debe ser un desahogo a las tensiones de una persona. La comida debe tener su lugar, su hora, y su control. Los grandes responsables por el sobrepeso de un niño son sus padres, aquellos que determinan lo que se consume en la casa. Normalmente, sea por los errores, obsesiones, o por el desconocimiento y ignorancia de sus padres, los niños consumen más cantidad de alimentos de la que precisan, y su alimentación es muy rica en grasas, azúcares, presentes en grandes cantidades de carne, en alimentos precocinados, y en los dulces y bollos. Son niños que no consumen verduras, legumbres, frutas, ni pescado. A eso también se suma a que muchos niños ignoran y acaben saliendo de casa sin desayunar. En la última investigación acerca del sobrepeso en la infancia, entre otras cosas, se constató de que el 8% de los niños españoles acuden a la escuela sin haber desayunado. El desayuno es una de las comidas más importantes del día, y está directamente implicada en la regulación del peso.
Además de los errores mencionados, muchos padres "pecan" por:
- obligar a que el niño coma más de los que puede
- premiar un buen comportamiento con golosinas y otros alimentos calóricos.
- castigar al niño sin comida por si presenta alguna conducta desfavorable.
- festejar cualquier acontecimiento importante de la vida del niño ofreciéndole una "comida basura".
- permitir el consumo diario de chuches, bollos, bebidas gaseosas y azucaradas.
- ofrecer, con frecuencia, platos precocinados por la falta de tiempo.
Aciertos en la alimentación
Cuando los padres dan a los hijos la atención debida y se preocupan por su alimentación, las posibilidades de que sufran sobrepeso son bajas. El control de los adultos es fundamental a la hora de prevenir la obesidad infantil. Para eso es necesario obedecer a algunas pautas alimenticias, considerando que los primeros años de vida de un niño son cruciales en su educación:
- a los bebés no hay que darles el pecho totalmente según la demanda que presente; desde el principio se debe enseñarles a alimentarse bien y a su momento debido.
- cuando el bebé llora no se debe ofrecerle el pecho así, a la primera, sin antes detectar la causa del llanto y intentar calmarle. El dar el pecho, de forma indiscriminada, puede llevar a que el bebé, cuando sea mayor, recurra a la comida cuando sufra algún malestar.
- visitar periódicamente al pediatra, cuando vea necesario o en las revisiones determinadas por el centro de salud. Se ha demostrado que un niño que sigue el control médico tiene menos posibilidades de sufrir obesidad o cualquier otra enfermedad.
- seguir las dietas alimenticias que pasará el pediatra al bebé, mes a mes. Es decir, respetando e introduciendo los alimentos según la edad que tenga el niño. Es un buen medio de prevención.
- hacer con que el bebé, hasta los dos años de edad haya probado de todo un poco.
- cuidar para que los niños no salten las comidas, organizando una rutina de comida y siendo constante.
- preparar las comidas con ingredientes frescos y naturales, siempre que puedas
- considerar la tabla de pesos y medidas que ofrecemos y la que determine el pediatra de tu hijo. Y en el caso de que el bebé o niño no presente un cuadro de medidas dentro de la normalidad, hable con el pediatra acerca de forma de poder mejorar la situación.
- ofrecer una alimentación variada en carnes, harinas, verduras, frutas etc.
- ofrecer muchos líquidos a los niños especialmente en temporadas de mucho calor y después de que practique ejercicios físicos. El agua es una buena fuente y un fluido que no tiene calorías.
Edad de introducción de los distintos alimentos en la dieta del lactante
Meses 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
Leche materna . . . . . . . . . . . .
Leche de inicio . . . . . . . . . . . .
Leche de continuación . . . . . . . . . . . .
Cereales sin gluten . . . . . . . . . . . .
Cereales con gluten . . . . . . . . . . . .
Zumos de fruta . . . . . . . . . . . .
Fruta en papilla . . . . . . . . . . . .
Verduras . . . . . . . . . . . .
Carnes . . . . . . . . . . . .
Pescado (blanco) . . . . . . . . . . . .
Yema de huevo . . . . . . . . . . . . .
Huevo completo . . . . . . . . . . . .
Yogur natural sin azúcar . . . . . . . . . . . .
Ritmo de crecimiento y desarrollo
Algunos parámetros antropométricos orientan y sirven para comprender porque las necesidades nutritivas en esta etapa son proporcionalmente tan superiores a las de la persona adulta.
Peso: Durante el primer año de vida se triplica el peso del nacimiento.
Talla: Pasa de 45-50 centímetros (cm) al nacimiento a 75-80 cm al año de vida, mientras que el segundo año sólo aumenta unos 20-25 cm, y después 7-10 cm por año.
Cerebro: Los primeros cuatro meses su volumen aumenta a razón de dos gramos al día.
Dentición: Normalmente comienza sobre los 6-8 meses. Si la salida de los dientes se retrasa y no se observan problemas de crecimiento óseo, puede tratarse de una característica genética familiar




TABLA COMPARATIVA ENTRE LA LECHE MATERNA Y LA LECHE DE VACA POR 100 ML.
NUTRIENTES LECHE MATERNA LECHE DE VACA
Kcal 75,00 66,00
Proteínas (g) 1,10 3,50
Carbohidratos 6,80 4,90
Grasas 4,50 3,70
Minerales 0,20 0,70
Agua 87,10 87,20
Vitamina A (UI) 189,80 102,50
Vitamina D 2,20 1,40
Vitamina E mg 0,18 0,04
Vitamina E, UI 0,268
Vitamina C mg 4,30 1,10
Acido Fólico mcg 5,20 5,50
Tiamina mcg 16,00 44,00
Riboflavina mcg 36,00 175,00
Niacina mcg 147,00 94,00
Vitamina B6 mcg 10,00 64,00
Vitamina B12, mcg 0,03 0,40
Ac. Pantoténico mcg 184,00 343,00
Vitamina K mcg 1,50 6,00
Calcio mg 34,00 117,00
Fósforo mg 14,00 92,00
Yodo mcg 3,00 4,70
Hierro, mg 0,05 0,05
Magnesio mg 4,00 12,00
Zinc mg 0,3-0,5 0,3-0,5
Cobre mcg 40,00 30,00
Sodio mEq 0,700 2,200

FORMULAS ADAPTADAS
Si la lactancia materna no es posible, y tiene que ser complementada, cuando ésta es insuficiente, o interrumpida, bien por deseo de la madre, o por otro tipo de contraindicaciones a la lactancia materna, tales como enfermedades infecciosas de la madre: hepatitis B, SIDA, varicela, tosferina, tuberculosis, lesiones heréticas o por otros motivos, drogadicción, enfermedades metabólicas, tratamientos antitiroideos, se hace necesario utilizar la lactancia artificial, llamada "formulas adaptadas", las cuales tienen unos valores semejantes a la leche materna, aunque presentan algunas diferencias con ella, tanto cualitativas como cuantitativas. Estas fórmulas adaptadas, siguen las normas del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediatrica ESPGAN.
En la actualidad existen un buen número de fórmulas para lactantes con diferentes usos dietéticos o terapéuticos, los cuales se ajustan a la siguiente clasificación:
• Fórmulas lácteas de inicio: Cubren la totalidad de los requerimientos nutricionales de un niño sano durante los primeros seis meses. Se utilizan también como complemento de otros alimentos hasta el año de edad.
La lactancia artificial con una fórmula de inicio, habiéndose desechado la lactancia materna, debe iniciarse en los bebés alrededor de la media hora después de nacer y nunca más tarde de las cuatro o seis horas para prevenir la hipoglucemia y la pérdida ponderal.
En la lactancia artificial hay que ajustarse a las necesidades del niño, el primer día se le dará una cantidad de 15 cc de leche por kg. de peso, aumentando progresivamente hasta que el séptimo día tome120 cc por kg. de peso y manteniendo esta cantidad hasta el decimoquinto día. A partir de aquí se administrara diariamente 150 cc-175 cc de leche por kg. de peso. El número de tomas será en principio de ocho al día, disminuyendo a 6 entre el 2 y 3 mes.
• Fórmulas lácteas de continuación: A partir de los seis meses las necesidades nutricionales del niño aumentan y es necesario sustituir la fórmula de inicio por otra más apta al crecimiento y desarrollo, ésta es la fórmula de seguimiento o continuación
Tanto la fórmulas láctea de inicio, como la de continuación, están hechas a partir de leche de vaca modificada.

Dentro de las formulas adaptadas también nos encontramos con leches para niños que requieren una alimentación especial, tales como: fórmulas hipoalergénicas, formulas sin lactosa, leches vegetales, leches a base de hidrolizados de proteínas, o fórmulas especiales sin fenilalanina.

Evolución de la alimentación durante el primer año de vida
Introducción de la alimentación complementaria
Pasado el periodo en el cual el bebé se alimenta exclusivamente de leche (4-6 meses) la fórmula adaptada es insuficiente si no se completa con otros alimentos, es el momento de empezar la etapa de la alimentación sólida, la cual nunca debe comenzar antes de los cuatro meses ni después de los seis-ocho, esta etapa se denomina Beikost o alimentación complementaria. La leche como alimento único a partir de los seis meses, no proporciona los requerimientos nutricionales que precisa el niño a partir de esta edad, es por ello, que siguiendo unas recomendaciones precisas sobre la introducción de los alimentos sólidos, se deben ir incluyendo los nuevos alimentos en la dieta de los bebés:
• La leche proporcionará, a esta edad, la mitad de los requerimientos diarios totales, deberá administrarse una cantidad no inferior a 500 ml diarios de leche.
• No se introducirá gluten antes de los seis-siete meses, siendo aconsejado los ocho meses.
• La introducción de nuevos alimentos se hará de forma paulatina, sin prisa, muy lentamente y no juntando más de un nuevo alimento cada vez, en toma diurna, probando la tolerancia del niño y dando tiempo a la adaptación de su organismo.
• Los alimentos alergénicos se introducirán más tarde, y en niños con antecedentes atópicos, nunca antes del año.
EDAD DE INTRODUCCION DE LOS DISTINTOS ALIMENTOS EN LA DIETA DEL LACTANTE.
Alimentación del niño de uno a tres años
Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de crecimiento muy rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento estable, que se extiende desde los tres años hasta el comienzo de la pubertad.
Es un periodo madurativo en el cual el niño realiza avances importantes en la adquisición de funciones psicomotoras. Sus funciones digestivas y metabólicas van alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación a la del niño más mayor. Sin embargo un niño alimentariamente no se convierte de inmediato en un adulto, sus necesidades energéticas y de determinados nutrientes aconsejan ajustar la dieta a sus particularidades fisiológicas, no hay que dar normas rígidas y es preciso adaptar e individualizar la dieta ajustándola a la propia constitución y estilo del niño.
Hay que poner especial cuidado en la conducta alimenticia del niño la cual puede estar sujeta a determinadas aversiones y preferencias, lo que puede conducir en ocasiones a una dieta carente de algunos nutrientes.
Los niños a estas edades son caprichosos y tiene tendencias hacia los dulces y golosinas que a veces se le ofrecen.
La alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes:
4. Asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos
5. Evitar carencias nutritivas
6. Prevenir enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad

Requerimientos nutricionales
Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 100kcal/kg/día aproximadamente 12.300-1500 kcal/día
La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:
• Proteínas: 12-15%
• Hidratos de carbono: 50-58 %
• Grasas: 30-35%
La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:
• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %
Normas básicas para la elaboración de la dieta
A partir de los 12 meses de edad debe iniciarse progresivamente la introducción de alimentos con una textura más gruesa para ir acostumbrando al bebé a alimentos troceados. Para empezar una buena solución es darle alimentos que sean fácilmente chafados con el tenedor para ir cambiando a troceado pequeño. Todo ello dependiendo de cada niño y su rapidez en el aprendizaje de lamasticación. El objetivo es que al llegar a los 18-24 meses el niño coma los alimentos troceados.
También deben iniciarse poco a poco, galletas yogures, quesos, jamón york, serrano, etc.
Los tarritos son adecuados para casos excepcionales y esporádicos no como alimentación diaria y continuada.
Durante esta época de la vida las necesidades nutricionales son variables dependiendo del desarrollo del niño (peso y talla) y el grado de actividad (unos niños son tranquilos, otros son activos y unos pocos son hiperactivos)
Durante esta época también debe producirse un cambio estratégico en su alimentación. Pasar de concepto de plato único a una comida compuesta por un primer plato (verduras, patatas, sopa, purés), un segundo plato (carne, pescado, huevo, todo ello acompañado de una guarnición) y finalmente un postre.
A partir de los 2 años el niño hace 4 comidas al día: desayuno, comida, merienda y cena y algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse.
Adquiere mucha importancia la manera de repartir los aportes calóricos de estas 4 comidas básicas pues estos hábitos alimentarios adquiridos en los primeros años serán la guía para la época adulta.
Se debe procurar que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia para unos alimentos, aversión a otros que pueden conducirle a llevar una alimentación carencial en alguna sustancia nutritiva.
En resumen, la dieta debe ser equilibrada, variada y completa.


LA ALIMENTACIÓN INFANTIL
Uno de los puntos más delicados de la alimentación del lactante es la introducción de nuevos alimentos pues esto implica esencialmente por que el aparato digestivo del niño (a). Carecen todavía de una flora bacteriana adecuada que le ayude a asimilar correctamente los alimentos en este caso puede tener un mejoramiento para cada uno de sus alimentos. Los cuadros de esta página resumen la alimentación en el primer año suministrando indicaciones precisas para cada mes. De todos modos es importante que los padres observen atentamente a su hijo y comprueben que tolera bien un alimento antes de pasar a los siguientes. Respetando esa sencilla norma pueden ahorrarse muchas alergias y trastornos digestivos.
La leche materna es el mejor alimento que una madre puede dar a su hijo recién nacido. No solo por su composición sino también por el vínculo afectivo que se establece entre la madre y su bebé durante el acto de amamantar que tiene vitaminas favorables para el niño. En razón de que contiene todo lo que el niño necesita durante sus primeros meses de vida, la leche materna protege el bebé frente a muchas enfermedades tales como catarro, neumonía, diarreas, otitis, infecciones de orina, e incluso otras futuras como asma, alergias, obesidad, etc. Favorece también a la madre. Las mujeres que amamantan pierden el peso ganado durante el embarazo más rápidamente, y difícilmente padecerán de anemia o de hipertensión y depresión posparto.
Añadiendo aún más ventajas, se puede decir que la leche materna es un alimento ecológico. No se fabrica, no se envasa ni se transporta, evitando así el gasto de energía y la contaminación del medio ambiente. Para la familia es un gran ahorro. La leche materna no constituye un gasto económico.
Dar el pecho al recién nacido cuanto antes mejor. Es importante que cuando el niño se le ofrezca el pecho en la primera media hora tras el parto. Después de la primer ahora, el recién nacido suele quedar adormecido unas horas. Durante este tiempo, es recomendable que el bebé se quede junto a su mamá para que se estimule el contacto piel con piel entre ambos. Así, puede ofrecerse el pecho tan pronto como se observe que el niño está dispuesto a mamar, y no solamente cuando llore. El llanto es un signo tardío de hambre la madre le tiene que darle.
No se debe olvidar de que el recién nacido sano no necesita más líquidos que los que obtiene de la leche de su madre, no es necesario ni recomendable ofrecer agua ni soluciones de suero glucósido. Antes de darle "suplementos" o cualquier alimento distinto de la leche materna es conveniente consultar con el pediatra.
Por todas estas razones y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más. La alimentación durante el primer año de vida del niño (a) es muy importante, por que en este periodo el niño (a) necesita la energía y nutrientes fundamentales para el desarrollo adecuado del niño, no solo para mantener su vida, sino para lograr un rápido desarrollo de sus tejidos, órganos, y funciones.

Un desequilibrio en la dieta en estas primeras etapas de la vida puede dar lugar a un crecimiento defectuoso y alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central.
Cuando la lactancia materna no es posible se debe elegir una fórmula que cubra todas las necesidades nutricionales del lactante en lo cual es muy importante en su etapa de desarrollo, puesto que en este etapa desarrollan mas capacidad.
D E 0 - 6 M E S E S





Recién nacido y primera infancia La alimentación del recién nacido y la primera infancia pasa por tres periodos que debemos distinguir:
• Periodo lácteo, por ser la leche el único alimento. Desde el nacimiento hasta los 6 meses aproximadamente, en los cuales se comienza la introducción progresiva de otros alimentos.
• Periodo de transición, o destete, donde vamos introduciendo la alimentación sólida o bien anterior a ella, optamos por una lactancia artificial.
• Periodo de maduración digestiva. Hasta que el niño va alcanzando la madurez inmunitaria y la introducción de los alimentos.
Cómo más adelante veremos, la lactancia materna es la más adecuada para los bebés, pero si esta no puede realizarse, debemos considerar una lactancia artificial con fórmulas adaptadas.
Bases de la nutrición del bebé
Objetivos: Las pautas nutricionales para esta edad vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la FAO/OMA, el Comité de nutrición de la Academia de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica ESPGAN.
El periodo neonatal es desde el punto de vista nutricional, crítico, el crecimiento y desarrollo son más rápidos que nunca (los niños tienen que doblar el peso del nacimiento a los cuatro meses y triplicarlo al año) y los requerimientos nutritivos deben ir de acuerdo con este crecimiento.
Hay que conseguir una alimentación adecuada pues lo contrario conduce a trastorno durante la niñez y afecciones en el adulto: obesidad, ateriosclerosis, hipertensión.
Una buena alimentación asegura un buen crecimiento a tu hijo. La leche materna o formula de inicio-1 se administrará cada 3-4 horas. La madre debe lavarse las manos con agua y jabón antes de cada toma. Debe limpiar el pezón y la areola cuidadosamente con agua fría y hervida previamente antes y después de darle el pecho a su hijo. Debe sentarse cómodamente, con la espalda bien apoyada y recta, el ambiente tranquilo, con la luz adecuada y si es posible siempre en el mismo lugar de la casa
Todos los expertos concuerdan en que la leche materna es el mejor alimento para los bebés. No solamente es el alimento más completo desde el punto de vista nutricional, sino que además, le brinda al bebé otros beneficios que lo acompañan durante toda su vida:

- La leche materna contiene el balance perfecto de nutrientes: Durante los primeros días después de que das a luz, tus pechos segregarán un fluido espeso y amarillento llamado calostro, el cual es alto en proteínas, vitaminas y minerales. El calostro le brinda a tu bebé recién nacido alimento altamente nutricional para empezar la vida. Luego, después del tercer o cuarto día después de que nace tu bebé, tu cuerpo comienza a producir la leche materna, el mejor alimento que puedes darle a tu bebé. Esta contiene todos los nutrientes que tu bebé necesita en el perfecto balance, por esto no debes preocuparte por su aspecto algo diluido, esa es su apariencia y está llena de nutrientes.

- La leche materna es fácil de digerir para tu bebé: A diferencia de otras proteínas presentes en la leche de vaca, las que se encuentran en la leche materna son fáciles de digerir para tu bebé. Además, el hierro de la leche materna también es fácil de absorber para el bebé.

- La leche materna contiene anticuerpos que protegen a tu bebé: Además de ser alta en proteínas, vitaminas y minerales, el calostro y la leche materna contienen anticuerpos que ayudan a tu bebé a defenderse contra enfermedades y recuperarse más rápidamente. Aún más, la leche materna promueve un ambiente resistente a las infecciones en el sistema digestivo de tu bebé, ayudando a reducir la incidencia de infecciones en los oídos, alergias, y diarrea.

- La leche materna cambia con el tiempo para adecuarse a las necesidades del bebé: El milagro de la leche materna es que va cambiando con las necesidades nutricionales de tu bebé: desde el calostro, alto en proteínas, vitaminas y minerales, hasta la leche con proteínas fácilmente digeribles. La leche materna incluso varía durante cada amamantada: al inicio contiene mayor cantidad de proteínas necesarias para el crecimiento y al final le brinda más cantidad de grasa, que tu bebé necesita para tener energías y ganar peso.

- La leche materna crea un lazo íntimo entre el bebé y la madre: Amamantar a tu bebé es una experiencia hermosa para tu bebé y para ti. A través del contacto con la piel y los ojos, crearás un lazo inigualable con tu bebé, mientras él recibe el mejor alimento.

- Amamantar ayuda a la salud de mamá: Al dar pecho, se estimulan las hormonas que causan que tu útero se contraiga y además, quemarás calorías extra. Esto te ayudará a ponerte en forma más rápidamente.


VENTAJAS E INCONVENIENTES

Los mamíferos de todas las especies se alimentan desde el nacimiento, hasta que su organismo es capaz de metabolizar otros nutrientes, de leche de sus madres. En el caso del ser humano, el alimento primero que debiera tomar es la leche materna, lo cual no se realiza siempre, la madre o no intenta, o abandona la lactancia materna muy pronto, bien por desconocimiento de sus beneficios, por incorporación al mundo laboral o por incompatibilidades o problemas de salud, entonces se requiere la utilización de leches alternativas llamadas "formulas adaptadas".
Veamos cuales son las diferencias entre la lactancia materna y la lactancia artificial y porque conviene alimentar a los niños con lactancia materna.
1- En primer lugar, la leche de mujer se adapta perfectamente a las necesidades nutricionales y las características digestivas de los niños recién nacidos y hasta la introducción de la alimentación complementaria. No tiene la misma composición al principio de la lactancia, que una vez que está ya se ha establecido, y tampoco es igual al principio de cada toma que al final de la misma, esto tiene unas explicaciones lógicas.
La leche materna pasa por las siguientes etapas:
• Calostro: es la primera segregación. Se produce durante los 5 primeros días después del parto. Es la más rica en proteínas, vitaminas liposolubles y sodio. Aparte, en el calostro se encuentra la inmunoglobulina A (IgA) en su forma secretora, muy importante para la inmunidad del niño en este periodo, donde presenta inmadurez tanto en sus sistemas digestivos como inmunitarios.
El niño no va a producir por si mismo esta inmunoglobulina hasta la 4ª o 6º semana de vida, por lo que deberá obtenerla antes de esta edad, a través de la leche materna. La leche de vaca y la leche de fórmula para lactantes no contienen IgA, por lo que si el bebé no la ha obtenido del calostro materno, su intestino puede aparecer más permeable a los alergenos.
• Leche transicional: después del calostro y de un color blanco azulado.
• Leche madura: se segrega partir de la tercera semana, es más blanca y consistente .Es la leche propiamente dicha y está adaptada a los requerimientos del niño en esta etapa.

Al comienzo de la toma, la leche es dulce y líquida, para calmar la sed y ansia del bebé, ésta se va volviendo densa y menos dulce a medida que el niño mama. Al principio, la duración de las tomas es más breve, el bebé necesita estar menos tiempo mamando porque su capacidad de succión y sus necesidades energéticas están disminuidas estos primeros días. Más adelante el bebé va a pedir, él mismo mamar más tiempo. La duración de la toma no debe ser superior a veinte minutos, utilizando los dos pechos, ya que todos los requerimientos nutricionales se completan en este periodo, prolongarlo más no traerá consigo sino problemas de grietas en el pezón de la madre.

2- Las proteínas y seroproteinas de la leche materna también son diferentes a las de la leche de vaca, sobre todo en contenidos:
• Proteína caseína: tanto su composición como contenido es distinto, la de leche de vaca tiene excesiva cantidad de caseína, lo que la hace digerirse peor, aparte de tener poder alergizante. La caseina de la leche materna son beta y kappa caseína y no contiene alfa y gamma que son exclusivamente bovinas.
• Las seroproteinas de la leche materna más importantes son la alfa-lacto-albúmina, la lactoferrina y las inmunoglobulinas.
En la leche de vaca nos encontramos con alfa-lacto-albumina, beta-lactoglobulina, seroalbúmina e inmunoglobulinas. La diferencia entre la leche de vaca y la humana radica en que la leche de vaca contiene beta-lactoglobulina, la cual está ausente en la leche materna. Esta proteína es un alergeno potente para los bebés, además presenta una gran resistencia a la digestión ácida del estómago, de manera que es probable que atraviese el intestino sin ser digerida. Parece ser que esta capacidad antígena es lo que sensibiliza a los bebes que son precozmente alimentados con fórmulas adaptadas.
• Existen otras proteínas, glucoproteinas y aminoácidos en la leche materna que también tienen su función importante: la lipasa específica de la leche materna que al no destruirse por la acidez gástrica, favorece la digestión y absorción de las grasas y la lisozima, con acción bactericida.
3- Otros componentes son:
• Carbohidratos: en la leche materna el principal es la lactosa, contenida en mayor cantidad que en la leche de vaca, lo cual facilita la absorción de calcio, hierro y fósforo. Su concentración no varia a pesar de las modificaciones dietéticas y las condiciones nutricionales de la madre. El resto azucares de la leche materna favorecen el crecimiento del Lactobacillus bifidus inhibidor del crecimiento bacteriano. Lípidos. Es la principal fuente de energía de la leche materna. Varía su contenido de una toma a otra, siendo más rico al final de la mañana y al inicio de la tarde, aumentando también a lo largo de la lactancia. El estado nutricional de la madre influye en su calidad. Siendo proporcional la concentración de lípidos en la leche materna al tipo de lípidos ingeridos por la madre y con la coformación de lípidos de sus reservas en el tejido adiposo.
• Vitaminas: la leche materna las lleva en la concentración adecuada para los bebés. Una salvedad es la vitamina D, que debiera ser suplementada en casos de deficiencias en la madre o baja exposición al sol. Con respecto a la vitamina K, su concentración es más alta en el calostro y en la leche transicional.
• Minerales: la leche materna tiene tres veces menos contenido en sodio que la leche de vaca, lo cual impide una sobre carga renal en el niño. La leche materna tiene menor contenido en calcio, pero su absorción es mayor, lo mismo ocurre con el hierro.
Es importante que el recién nacido empiece a mamar cuanto antes, el reflejo de succión tiene la máxima respuesta a los veinte-treinta minutos después del parto y este momento debería ser aprovechado. Cuanto antes empiece a mamar, antes se producirá la secreción de leche y el bebé recibirá tempranamente el calostro con todas sus ventajas.
Existe en muchas maternidades la costumbre de separar al niño de la madre y llevárselo al nido, bien es cierto que la madre puede descansar entre tomas o más horas por la noche, pero es en este momento cuando se producen muchas de las sensibilizaciones a la leche de vaca en los bebes. Durante la noche se le ofrece al niño, para que aguante más horas sin mamar, un biberón de fórmula adaptada de inicio. Este hecho tan normal, que pasa inadvertido por la mayoría de los padres, tiene más inconvenientes que ventajas, el contacto permanente madre-hijo en los primeros momentos está cargado de enormes connotaciones, no solo afectivas, esta relación debe ser intensa en las primeras horas de vida, por otro lado, si el bebe toma un biberón, se está saltando una toma, lo cual retrasa la secreción de leche.
Si la lactancia se retrasa, bien por haber sufrido la madre una cesárea, o por otras causas, niños prematuros, o con otros problemas, se intentará su inicio dentro de las tres horas siguientes al parto. Si está no es de ningún modo posible, y en niños que presenten alto riesgo de ser alérgicos, se debe sustituir el biberón de fórmula adaptada de inicio por otra formula hipoalergénica. Los padres deben avisar de este hecho y manifestar expresamente que no quieren que su hijo sea alimentado con otra fórmula adaptada. Con la lactancia materna se previenen muchas enfermedades, entre ellas las alergias a alimentos.


La composición de la leche debe seguir las recomendaciones ESPGAN para fórmulas lácteas para el bebe. (Por 100 ml)
LA ENERGIA: 72-64 Kcal /100 ml con esta cantidad se evita una posible sobrealimentación al niño (A).
HIDRATOS DE CARBONO: 7,4/100 ml igual que la leche materna es indispensable y Esenciales para el lactante como fuente de energía, sin ellos se originaría una hipoglucemia afecta en su desarrollo del niño.
La lactosa es el hidrato de carbono mayoritario presente en la leche materna, alcanza el colon y se metaboliza formando el ácido láctico y ácidos grasos. Este acláctico disminuye el ph, favoreciendo el crecimiento de bifidobacterias e impidiendo el crecimiento de E.coli. También favorece la absorción del calcio.
PROTEINAS: 1,9-1,2 gr/100 ml. Las proteínas son fundamentales para la actividad biológica ya que intervienen en la formación de estructuras corporales y en procesos de regulación defensa y transporte. Las proteínas mayoritarias son lactoalbumina y caseina.
La cantidad de aminoácidos debe ser la misma que en la leche materna. La taurina es el aminoácido libre que se encuentra en grandes concentraciones en el cerebro en desarrollo y en retina madura. Una insuficiencia de taurina puede originar un retraso en el crecimiento, anomalías en la retina, alteración en la conjugación de ácidos biliares.
LIPIDOS: 4,4 – 6 gr / 100 ml. Componentes de las membranas celulares. Fuente de ac. Grasos esenciales necesarios para el desarrollo de órganos.
El ácido oleico es el ac. Graso que aparece en mayor proporción en la leche materna, previene de posibles riesgos de arteriosclerosis en la edad adulta. Los seres humanos no pueden sintetizar los ac. Grasos poliinsaturados, ac. Linoléico y ac. Linolenico siendo su aporte dependiente de la dieta.
VITAMINAS: Son micronutrientes esenciales necesarios en todas las células vivientes para su función, crecimiento y desarrollo. Deben ser aportadas de forma regular en la alimentación.
Las vitaminas C, E, B-caroteno tienen acción protectora antioxidante frente a los radicales libres.
MINERALES: Las fórmulas adaptadas deben proporcionar unos niveles adecuados que permitan la realización de las funciones metabólicas necesarias para la vida. Este aporte ha de ser seguro para que no existan desequilibrios bioquímicos que se traducirían en manifestaciones clínicas.
Sodio: 20-60 mg / 100 Kcal. - Potasio: 60-145 mg / 100 Kcal.
• Cloro: 50-125 mg / 100 Kcal.
El contenido de sodio, potasio y cloro debe garantizar un margen de seguridad para el equilibrio del agua corporal evitando el riesgo de deshidratación hipertónica reduciendo el riesgo de hipertensión en la edad adulta.
Calcio: 40 mg / 100 ml - Fósforo: 20- 35 mg / 100ml
Son dos elementos que intervienen en el crecimiento y mineralización del esqueleto óseo
Hierro: El hierro se encuentra en el momento del nacimiento en la hemoglobina. Durante los primeros meses de vida los depósitos de Fe se quedan prácticamente exhaustos. La leche materna aporta un bajo contenido en Fe pero de una gran biodisponibilidad (49 %).
Las fórmulas infantiles no deben añadir un exceso de hierro ya que la absorción no depende de la cantidad sino de la biodisponibilidad.
El ac. Ascórbico es un estimulador de la absorción de hierro. Debe existir una proporción de vit C Y Fe de 14:1
CARGA RENAL DE SOLUTOS: Es la cantidad de electrolitos, potasio y cloro que deben ser excretados por el riñón, procedentes del metabolismo proteico. La capacidad de concentración renal no está totalmente desarrollada en la primera infancia.
La carga renal de solutos debe ser baja para dar un margen de seguridad alto que permita no sobrecargar los riñones del lactante y evitar el desequilibrio hídrico corporal en cada uno de los aspectos.
El desequilibrio hídrico aumenta considerablemente cuando hay ingesta baja de líquidos, fiebre, aumento de temperatura, diarrea, infección del tracto urinario.
PRIMER MES
(De 7ª 8 tomas diarias de leche)
Se le darán de 7 a 8 tomas con intervalos entre comidas de 3 horas.
La primera toma se dará a las 6 de la mañana y se descansaran 4 s 5 horas Si el niño es muy grande (mas de 5 Kg.) se le darán un máximo de 6 s 7 tomas.
Introducción de alimentos:
15 minutos antes de dos de las tomas (por ejemplo: la de las 9 de la mañana y 12 del mediodía) se le dará una cucharada de zumo casero de fruta, procurando variársela en cada toma. La uva, la mandarina y la naranja son las más adecuadas para empezar.
SEGUNDO Y TERCER MES
(6 tomas de leche)
Se le establece un horario fijo de 6 de la mañana a 12 de la noche. Las tomas se administran cada 3 horas, haciendo un total de 6 al día, o bien cada 4 horas en lactancia artificial.
Introducción de alimentos:
• Antes de 3 de las tomas (ejemplo: 9 mañana, 12 mediodía y 6 de la tarde) se le da el zumo de frutas (3 cucharadas en cada toma). A las frutas citadas se añaden el melocotón, la ciruela y el limón diluido en 3 partes de agua, y jugo de tomate tamizado. Todas ellas a partir del tercer mes.
Para endulzar infusiones o jugos se utiliza fructosa (azúcar de fruta)


CUARTO MES
El bebé empezará a ingerir alimentos más sólidos. A partir del 4º mes de vida el bebé empieza a ingerir alimentos mas sólidos. Es la hora de la papilla de frutas (por la tarde) que corresponderá a una merienda con aporte de vitaminas naturales y fibra que son importantes para la salud del niño.

A los pocos días que haber empezado con la papilla de frutas, se podrá añadir a 1 ó 2 biberones al día unas cucharaditas de harina SIN gluten. El gluten es una proteína vegetal que contiene cereales como el trigo, avena, cebada y centeno.

De los 5 a 5 meses y medio de edad se inicia la primera papilla salada en la alimentación del bebé que consiste en un puré de verduras con pollo. Se inicia con 60-70 gramos de pollo para ir aumentando en los siguientes días hasta los 100-120 gramos.

Paralelamente se van reduciendo el número de tomas por día y se puede cambiar la fórmula de inicio (Leche 1) por una leche de continuación (Leche 2). Una vez cumplido el 6º mes de vida se amplia la variedad de harina escogiéndose entre las que contienen gluten.

(6 tomas diarias de leche, de la siguiente forma)
1. Leche
2. Leche, leche de soja o almendra.
3. Caldo de verduras.
4. Leche.
5. Papilla de fruta.
6. Leche.
Se la darán 5 tomas (desayuno, comida, merienda y cena).
Introducción de alimentos:
• En la edad se le introduce el arroz blanco en la dieta (mezclado con la leche o con verdura).
• las cantidades de los alimentos mencionados aumentan.
• Yogur: .3 s 4 cucharadas.
• La verdura se puede espesar aumentando las cantidades de patata, sémolas o tapioca. Deben quitarse las fibras de las verduras.
• Se introduce polen en la cantidad de ¾ partes de una cucharilla 3 veces por semana. Se
puede mezclar con la fruta.
• El importante el plátano puede empezar a utilizarse. El pimiento, tomate, apio, ajo, puerro y cebolla se pueden dar crudos, mezclándolos con la papilla de verduras poco antes de su administración.
• Sobre bebidas estimulantes: Café, té, bebidas con cola, chocolate y cacao jugos crudos de fruta.
• Bebidas alcohólicas: Vino, aperitivos, cerveza (incluido las denominadas sin alcohol) y licores en general. El alcohol ingerido pasa a la leche materna y perjudica al niño.
• Vegetales mas importantes: Coliflor, col, alcachofas, espárragos, pepino, pimientos ya que pueden cambiar el sabor natural de la leche materna.
• En los medicamentos: No debe automedicarse, solo los estrictamente recomendados por su médico.
SEXTO MES
5 tomas diarias de leche, de la siguiente forma:
1. Leche.
2. Leche de soja o almendras o leche.
3. Verduras y complementos.
4. Fruta y yogur.
5. Leche.

5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Los Huevo (solo un cuarto de la yema de un huevo) dos veces por semana. Se mezclara con la verdura.
• Yogur: medio diario, con la fruta.
• Si el niño (a) no queda satisfecho con la fruta, se añaden a esta papilla algunas galletas de calidad.
Se sustituye la fructosa por miel de abeja.

SEPTIMO MES
El bebé probará la carne por primera vez es muy complicado para su organismo. La introducción de la carne es el gran paso entre el 7º y 8º mes. Se añade la ternera alternándola con el pollo en la comida. A partir del 8º mes se inicia una papilla salada en la cena, con la introducción del pescado blanco (merluza, rape, lenguado) 3-4 veces a la semana.
Se inicia el aporte de aceites de pescado para un correcto equilibrio entre la grasa animal y la de origen vegetal y marino.

Durante este periodo el aporte mínimo de leche al día debe ser aproximadamente de 500 cc. Durante toda la infancia.
Al tomar el niño el pescado en la cena, en los casos que solo haga 4 tomas al día el aporte de leche se vería mermado si no aplicamos algún cambio en su alimentación. El aporte de leche en esta edad todavía es básico para un buen desarrollo por lo que no debe ser inferior a los 500 cc /día. Para ello el día que deseemos darle pescado a nuestro bebé, suprimiremos la papilla de frutas y administraremos una papilla de fórmula de continuación-2 con cereales igual a la del desayuno.

A los 10-12 meses de vida se introduce el huevo para la cena alternando con el pescado una vez a la semana. Primero será huevo duro y solo la yema. Lo podrás administrar completo pasadas 2-3 semanas. En forma de tortilla francesa se iniciará a los 12-15 meses dependiendo de la habilidad del bebé para la masticación
Igual que el sexto mes
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• El Huevo: media yema cada 3 días.
• La Harina de maíz con leche o verduras, 3 veces por semana en una toma.
• El Arroz integral con verduras, triturado y tamizado: una vez por semana.
• Un yogur entero cada día.
Pastas de fideos: se darán con la verdura.



OCTAVO MES

Igual que el séptimo mes, pero una de las tomas de leche será con cereales.

5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Huevo: una yema entera cada 3 días.
• Sésamo: 2 veces por semana, en forma de mantequilla.
Harinas de trigo o avena: una toma diaria sin
espesaría demasiado
NOVENO MES
Igual que el octavo mes.
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Queso fresco: 3 veces por semana. Para que esté más blando se puede calentar brevemente en la sartén con una pizca de mantequilla.
• Sésamo en horchata.
• Mantequilla.
Leche de vaca diluida en agua en la proporción de tres partes de leche y una de agua. Esta leche, si la tolera bien, sustituirá totalmente a la leche adaptada.


DÉCIMO Y ONCEAVO MES
Igual que el noveno mes.
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Harina de soja cocida con leche.
• Nata.
• Polen: una cucharada 3 veces por semana.
Al final de los 11 meses: germen de trigo, me día cucharadita, una vez por semana. Semillas
germinadas: se cocinan con las verduras y se trituran.

DOCEAVO MES
Igual que el onceavo mes.
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Huevo entero cada 3 días.
• Leche de vaca entera.
• Jalea real.
• Sésamo triturado o en horchata.
• Legumbres secas tamizadas.
• Fruta seca triturada.
• Preparados de soja: carnes vegetales, patés, etc.
• Lecitina de soja, 2 veces por semana.
Al final de los 12 meses, harinas de cereales integrales con leche o caldo de verduras

A PARTIR DEL AÑO




Se dice que a partir del año, el niño puede comer de todo. Es muy importante que no se incluyan todos los alimentos en un mismo día. Cada semana podemos introducirle un nuevo alimento; así sabremos la reacción de tolerancia del niño con respecto al alimento nuevo.

El primer año de vida, clave para un crecimiento y un desarrollo adecuado

El primer año es el periodo de crecimiento y desarrollo más rápido en la vida del niño y cuando éste es más inmaduro y vulnerable. Por ello, es especialmente importante asegurarle una alimentación suficiente y adecuada, con el triple objetivo de satisfacer sus necesidades nutritivas, prevenir y /o tratar diversas situaciones patológicas y crear unos buenos hábitos alimentarios. Las pautas nutricionales vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Comité de Nutrición de la Academia Europea de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica (ESPGAN), y se adaptan a tres etapas bien diferenciadas y una tabla de Recomendaciones dietéticas a partir del primer año.

Recomendaciones dietéticas a partir del primer año
ALIMENTO CANTIDAD RACIONES
Leche 200 c.c. 2 o 3 veces al día
Queso 30 g Sustituye 1 rac. leche
Carne, Pollo 20 -60 g 3 veces por semana
Pescado 50 -100 g. 4 veces por semana
Huevos medio o uno 4 veces por semana
Patatas 60 g. diariamente
Legumbres 30 g. 2 - 3 veces por semana
Hortalizas 70 g. diariamente
Cítricos 100 g. diariamente
Otras frutas 100 g. diariamente
Pan, galletas, papillas 200 g. diariamente
Azúcar, dulces 30 g. diariamente
Arroz 40 g. 2 veces por semana
Pastas 40 g. 2 veces por semana


ALIMENTACIÓN DEL NIÑO DE UNO A TRES AÑOS
ALIMENTACIÓN DE 1 A 2 AÑOS
Salta del plato único para una comida más completa. Al cumplir su primer año, el bebé empieza una nueva etapa en la alimentación. Se debe iniciar, poco a poco, la introducción de alimentos con una textura más gruesa, para que él vaya se acostumbrando a comer alimentos troceados.
Una buena solución es darle alimentos que puedan ser chafados con un tenedor. Todo dependerá del niño y de su rapidez en el aprendizaje de la masticación. Lo importante es que a los 18-24 meses el niño ya coma alimentos troceados.
También se debe introducir poco a poco, galletas, yogurt natural, petito suisse, queso, jamón de york, etc, para que el niño coja el hábito a las comidas de la familia.

Los potitos son recomendables pero apenas para casos excepcionales como viajes, cenas rápidas, etc.
A esta edad, las necesidades nutricionales del niño varían dependiendo de su desarrollo (el peso y las medidas) y también del grado de actividad (si son tranquilos, activos, hiperactivos, etc).
Introducir un cambio en alimentación. Pasar del plato único a una comida mas completa y compuesta por primer plato (verduras, purés, sopa, etc) un segundo (carne, pescado, huevo, etc) mas guarnición y un postre al final.

Necesidades nutricionales para un bebé de 1-2 años
Calorías.......................... 1.200-1.300 Kcal/día
Proteínas........................ 25-30 grs/día
Hidratos de carbono....... 100-160 grs/día
Grasa.............................. 35-45 grs/día

ALIMENTACIÓN PARA LOS 2 A 3 AÑOS

El niño empezará a tener 4 comidas diarias. A partir de los 2 años de edad el niño hace 4 comidas al día (desayuno, comida, merienda y cena) y en algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse. Es de fundamental importancia repartir los aportes calóricos de las cuatro comidas básicas ya que esos hábitos alimentarios adquiridos a esta edad serán la guía para la época adulta.

Las calorías deben ser repartidas de la siguiente forma:

Desayuno: 25% del aporte calórico del día
Comida: 30% del aporte calórico del día
Merienda: 15% del aporte calórico del día
Cena: 30% del aporte calórico del día

Hay que estar atento para evitar a que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia para unos alimentos y aversión a otros. Eso puede provocar una alimentación carencial en sustancia nutritiva. Una dieta equilibrada, variada y completa aporta al niño lo que él necesita.

Necesidades nutricionales diarias de 2-3 años:
Calorías.......................... 1.300-1.400 Kcal/día
Proteínas........................ 30-40 grs/día
Hidratos de carbono....... 130-180 grs/día
Grasa.............................. 45-55 grs/día


Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de crecimiento muy rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento estable, que se extiende desde los tres años hasta el comienzo de la pubertad.
Es un periodo madurativo en el cual el niño realiza avances importantes en la adquisición de funciones psicomotoras. Sus funciones digestivas y metabólicas van alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación a la del niño más mayor. Sin embargo un niño alimentariamente no se convierte de inmediato en un adulto, sus necesidades energéticas y de determinados nutrientes aconsejan ajustar la dieta a sus particularidades fisiológicas, no hay que dar normas rígidas y es preciso adaptar e individualizar la dieta ajustándola a la propia constitución y estilo del niño.
Hay que poner especial cuidado en la conducta alimenticia del niño la cual puede estar sujeta a determinadas aversiones y preferencias, lo que puede conducir en ocasiones a una dieta carente de algunos nutrientes.
Los niños a estas edades son caprichosos y tiene tendencias hacia los dulces y golosinas que a veces se le ofrecen.
La alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes:
1. Asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos
2. Evitar carencias nutritivas
3. Prevenir enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad

Requerimientos nutricionales
Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 100kcal/kg/día aproximadamente 12.300-1500 Kcal./día
La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:
• Proteínas: 12-15%
• Hidratos de carbono: 50-58 %
• Grasas: 30-35%
La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:
• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %

ALIMENTACIÓN DEL NIÑO DE CUATRO A SEIS AÑOS
Requerimientos nutricionales
Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 90kcal/kg/día aproximadamente 1800 Kcal. /día
La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:
• Proteínas: 10-15%
• Hidratos de carbono: 50-60 %
• Grasas: 25-35%
La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:
• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %
Normas básicas para la elaboración de la dieta
Para la planificación de una dieta a estas edades es preciso tener en cuenta:
• Dar las calorías necesarias para cubrir los requerimientos individuales.
• Conseguir el equilibrio y proporción entre los distintos principios: H.C. Grasas y proteínas
• La distribución de las comidas a lo largo del día debería ser: 3 comidas grandes y 2 pequeñas intermedias.
• Las grasas animales y vegetales deben guardar también una adecuada proporción, sin olvidar un aporte importante
• de grasa no visible.
• Debe existir un equilibrio entre proteínas animales y vegetales.
• El aporte hidrocarbonato debe ser preferentemente en forma de moléculas complejas (almidones), teniendo en cuenta la fibra alimentaria.
• Incluir importantes cantidades de frutas y verduras que proporcionan las vitaminas y minerales necesarios
• Consumir una dieta variada
• Valorara gustos, costumbres, condicionamientos sociales y económicos.
La mayoría de los niños no desayuna en casa. La leche es un alimento fundamental durante todo el periodo de crecimiento. Se aconseja que en el colegio se ofrezca un postre lácteo después de la fruta y una merienda a base de leche, así como la adicción de leche en preparaciones culinarias.
La estructura de una comida convencional a estas edades se compone de:
Un plato básico: generalmente a base de arroz, legumbres, pasta, verduras, en que puede añadirse para completar, carne, derivados, pescado, huevos, etc. El valor dominante de este primer plato es el aporte energético y cubre todas las necesidades cuantitativas del niño. Es importante acostumbrar a los niños a tomarlo porque las necesidades energéticas son las primeras que deben cubrirse si se quiere que los elementos plásticos portadores de proteínas cumplan en el organismo la función de formar tejidos y favorecer el crecimiento. Si esto no se tiene en cuenta, el organismo utilizará las proteínas para resolver sus necesidades energéticas y se hará una alimentación desequilibrada.
El segundo plato: a base de carne, derivados carnicos, pescado o huevos. Estos alimentos son intercambiables y deben aparecer en cantidades moderadas (el hambre no debe saciarse a base de proteínas). Pueden acompañarse de una guarnición de ensaladas u hortalizas. La patata frita es del gusto de los escolares, pero no puede ser la única guarnición.
Postre: debe ser una fruta completándose con un producto lácteo.
PIRÁMIDE NUTRICIONAL







UN SOBRE PESO EN LA ALIMENTACIÓN INFANTIL







LA OBESIDAD INFANTIL
España presenta un cuadro de obesidad de un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Las cifras asustan. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.

¿Qué es la obesidad?
Se trata de la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza 20% a más del peso ideal según la edad, la talla, y sexo de la persona en cuestión.
Para calcular el peso ideal de un niño entre 2 y 5 años de edad, aunque de forma apenas aproximada, hay que multiplicar la edad en años por dos más ocho. Ejemplo: para saber cuánto debe pesar, en media, un niño de cinco años, multiplica la edad (5) por 2 y suma 8. Es decir, 5x2+8=18kg. Insisto que este método no es exacto. Se trata de apenas una ilustración. Lo cierto es consultar y considerar lo que diga el pediatra del niño.
Niños con sobrepeso
Para muchas familias, el tener un hijo gordito, mofletudo, y lleno de pliegues es todo un logro, una señal de que el niño está bien, fuerte, y lleno de salud. Pero los expertos en nutrición infantil no piensan igual. Y van a más: dicen que estas familias están muy equivocadas. Lo que importa no es que el niño esté gordo o delgado. Lo que interesa es que el niño esté sano. Y es ahí donde queríamos llegar. En la última Jornada Nacional sobre Obesidad y Factores de Riesgo Cardiovascular, realizada en Madrid, España, se diagnosticó la obesidad infantil como una enfermedad emergente. Tanto en Europa como en Estados Unidos, desde los años noventa hasta hoy, la incidencia de la obesidad infantil se ha duplicado. España se ha convertido en el cuarto país de la Unión Europea con mayor número de niños con problemas de sobrepeso, presentando un cuadro de obesidad en un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad, superado apenas por los datos de Italia, Malta y Grecia. Un hecho alarmante en una sociedad que lleva en su "currículo" una de las mejores dietas alimentares del mundo: la dieta mediterránea, y en el cual hace solo cinco años presentaba apenas un 5% de menores obesos.
Qué y cuánto debe comer un niño
No existe una cantidad exacta de comida a que debe consumir un niño. Cada niño es un mundo distinto, y sus deseos y necesidades son diferentes. En razón de eso, es el niño el que puede decir, con exactitud, cuánto puede comer. Y no se puede obligarle a que coma más. Ni por las buenas ni por las malas. Normalmente, los niños comen más que las niñas, pero en cuestión de apetito no se puede generalizar.







CAUSAS DE LA OBESIDAD INFANTIL
Qué es lo que provoca a que niños, cada vez más pequeños, presenten sobrepeso.
Según los especialistas del tema, los cambios alimentares y las nuevas formas de vida son los principales desencadenantes en el aumento de la obesidad. Es decir, los criterios alimentares y la correría cotidiana de los padres son algunos de los factores que contribuyen a que los niños presenten sobrepeso.
Muchos padres que tienen que dividirse entre las múltiples tareas, laborales y domésticas, les es más cómodo ofrecer una comida más rápida a sus hijos. Empiezan con los bollos industriales, los nuggets, y terminan con chuches y cositas por el estilo. Y eso día tras día, acabando por convertirse en un hábito y en una mala costumbre de consumir toda una parafernalia de comidas atractivas por su aspecto pero que no llevan los nutrientes ni las vitaminas necesarias para que los niños crezcan fuertes y sanos. Para esos padres, normalmente los que nunca tienen tiempo, lo más importante es saciar el hambre de sus hijos, sin preocuparse si están o no comprometiendo el futuro de su salud.

Los padres, del mismo modo que muchos abuelos, también pecan con la preocupación exagerada por la cantidad de comida que consumen los niños. Les ofrecen unos menús sin considerar los controles cuanto a las grasas, azúcares, y otros componentes que solo engordan. Existen más informaciones sobre el tema, pero los hábitos siguen cambiando para peor. Lo ideal, según los expertos, es que un niño consumiera unas dos mil calorías diarias y que, mitad de ellas, fuese cubierta por los hidratos de carbono, un tercio por las grasas y el resto por proteínas. Pero, en lugar de comer pan, arroz o legumbres, los niños están comiendo dulces, refrescos y golosinas.
Sedentarismo infantil
Aparte del consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares, el sedentarismo de muchos niños les hacen más obesos. El practicar una actividad física es esencial a su crecimiento y a su salud. El estilo de vida que llevan los niños también ha cambiado mucho. La mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno a la televisión, al ordenador y a los videojuegos. Muchas familias, por la falta de tiempo o por comodidad, acaban dejando a los niños delante de la televisión toda una tarde, en lugar de llevarlos al parque o a cualquier otra actividad que les favorezcan más. Los juegos al aire libre, las excursiones, los deportes, etc., son cada día sustituidos por actividades sedentarias. Según las últimas encuestas, los niños españoles pasan una media de 2 horas y media diarias viendo la televisión y media hora adicional jugando a los videojuegos o conectados a la Red.
Otros factores
Existen, además del mal hábito alimentario y la falta de actividad física, que son los que encabezan los motivos por los que la sociedad tenga sobrepeso, otros factores que determinan la obesidad infantil. Puede haber influencias sociales, fisiológicas, metabólicas y genéticas. Un niño con padres obesos, por ejemplo, estará predispuesto a ser obeso también. Sea por una cuestión social, de mal hábito alimentario, o por genética. También se puede presentar obesidad en caso de que el niño sufra algún trastorno psicológico.

INTRODUCCIÓN DE LOS NUEVOS ALIMENTOS UNO POR UNO





Los cereales. Se introducen a los 4-6 meses. Nunca antes de los cuatro. Primero serán sin gluten para evitar sensibilizaciones e intolerancias a esta proteína (el trigo, avena, centeno y cebada contienen gluten; el arroz y el maíz, no) y a partir de los 7-8 meses se pueden mezclar. Los cereales contribuyen al aporte energético, son fuente de proteínas, minerales, vitaminas (tiamina especialmente), ácidos grasos esenciales e hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que permiten un mayor espaciamiento de las tomas. No obstante, al tratarse de un alimento calórico, existe riesgo de sobrealimentación si se abusa de su consumo. Para preparar las papillas debe utilizarse la leche habitual y añadir el cereal necesario, manteniendo así el aporte mínimo de 500 centímetros cúbicos de leche diarios. Son menos recomendables los preparados que contienen de origen cereales y leche y se preparan con agua, ya que es más difícil calcular la cantidad de leche usada.
Las frutas. Se empezará a partir de los 4-6 meses con una papilla de frutas por su aporte vitamínico, nunca sustituyendo a una toma de leche, sino complementándola. Se deben emplear frutas variadas (naranja, manzana, pera, uva, ciruela...), para educar el gusto, y es preferible evitar las más alergénicas como la fresa y el melocotón. Suelen introducirse después de conseguida la aceptación de los cereales, aunque puede hacerse al revés, primero la fruta y después los cereales. No deben endulzarse con azúcar y no se incorporarán galletas hasta después de los 7 meses, ya que éstas contienen gluten.
Las verduras y patatas. Se irán introduciendo a partir de los 6 meses buscando su aporte de sales minerales. Primero puede darse el caldo añadido al biberón de medio día, después verduras solas en puré, complementadas con leche. Se deben evitar al principio las verduras con alto contenido en nitritos, como remolacha, espinacas, acelgas y nabos, y decantarse por patatas, judías verdes, calabacín, etc. para más tarde introducir las demás. Se puede añadir una cuchara de postre de aceite de oliva al puré, pero nunca sal. Deben cocerse con poca agua y aprovechar el caldo de cocción, en el que quedan disueltas parte de las sales minerales. Al inicio, se recomienda evitar las verduras flatulentas (col, coliflor, nabo) o muy aromáticas (ajo, espárragos). Se han dado casos en niños pequeños que han consumido vegetales recalentados, en los que su piel se vuelve azulada, debido a que se ve afectado el transporte de oxígeno, un cuadro aparatoso pero que no reviste gravedad con el tratamiento adecuado. También hay riesgo de que se produzca esta situación si se conservan las verduras cocidas en la nevera más de 48 horas.
Carnes. Preferiblemente las menos grasas, empezando por el pollo y nunca antes de los seis meses, en una cantidad de 10-15 gramos por día y aumentando 10-15 gramos por mes, máximo de 40 a 50 gramos, mezclada y batida la carne con las verduras. Posteriormente se introduce la ternera y el cordero. Aportan proteínas de alto valor biológico, lípidos, hierro, zinc y ciertas vitaminas. Las vísceras (hígado, sesos, etc.) no tienen ventajas sobre la carne magra y aportan exceso de colesterol y grasa saturada.
Pescados. Nunca antes de los nueve meses debido a su mayor capacidad de provocar alergia, y si el bebé tiene antecedentes familiares de alergia alimentaria, incluso hasta pasado el año de vida. A partir de esta edad, el pescado puede sustituir a alguna toma de la carne. Es conveniente empezar por pescados blancos.
Huevos. Nunca crudos. Se introducirá primero la yema cocida sobre el noveno mes; inicialmente un cuarto, la semana siguiente media y al mes entera, añadida al puré de medio día, para tomar el huevo entero (con la clara) hacia los doce meses. Puede sustituir a la carne, tomando 2-3 unidades por semana. La yema es buena fuente grasas, ácidos grasos esenciales, vitamina A, D y hierro. La clara aporta principalmente proteínas de alto valor biológico, pero entre ellas se encuentra la ovoalbúmina, con gran capacidad de provocar alergias.
Legumbres. Añadidas al puré de verduras a partir de los 18 meses. Si se mezclan con arroz u otros cereales, sustituyen a la carne, y se pueden tomar así hasta dos veces por semana. Yogures. A partir del octavo mes; natural sin azucarar, como complemento o mezclado con la papilla de frutas de la merienda.
Azúcares refinados, miel y otros dulces. No es recomendable el consumo de azúcar, pues la dieta del bebé tiene un aporte adecuado de hidratos de carbono. Es muy importante no alimentar a los lactantes con miel ni jarabe de maíz debido a que estos alimentos se han identificado como las únicas fuentes dietéticas de las esporas del Clostridium botulinum y a esta edad, no tienen la inmunidad para resistir el desarrollo de estas esporas causantes del botulismo.
Agua. Mientras el lactante recibe sólo leche materna o fórmula adaptada, no suele requerir líquidos adicionales, salvo en situaciones extremas de calor o pérdidas aumentadas (fiebre, diarrea). Por el contrario, cuando se introduce una alimentación complementaria al suponer ésta una mayor carga renal de solutos (sustancias disueltas en líquido: sales minerales, glucosa...), no basta con los líquidos aportados por la leche y otros alimentos, y se debe ofrecer al niño agua con frecuencia.
La leche de vaca. Nunca se introducirá antes del año, y cuando se incluya en la dieta deberá ser entera, por su aporte de vitaminas liposolubles y grasas, salvo que haya recomendación médica que especifique otra cosa.
La comida no debe ser un premio ni un castigo. Debe tener su lugar, su hora y su debido control.



Para que tengamos mejor salud física es necesario que comamos menos y que nuestra comida sea rica en hidratos de carbono, contenga un tercio de grasas y el resto que sea cubierto por proteínas. Y que paralelamente a eso, practiquemos alguna actividad física diaria.
Los errores en la alimentación
La comida no es un premio, no es un castigo, y tampoco debe ser un desahogo a las tensiones de una persona. La comida debe tener su lugar, su hora, y su control. Los grandes responsables por el sobrepeso de un niño son sus padres, aquellos que determinan lo que se consume en la casa. Normalmente, sea por los errores, obsesiones, o por el desconocimiento y ignorancia de sus padres, los niños consumen más cantidad de alimentos de la que precisan, y su alimentación es muy rica en grasas, azúcares, presentes en grandes cantidades de carne, en alimentos precocinados, y en los dulces y bollos. Son niños que no consumen verduras, legumbres, frutas, ni pescado. A eso también se suma a que muchos niños ignoran y acaben saliendo de casa sin desayunar. En la última investigación acerca del sobrepeso en la infancia, entre otras cosas, se constató de que el 8% de los niños españoles acuden a la escuela sin haber desayunado. El desayuno es una de las comidas más importantes del día, y está directamente implicada en la regulación del peso.
Además de los errores mencionados, muchos padres "pecan" por:
- obligar a que el niño coma más de los que puede
- premiar un buen comportamiento con golosinas y otros alimentos calóricos.
- castigar al niño sin comida por si presenta alguna conducta desfavorable.
- festejar cualquier acontecimiento importante de la vida del niño ofreciéndole una "comida basura".
- permitir el consumo diario de chuches, bollos, bebidas gaseosas y azucaradas.
- ofrecer, con frecuencia, platos precocinados por la falta de tiempo.
Aciertos en la alimentación
Cuando los padres dan a los hijos la atención debida y se preocupan por su alimentación, las posibilidades de que sufran sobrepeso son bajas. El control de los adultos es fundamental a la hora de prevenir la obesidad infantil. Para eso es necesario obedecer a algunas pautas alimenticias, considerando que los primeros años de vida de un niño son cruciales en su educación:
- a los bebés no hay que darles el pecho totalmente según la demanda que presente; desde el principio se debe enseñarles a alimentarse bien y a su momento debido.
- cuando el bebé llora no se debe ofrecerle el pecho así, a la primera, sin antes detectar la causa del llanto y intentar calmarle. El dar el pecho, de forma indiscriminada, puede llevar a que el bebé, cuando sea mayor, recurra a la comida cuando sufra algún malestar.
- visitar periódicamente al pediatra, cuando vea necesario o en las revisiones determinadas por el centro de salud. Se ha demostrado que un niño que sigue el control médico tiene menos posibilidades de sufrir obesidad o cualquier otra enfermedad.
- seguir las dietas alimenticias que pasará el pediatra al bebé, mes a mes. Es decir, respetando e introduciendo los alimentos según la edad que tenga el niño. Es un buen medio de prevención.
- hacer con que el bebé, hasta los dos años de edad haya probado de todo un poco.
- cuidar para que los niños no salten las comidas, organizando una rutina de comida y siendo constante.
- preparar las comidas con ingredientes frescos y naturales, siempre que puedas
- considerar la tabla de pesos y medidas que ofrecemos y la que determine el pediatra de tu hijo. Y en el caso de que el bebé o niño no presente un cuadro de medidas dentro de la normalidad, hable con el pediatra acerca de forma de poder mejorar la situación.
- ofrecer una alimentación variada en carnes, harinas, verduras, frutas etc.
- ofrecer muchos líquidos a los niños especialmente en temporadas de mucho calor y después de que practique ejercicios físicos. El agua es una buena fuente y un fluido que no tiene calorías.
Edad de introducción de los distintos alimentos en la dieta del lactante
Meses 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
Leche materna . . . . . . . . . . . .
Leche de inicio . . . . . . . . . . . .
Leche de continuación . . . . . . . . . . . .
Cereales sin gluten . . . . . . . . . . . .
Cereales con gluten . . . . . . . . . . . .
Zumos de fruta . . . . . . . . . . . .
Fruta en papilla . . . . . . . . . . . .
Verduras . . . . . . . . . . . .
Carnes . . . . . . . . . . . .
Pescado (blanco) . . . . . . . . . . . .
Yema de huevo . . . . . . . . . . . . .
Huevo completo . . . . . . . . . . . .
Yogur natural sin azúcar . . . . . . . . . . . .
Ritmo de crecimiento y desarrollo
Algunos parámetros antropométricos orientan y sirven para comprender porque las necesidades nutritivas en esta etapa son proporcionalmente tan superiores a las de la persona adulta.
Peso: Durante el primer año de vida se triplica el peso del nacimiento.
Talla: Pasa de 45-50 centímetros (cm) al nacimiento a 75-80 cm al año de vida, mientras que el segundo año sólo aumenta unos 20-25 cm, y después 7-10 cm por año.
Cerebro: Los primeros cuatro meses su volumen aumenta a razón de dos gramos al día.
Dentición: Normalmente comienza sobre los 6-8 meses. Si la salida de los dientes se retrasa y no se observan problemas de crecimiento óseo, puede tratarse de una característica genética familiar




TABLA COMPARATIVA ENTRE LA LECHE MATERNA Y LA LECHE DE VACA POR 100 ML.
NUTRIENTES LECHE MATERNA LECHE DE VACA
Kcal 75,00 66,00
Proteínas (g) 1,10 3,50
Carbohidratos 6,80 4,90
Grasas 4,50 3,70
Minerales 0,20 0,70
Agua 87,10 87,20
Vitamina A (UI) 189,80 102,50
Vitamina D 2,20 1,40
Vitamina E mg 0,18 0,04
Vitamina E, UI 0,268
Vitamina C mg 4,30 1,10
Acido Fólico mcg 5,20 5,50
Tiamina mcg 16,00 44,00
Riboflavina mcg 36,00 175,00
Niacina mcg 147,00 94,00
Vitamina B6 mcg 10,00 64,00
Vitamina B12, mcg 0,03 0,40
Ac. Pantoténico mcg 184,00 343,00
Vitamina K mcg 1,50 6,00
Calcio mg 34,00 117,00
Fósforo mg 14,00 92,00
Yodo mcg 3,00 4,70
Hierro, mg 0,05 0,05
Magnesio mg 4,00 12,00
Zinc mg 0,3-0,5 0,3-0,5
Cobre mcg 40,00 30,00
Sodio mEq 0,700 2,200

FORMULAS ADAPTADAS
Si la lactancia materna no es posible, y tiene que ser complementada, cuando ésta es insuficiente, o interrumpida, bien por deseo de la madre, o por otro tipo de contraindicaciones a la lactancia materna, tales como enfermedades infecciosas de la madre: hepatitis B, SIDA, varicela, tosferina, tuberculosis, lesiones heréticas o por otros motivos, drogadicción, enfermedades metabólicas, tratamientos antitiroideos, se hace necesario utilizar la lactancia artificial, llamada "formulas adaptadas", las cuales tienen unos valores semejantes a la leche materna, aunque presentan algunas diferencias con ella, tanto cualitativas como cuantitativas. Estas fórmulas adaptadas, siguen las normas del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediatrica ESPGAN.
En la actualidad existen un buen número de fórmulas para lactantes con diferentes usos dietéticos o terapéuticos, los cuales se ajustan a la siguiente clasificación:
• Fórmulas lácteas de inicio: Cubren la totalidad de los requerimientos nutricionales de un niño sano durante los primeros seis meses. Se utilizan también como complemento de otros alimentos hasta el año de edad.
La lactancia artificial con una fórmula de inicio, habiéndose desechado la lactancia materna, debe iniciarse en los bebés alrededor de la media hora después de nacer y nunca más tarde de las cuatro o seis horas para prevenir la hipoglucemia y la pérdida ponderal.
En la lactancia artificial hay que ajustarse a las necesidades del niño, el primer día se le dará una cantidad de 15 cc de leche por kg. de peso, aumentando progresivamente hasta que el séptimo día tome120 cc por kg. de peso y manteniendo esta cantidad hasta el decimoquinto día. A partir de aquí se administrara diariamente 150 cc-175 cc de leche por kg. de peso. El número de tomas será en principio de ocho al día, disminuyendo a 6 entre el 2 y 3 mes.
• Fórmulas lácteas de continuación: A partir de los seis meses las necesidades nutricionales del niño aumentan y es necesario sustituir la fórmula de inicio por otra más apta al crecimiento y desarrollo, ésta es la fórmula de seguimiento o continuación
Tanto la fórmulas láctea de inicio, como la de continuación, están hechas a partir de leche de vaca modificada.

Dentro de las formulas adaptadas también nos encontramos con leches para niños que requieren una alimentación especial, tales como: fórmulas hipoalergénicas, formulas sin lactosa, leches vegetales, leches a base de hidrolizados de proteínas, o fórmulas especiales sin fenilalanina.

Evolución de la alimentación durante el primer año de vida
Introducción de la alimentación complementaria
Pasado el periodo en el cual el bebé se alimenta exclusivamente de leche (4-6 meses) la fórmula adaptada es insuficiente si no se completa con otros alimentos, es el momento de empezar la etapa de la alimentación sólida, la cual nunca debe comenzar antes de los cuatro meses ni después de los seis-ocho, esta etapa se denomina Beikost o alimentación complementaria. La leche como alimento único a partir de los seis meses, no proporciona los requerimientos nutricionales que precisa el niño a partir de esta edad, es por ello, que siguiendo unas recomendaciones precisas sobre la introducción de los alimentos sólidos, se deben ir incluyendo los nuevos alimentos en la dieta de los bebés:
• La leche proporcionará, a esta edad, la mitad de los requerimientos diarios totales, deberá administrarse una cantidad no inferior a 500 ml diarios de leche.
• No se introducirá gluten antes de los seis-siete meses, siendo aconsejado los ocho meses.
• La introducción de nuevos alimentos se hará de forma paulatina, sin prisa, muy lentamente y no juntando más de un nuevo alimento cada vez, en toma diurna, probando la tolerancia del niño y dando tiempo a la adaptación de su organismo.
• Los alimentos alergénicos se introducirán más tarde, y en niños con antecedentes atópicos, nunca antes del año.
EDAD DE INTRODUCCION DE LOS DISTINTOS ALIMENTOS EN LA DIETA DEL LACTANTE.
Alimentación del niño de uno a tres años
Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de crecimiento muy rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento estable, que se extiende desde los tres años hasta el comienzo de la pubertad.
Es un periodo madurativo en el cual el niño realiza avances importantes en la adquisición de funciones psicomotoras. Sus funciones digestivas y metabólicas van alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación a la del niño más mayor. Sin embargo un niño alimentariamente no se convierte de inmediato en un adulto, sus necesidades energéticas y de determinados nutrientes aconsejan ajustar la dieta a sus particularidades fisiológicas, no hay que dar normas rígidas y es preciso adaptar e individualizar la dieta ajustándola a la propia constitución y estilo del niño.
Hay que poner especial cuidado en la conducta alimenticia del niño la cual puede estar sujeta a determinadas aversiones y preferencias, lo que puede conducir en ocasiones a una dieta carente de algunos nutrientes.
Los niños a estas edades son caprichosos y tiene tendencias hacia los dulces y golosinas que a veces se le ofrecen.
La alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes:
4. Asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos
5. Evitar carencias nutritivas
6. Prevenir enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad

Requerimientos nutricionales
Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 100kcal/kg/día aproximadamente 12.300-1500 kcal/día
La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:
• Proteínas: 12-15%
• Hidratos de carbono: 50-58 %
• Grasas: 30-35%
La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:
• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %
Normas básicas para la elaboración de la dieta
A partir de los 12 meses de edad debe iniciarse progresivamente la introducción de alimentos con una textura más gruesa para ir acostumbrando al bebé a alimentos troceados. Para empezar una buena solución es darle alimentos que sean fácilmente chafados con el tenedor para ir cambiando a troceado pequeño. Todo ello dependiendo de cada niño y su rapidez en el aprendizaje de lamasticación. El objetivo es que al llegar a los 18-24 meses el niño coma los alimentos troceados.
También deben iniciarse poco a poco, galletas yogures, quesos, jamón york, serrano, etc.
Los tarritos son adecuados para casos excepcionales y esporádicos no como alimentación diaria y continuada.
Durante esta época de la vida las necesidades nutricionales son variables dependiendo del desarrollo del niño (peso y talla) y el grado de actividad (unos niños son tranquilos, otros son activos y unos pocos son hiperactivos)
Durante esta época también debe producirse un cambio estratégico en su alimentación. Pasar de concepto de plato único a una comida compuesta por un primer plato (verduras, patatas, sopa, purés), un segundo plato (carne, pescado, huevo, todo ello acompañado de una guarnición) y finalmente un postre.
A partir de los 2 años el niño hace 4 comidas al día: desayuno, comida, merienda y cena y algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse.
Adquiere mucha importancia la manera de repartir los aportes calóricos de estas 4 comidas básicas pues estos hábitos alimentarios adquiridos en los primeros años serán la guía para la época adulta.
Se debe procurar que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia para unos alimentos, aversión a otros que pueden conducirle a llevar una alimentación carencial en alguna sustancia nutritiva.
En resumen, la dieta debe ser equilibrada, variada y completa.



LA ALIMENTACIÓN INFANTIL
Uno de los puntos más delicados de la alimentación del lactante es la introducción de nuevos alimentos pues esto implica esencialmente por que el aparato digestivo del niño (a). Carecen todavía de una flora bacteriana adecuada que le ayude a asimilar correctamente los alimentos en este caso puede tener un mejoramiento para cada uno de sus alimentos. Los cuadros de esta página resumen la alimentación en el primer año suministrando indicaciones precisas para cada mes. De todos modos es importante que los padres observen atentamente a su hijo y comprueben que tolera bien un alimento antes de pasar a los siguientes. Respetando esa sencilla norma pueden ahorrarse muchas alergias y trastornos digestivos.
La leche materna es el mejor alimento que una madre puede dar a su hijo recién nacido. No solo por su composición sino también por el vínculo afectivo que se establece entre la madre y su bebé durante el acto de amamantar que tiene vitaminas favorables para el niño. En razón de que contiene todo lo que el niño necesita durante sus primeros meses de vida, la leche materna protege el bebé frente a muchas enfermedades tales como catarro, neumonía, diarreas, otitis, infecciones de orina, e incluso otras futuras como asma, alergias, obesidad, etc. Favorece también a la madre. Las mujeres que amamantan pierden el peso ganado durante el embarazo más rápidamente, y difícilmente padecerán de anemia o de hipertensión y depresión posparto.
Añadiendo aún más ventajas, se puede decir que la leche materna es un alimento ecológico. No se fabrica, no se envasa ni se transporta, evitando así el gasto de energía y la contaminación del medio ambiente. Para la familia es un gran ahorro. La leche materna no constituye un gasto económico.
Dar el pecho al recién nacido cuanto antes mejor. Es importante que cuando el niño se le ofrezca el pecho en la primera media hora tras el parto. Después de la primer ahora, el recién nacido suele quedar adormecido unas horas. Durante este tiempo, es recomendable que el bebé se quede junto a su mamá para que se estimule el contacto piel con piel entre ambos. Así, puede ofrecerse el pecho tan pronto como se observe que el niño está dispuesto a mamar, y no solamente cuando llore. El llanto es un signo tardío de hambre la madre le tiene que darle.
No se debe olvidar de que el recién nacido sano no necesita más líquidos que los que obtiene de la leche de su madre, no es necesario ni recomendable ofrecer agua ni soluciones de suero glucósido. Antes de darle "suplementos" o cualquier alimento distinto de la leche materna es conveniente consultar con el pediatra.
Por todas estas razones y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más. La alimentación durante el primer año de vida del niño (a) es muy importante, por que en este periodo el niño (a) necesita la energía y nutrientes fundamentales para el desarrollo adecuado del niño, no solo para mantener su vida, sino para lograr un rápido desarrollo de sus tejidos, órganos, y funciones.

Un desequilibrio en la dieta en estas primeras etapas de la vida puede dar lugar a un crecimiento defectuoso y alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central.
Cuando la lactancia materna no es posible se debe elegir una fórmula que cubra todas las necesidades nutricionales del lactante en lo cual es muy importante en su etapa de desarrollo, puesto que en este etapa desarrollan mas capacidad.
D E 0 - 6 M E S E S





Recién nacido y primera infancia La alimentación del recién nacido y la primera infancia pasa por tres periodos que debemos distinguir:
• Periodo lácteo, por ser la leche el único alimento. Desde el nacimiento hasta los 6 meses aproximadamente, en los cuales se comienza la introducción progresiva de otros alimentos.
• Periodo de transición, o destete, donde vamos introduciendo la alimentación sólida o bien anterior a ella, optamos por una lactancia artificial.
• Periodo de maduración digestiva. Hasta que el niño va alcanzando la madurez inmunitaria y la introducción de los alimentos.
Cómo más adelante veremos, la lactancia materna es la más adecuada para los bebés, pero si esta no puede realizarse, debemos considerar una lactancia artificial con fórmulas adaptadas.
Bases de la nutrición del bebé
Objetivos: Las pautas nutricionales para esta edad vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la FAO/OMA, el Comité de nutrición de la Academia de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica ESPGAN.
El periodo neonatal es desde el punto de vista nutricional, crítico, el crecimiento y desarrollo son más rápidos que nunca (los niños tienen que doblar el peso del nacimiento a los cuatro meses y triplicarlo al año) y los requerimientos nutritivos deben ir de acuerdo con este crecimiento.
Hay que conseguir una alimentación adecuada pues lo contrario conduce a trastorno durante la niñez y afecciones en el adulto: obesidad, ateriosclerosis, hipertensión.
Una buena alimentación asegura un buen crecimiento a tu hijo. La leche materna o formula de inicio-1 se administrará cada 3-4 horas. La madre debe lavarse las manos con agua y jabón antes de cada toma. Debe limpiar el pezón y la areola cuidadosamente con agua fría y hervida previamente antes y después de darle el pecho a su hijo. Debe sentarse cómodamente, con la espalda bien apoyada y recta, el ambiente tranquilo, con la luz adecuada y si es posible siempre en el mismo lugar de la casa
Todos los expertos concuerdan en que la leche materna es el mejor alimento para los bebés. No solamente es el alimento más completo desde el punto de vista nutricional, sino que además, le brinda al bebé otros beneficios que lo acompañan durante toda su vida:

- La leche materna contiene el balance perfecto de nutrientes: Durante los primeros días después de que das a luz, tus pechos segregarán un fluido espeso y amarillento llamado calostro, el cual es alto en proteínas, vitaminas y minerales. El calostro le brinda a tu bebé recién nacido alimento altamente nutricional para empezar la vida. Luego, después del tercer o cuarto día después de que nace tu bebé, tu cuerpo comienza a producir la leche materna, el mejor alimento que puedes darle a tu bebé. Esta contiene todos los nutrientes que tu bebé necesita en el perfecto balance, por esto no debes preocuparte por su aspecto algo diluido, esa es su apariencia y está llena de nutrientes.

- La leche materna es fácil de digerir para tu bebé: A diferencia de otras proteínas presentes en la leche de vaca, las que se encuentran en la leche materna son fáciles de digerir para tu bebé. Además, el hierro de la leche materna también es fácil de absorber para el bebé.

- La leche materna contiene anticuerpos que protegen a tu bebé: Además de ser alta en proteínas, vitaminas y minerales, el calostro y la leche materna contienen anticuerpos que ayudan a tu bebé a defenderse contra enfermedades y recuperarse más rápidamente. Aún más, la leche materna promueve un ambiente resistente a las infecciones en el sistema digestivo de tu bebé, ayudando a reducir la incidencia de infecciones en los oídos, alergias, y diarrea.

- La leche materna cambia con el tiempo para adecuarse a las necesidades del bebé: El milagro de la leche materna es que va cambiando con las necesidades nutricionales de tu bebé: desde el calostro, alto en proteínas, vitaminas y minerales, hasta la leche con proteínas fácilmente digeribles. La leche materna incluso varía durante cada amamantada: al inicio contiene mayor cantidad de proteínas necesarias para el crecimiento y al final le brinda más cantidad de grasa, que tu bebé necesita para tener energías y ganar peso.

- La leche materna crea un lazo íntimo entre el bebé y la madre: Amamantar a tu bebé es una experiencia hermosa para tu bebé y para ti. A través del contacto con la piel y los ojos, crearás un lazo inigualable con tu bebé, mientras él recibe el mejor alimento.

- Amamantar ayuda a la salud de mamá: Al dar pecho, se estimulan las hormonas que causan que tu útero se contraiga y además, quemarás calorías extra. Esto te ayudará a ponerte en forma más rápidamente.


VENTAJAS E INCONVENIENTES

Los mamíferos de todas las especies se alimentan desde el nacimiento, hasta que su organismo es capaz de metabolizar otros nutrientes, de leche de sus madres. En el caso del ser humano, el alimento primero que debiera tomar es la leche materna, lo cual no se realiza siempre, la madre o no intenta, o abandona la lactancia materna muy pronto, bien por desconocimiento de sus beneficios, por incorporación al mundo laboral o por incompatibilidades o problemas de salud, entonces se requiere la utilización de leches alternativas llamadas "formulas adaptadas".
Veamos cuales son las diferencias entre la lactancia materna y la lactancia artificial y porque conviene alimentar a los niños con lactancia materna.
1- En primer lugar, la leche de mujer se adapta perfectamente a las necesidades nutricionales y las características digestivas de los niños recién nacidos y hasta la introducción de la alimentación complementaria. No tiene la misma composición al principio de la lactancia, que una vez que está ya se ha establecido, y tampoco es igual al principio de cada toma que al final de la misma, esto tiene unas explicaciones lógicas.
La leche materna pasa por las siguientes etapas:
• Calostro: es la primera segregación. Se produce durante los 5 primeros días después del parto. Es la más rica en proteínas, vitaminas liposolubles y sodio. Aparte, en el calostro se encuentra la inmunoglobulina A (IgA) en su forma secretora, muy importante para la inmunidad del niño en este periodo, donde presenta inmadurez tanto en sus sistemas digestivos como inmunitarios.
El niño no va a producir por si mismo esta inmunoglobulina hasta la 4ª o 6º semana de vida, por lo que deberá obtenerla antes de esta edad, a través de la leche materna. La leche de vaca y la leche de fórmula para lactantes no contienen IgA, por lo que si el bebé no la ha obtenido del calostro materno, su intestino puede aparecer más permeable a los alergenos.
• Leche transicional: después del calostro y de un color blanco azulado.
• Leche madura: se segrega partir de la tercera semana, es más blanca y consistente .Es la leche propiamente dicha y está adaptada a los requerimientos del niño en esta etapa.

Al comienzo de la toma, la leche es dulce y líquida, para calmar la sed y ansia del bebé, ésta se va volviendo densa y menos dulce a medida que el niño mama. Al principio, la duración de las tomas es más breve, el bebé necesita estar menos tiempo mamando porque su capacidad de succión y sus necesidades energéticas están disminuidas estos primeros días. Más adelante el bebé va a pedir, él mismo mamar más tiempo. La duración de la toma no debe ser superior a veinte minutos, utilizando los dos pechos, ya que todos los requerimientos nutricionales se completan en este periodo, prolongarlo más no traerá consigo sino problemas de grietas en el pezón de la madre.

2- Las proteínas y seroproteinas de la leche materna también son diferentes a las de la leche de vaca, sobre todo en contenidos:
• Proteína caseína: tanto su composición como contenido es distinto, la de leche de vaca tiene excesiva cantidad de caseína, lo que la hace digerirse peor, aparte de tener poder alergizante. La caseina de la leche materna son beta y kappa caseína y no contiene alfa y gamma que son exclusivamente bovinas.
• Las seroproteinas de la leche materna más importantes son la alfa-lacto-albúmina, la lactoferrina y las inmunoglobulinas.
En la leche de vaca nos encontramos con alfa-lacto-albumina, beta-lactoglobulina, seroalbúmina e inmunoglobulinas. La diferencia entre la leche de vaca y la humana radica en que la leche de vaca contiene beta-lactoglobulina, la cual está ausente en la leche materna. Esta proteína es un alergeno potente para los bebés, además presenta una gran resistencia a la digestión ácida del estómago, de manera que es probable que atraviese el intestino sin ser digerida. Parece ser que esta capacidad antígena es lo que sensibiliza a los bebes que son precozmente alimentados con fórmulas adaptadas.
• Existen otras proteínas, glucoproteinas y aminoácidos en la leche materna que también tienen su función importante: la lipasa específica de la leche materna que al no destruirse por la acidez gástrica, favorece la digestión y absorción de las grasas y la lisozima, con acción bactericida.
3- Otros componentes son:
• Carbohidratos: en la leche materna el principal es la lactosa, contenida en mayor cantidad que en la leche de vaca, lo cual facilita la absorción de calcio, hierro y fósforo. Su concentración no varia a pesar de las modificaciones dietéticas y las condiciones nutricionales de la madre. El resto azucares de la leche materna favorecen el crecimiento del Lactobacillus bifidus inhibidor del crecimiento bacteriano. Lípidos. Es la principal fuente de energía de la leche materna. Varía su contenido de una toma a otra, siendo más rico al final de la mañana y al inicio de la tarde, aumentando también a lo largo de la lactancia. El estado nutricional de la madre influye en su calidad. Siendo proporcional la concentración de lípidos en la leche materna al tipo de lípidos ingeridos por la madre y con la coformación de lípidos de sus reservas en el tejido adiposo.
• Vitaminas: la leche materna las lleva en la concentración adecuada para los bebés. Una salvedad es la vitamina D, que debiera ser suplementada en casos de deficiencias en la madre o baja exposición al sol. Con respecto a la vitamina K, su concentración es más alta en el calostro y en la leche transicional.
• Minerales: la leche materna tiene tres veces menos contenido en sodio que la leche de vaca, lo cual impide una sobre carga renal en el niño. La leche materna tiene menor contenido en calcio, pero su absorción es mayor, lo mismo ocurre con el hierro.
Es importante que el recién nacido empiece a mamar cuanto antes, el reflejo de succión tiene la máxima respuesta a los veinte-treinta minutos después del parto y este momento debería ser aprovechado. Cuanto antes empiece a mamar, antes se producirá la secreción de leche y el bebé recibirá tempranamente el calostro con todas sus ventajas.
Existe en muchas maternidades la costumbre de separar al niño de la madre y llevárselo al nido, bien es cierto que la madre puede descansar entre tomas o más horas por la noche, pero es en este momento cuando se producen muchas de las sensibilizaciones a la leche de vaca en los bebes. Durante la noche se le ofrece al niño, para que aguante más horas sin mamar, un biberón de fórmula adaptada de inicio. Este hecho tan normal, que pasa inadvertido por la mayoría de los padres, tiene más inconvenientes que ventajas, el contacto permanente madre-hijo en los primeros momentos está cargado de enormes connotaciones, no solo afectivas, esta relación debe ser intensa en las primeras horas de vida, por otro lado, si el bebe toma un biberón, se está saltando una toma, lo cual retrasa la secreción de leche.
Si la lactancia se retrasa, bien por haber sufrido la madre una cesárea, o por otras causas, niños prematuros, o con otros problemas, se intentará su inicio dentro de las tres horas siguientes al parto. Si está no es de ningún modo posible, y en niños que presenten alto riesgo de ser alérgicos, se debe sustituir el biberón de fórmula adaptada de inicio por otra formula hipoalergénica. Los padres deben avisar de este hecho y manifestar expresamente que no quieren que su hijo sea alimentado con otra fórmula adaptada. Con la lactancia materna se previenen muchas enfermedades, entre ellas las alergias a alimentos.


La composición de la leche debe seguir las recomendaciones ESPGAN para fórmulas lácteas para el bebe. (Por 100 ml)
LA ENERGIA: 72-64 Kcal /100 ml con esta cantidad se evita una posible sobrealimentación al niño (A).
HIDRATOS DE CARBONO: 7,4/100 ml igual que la leche materna es indispensable y Esenciales para el lactante como fuente de energía, sin ellos se originaría una hipoglucemia afecta en su desarrollo del niño.
La lactosa es el hidrato de carbono mayoritario presente en la leche materna, alcanza el colon y se metaboliza formando el ácido láctico y ácidos grasos. Este acláctico disminuye el ph, favoreciendo el crecimiento de bifidobacterias e impidiendo el crecimiento de E.coli. También favorece la absorción del calcio.
PROTEINAS: 1,9-1,2 gr/100 ml. Las proteínas son fundamentales para la actividad biológica ya que intervienen en la formación de estructuras corporales y en procesos de regulación defensa y transporte. Las proteínas mayoritarias son lactoalbumina y caseina.
La cantidad de aminoácidos debe ser la misma que en la leche materna. La taurina es el aminoácido libre que se encuentra en grandes concentraciones en el cerebro en desarrollo y en retina madura. Una insuficiencia de taurina puede originar un retraso en el crecimiento, anomalías en la retina, alteración en la conjugación de ácidos biliares.
LIPIDOS: 4,4 – 6 gr / 100 ml. Componentes de las membranas celulares. Fuente de ac. Grasos esenciales necesarios para el desarrollo de órganos.
El ácido oleico es el ac. Graso que aparece en mayor proporción en la leche materna, previene de posibles riesgos de arteriosclerosis en la edad adulta. Los seres humanos no pueden sintetizar los ac. Grasos poliinsaturados, ac. Linoléico y ac. Linolenico siendo su aporte dependiente de la dieta.
VITAMINAS: Son micronutrientes esenciales necesarios en todas las células vivientes para su función, crecimiento y desarrollo. Deben ser aportadas de forma regular en la alimentación.
Las vitaminas C, E, B-caroteno tienen acción protectora antioxidante frente a los radicales libres.
MINERALES: Las fórmulas adaptadas deben proporcionar unos niveles adecuados que permitan la realización de las funciones metabólicas necesarias para la vida. Este aporte ha de ser seguro para que no existan desequilibrios bioquímicos que se traducirían en manifestaciones clínicas.
Sodio: 20-60 mg / 100 Kcal. - Potasio: 60-145 mg / 100 Kcal.
• Cloro: 50-125 mg / 100 Kcal.
El contenido de sodio, potasio y cloro debe garantizar un margen de seguridad para el equilibrio del agua corporal evitando el riesgo de deshidratación hipertónica reduciendo el riesgo de hipertensión en la edad adulta.
Calcio: 40 mg / 100 ml - Fósforo: 20- 35 mg / 100ml
Son dos elementos que intervienen en el crecimiento y mineralización del esqueleto óseo
Hierro: El hierro se encuentra en el momento del nacimiento en la hemoglobina. Durante los primeros meses de vida los depósitos de Fe se quedan prácticamente exhaustos. La leche materna aporta un bajo contenido en Fe pero de una gran biodisponibilidad (49 %).
Las fórmulas infantiles no deben añadir un exceso de hierro ya que la absorción no depende de la cantidad sino de la biodisponibilidad.
El ac. Ascórbico es un estimulador de la absorción de hierro. Debe existir una proporción de vit C Y Fe de 14:1
CARGA RENAL DE SOLUTOS: Es la cantidad de electrolitos, potasio y cloro que deben ser excretados por el riñón, procedentes del metabolismo proteico. La capacidad de concentración renal no está totalmente desarrollada en la primera infancia.
La carga renal de solutos debe ser baja para dar un margen de seguridad alto que permita no sobrecargar los riñones del lactante y evitar el desequilibrio hídrico corporal en cada uno de los aspectos.
El desequilibrio hídrico aumenta considerablemente cuando hay ingesta baja de líquidos, fiebre, aumento de temperatura, diarrea, infección del tracto urinario.
PRIMER MES
(De 7ª 8 tomas diarias de leche)
Se le darán de 7 a 8 tomas con intervalos entre comidas de 3 horas.
La primera toma se dará a las 6 de la mañana y se descansaran 4 s 5 horas Si el niño es muy grande (mas de 5 Kg.) se le darán un máximo de 6 s 7 tomas.
Introducción de alimentos:
15 minutos antes de dos de las tomas (por ejemplo: la de las 9 de la mañana y 12 del mediodía) se le dará una cucharada de zumo casero de fruta, procurando variársela en cada toma. La uva, la mandarina y la naranja son las más adecuadas para empezar.
SEGUNDO Y TERCER MES
(6 tomas de leche)
Se le establece un horario fijo de 6 de la mañana a 12 de la noche. Las tomas se administran cada 3 horas, haciendo un total de 6 al día, o bien cada 4 horas en lactancia artificial.
Introducción de alimentos:
• Antes de 3 de las tomas (ejemplo: 9 mañana, 12 mediodía y 6 de la tarde) se le da el zumo de frutas (3 cucharadas en cada toma). A las frutas citadas se añaden el melocotón, la ciruela y el limón diluido en 3 partes de agua, y jugo de tomate tamizado. Todas ellas a partir del tercer mes.
Para endulzar infusiones o jugos se utiliza fructosa (azúcar de fruta)


CUARTO MES
El bebé empezará a ingerir alimentos más sólidos. A partir del 4º mes de vida el bebé empieza a ingerir alimentos mas sólidos. Es la hora de la papilla de frutas (por la tarde) que corresponderá a una merienda con aporte de vitaminas naturales y fibra que son importantes para la salud del niño.

A los pocos días que haber empezado con la papilla de frutas, se podrá añadir a 1 ó 2 biberones al día unas cucharaditas de harina SIN gluten. El gluten es una proteína vegetal que contiene cereales como el trigo, avena, cebada y centeno.

De los 5 a 5 meses y medio de edad se inicia la primera papilla salada en la alimentación del bebé que consiste en un puré de verduras con pollo. Se inicia con 60-70 gramos de pollo para ir aumentando en los siguientes días hasta los 100-120 gramos.

Paralelamente se van reduciendo el número de tomas por día y se puede cambiar la fórmula de inicio (Leche 1) por una leche de continuación (Leche 2). Una vez cumplido el 6º mes de vida se amplia la variedad de harina escogiéndose entre las que contienen gluten.

(6 tomas diarias de leche, de la siguiente forma)
1. Leche
2. Leche, leche de soja o almendra.
3. Caldo de verduras.
4. Leche.
5. Papilla de fruta.
6. Leche.
Se la darán 5 tomas (desayuno, comida, merienda y cena).
Introducción de alimentos:
• En la edad se le introduce el arroz blanco en la dieta (mezclado con la leche o con verdura).
• las cantidades de los alimentos mencionados aumentan.
• Yogur: .3 s 4 cucharadas.
• La verdura se puede espesar aumentando las cantidades de patata, sémolas o tapioca. Deben quitarse las fibras de las verduras.
• Se introduce polen en la cantidad de ¾ partes de una cucharilla 3 veces por semana. Se
puede mezclar con la fruta.
• El importante el plátano puede empezar a utilizarse. El pimiento, tomate, apio, ajo, puerro y cebolla se pueden dar crudos, mezclándolos con la papilla de verduras poco antes de su administración.
• Sobre bebidas estimulantes: Café, té, bebidas con cola, chocolate y cacao jugos crudos de fruta.
• Bebidas alcohólicas: Vino, aperitivos, cerveza (incluido las denominadas sin alcohol) y licores en general. El alcohol ingerido pasa a la leche materna y perjudica al niño.
• Vegetales mas importantes: Coliflor, col, alcachofas, espárragos, pepino, pimientos ya que pueden cambiar el sabor natural de la leche materna.
• En los medicamentos: No debe automedicarse, solo los estrictamente recomendados por su médico.
SEXTO MES
5 tomas diarias de leche, de la siguiente forma:
1. Leche.
2. Leche de soja o almendras o leche.
3. Verduras y complementos.
4. Fruta y yogur.
5. Leche.

5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Los Huevo (solo un cuarto de la yema de un huevo) dos veces por semana. Se mezclara con la verdura.
• Yogur: medio diario, con la fruta.
• Si el niño (a) no queda satisfecho con la fruta, se añaden a esta papilla algunas galletas de calidad.
Se sustituye la fructosa por miel de abeja.

SEPTIMO MES
El bebé probará la carne por primera vez es muy complicado para su organismo. La introducción de la carne es el gran paso entre el 7º y 8º mes. Se añade la ternera alternándola con el pollo en la comida. A partir del 8º mes se inicia una papilla salada en la cena, con la introducción del pescado blanco (merluza, rape, lenguado) 3-4 veces a la semana.
Se inicia el aporte de aceites de pescado para un correcto equilibrio entre la grasa animal y la de origen vegetal y marino.

Durante este periodo el aporte mínimo de leche al día debe ser aproximadamente de 500 cc. Durante toda la infancia.
Al tomar el niño el pescado en la cena, en los casos que solo haga 4 tomas al día el aporte de leche se vería mermado si no aplicamos algún cambio en su alimentación. El aporte de leche en esta edad todavía es básico para un buen desarrollo por lo que no debe ser inferior a los 500 cc /día. Para ello el día que deseemos darle pescado a nuestro bebé, suprimiremos la papilla de frutas y administraremos una papilla de fórmula de continuación-2 con cereales igual a la del desayuno.

A los 10-12 meses de vida se introduce el huevo para la cena alternando con el pescado una vez a la semana. Primero será huevo duro y solo la yema. Lo podrás administrar completo pasadas 2-3 semanas. En forma de tortilla francesa se iniciará a los 12-15 meses dependiendo de la habilidad del bebé para la masticación
Igual que el sexto mes
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• El Huevo: media yema cada 3 días.
• La Harina de maíz con leche o verduras, 3 veces por semana en una toma.
• El Arroz integral con verduras, triturado y tamizado: una vez por semana.
• Un yogur entero cada día.
Pastas de fideos: se darán con la verdura.



OCTAVO MES

Igual que el séptimo mes, pero una de las tomas de leche será con cereales.

5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Huevo: una yema entera cada 3 días.
• Sésamo: 2 veces por semana, en forma de mantequilla.
Harinas de trigo o avena: una toma diaria sin
espesaría demasiado
NOVENO MES
Igual que el octavo mes.
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Queso fresco: 3 veces por semana. Para que esté más blando se puede calentar brevemente en la sartén con una pizca de mantequilla.
• Sésamo en horchata.
• Mantequilla.
Leche de vaca diluida en agua en la proporción de tres partes de leche y una de agua. Esta leche, si la tolera bien, sustituirá totalmente a la leche adaptada.


DÉCIMO Y ONCEAVO MES
Igual que el noveno mes.
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Harina de soja cocida con leche.
• Nata.
• Polen: una cucharada 3 veces por semana.
Al final de los 11 meses: germen de trigo, me día cucharadita, una vez por semana. Semillas
germinadas: se cocinan con las verduras y se trituran.

DOCEAVO MES
Igual que el onceavo mes.
5 tomas diarias.
Introducción de alimentos:
• Huevo entero cada 3 días.
• Leche de vaca entera.
• Jalea real.
• Sésamo triturado o en horchata.
• Legumbres secas tamizadas.
• Fruta seca triturada.
• Preparados de soja: carnes vegetales, patés, etc.
• Lecitina de soja, 2 veces por semana.
Al final de los 12 meses, harinas de cereales integrales con leche o caldo de verduras

A PARTIR DEL AÑO




Se dice que a partir del año, el niño puede comer de todo. Es muy importante que no se incluyan todos los alimentos en un mismo día. Cada semana podemos introducirle un nuevo alimento; así sabremos la reacción de tolerancia del niño con respecto al alimento nuevo.

El primer año de vida, clave para un crecimiento y un desarrollo adecuado

El primer año es el periodo de crecimiento y desarrollo más rápido en la vida del niño y cuando éste es más inmaduro y vulnerable. Por ello, es especialmente importante asegurarle una alimentación suficiente y adecuada, con el triple objetivo de satisfacer sus necesidades nutritivas, prevenir y /o tratar diversas situaciones patológicas y crear unos buenos hábitos alimentarios. Las pautas nutricionales vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Comité de Nutrición de la Academia Europea de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica (ESPGAN), y se adaptan a tres etapas bien diferenciadas y una tabla de Recomendaciones dietéticas a partir del primer año.

Recomendaciones dietéticas a partir del primer año
ALIMENTO CANTIDAD RACIONES
Leche 200 c.c. 2 o 3 veces al día
Queso 30 g Sustituye 1 rac. leche
Carne, Pollo 20 -60 g 3 veces por semana
Pescado 50 -100 g. 4 veces por semana
Huevos medio o uno 4 veces por semana
Patatas 60 g. diariamente
Legumbres 30 g. 2 - 3 veces por semana
Hortalizas 70 g. diariamente
Cítricos 100 g. diariamente
Otras frutas 100 g. diariamente
Pan, galletas, papillas 200 g. diariamente
Azúcar, dulces 30 g. diariamente
Arroz 40 g. 2 veces por semana
Pastas 40 g. 2 veces por semana


ALIMENTACIÓN DEL NIÑO DE UNO A TRES AÑOS
ALIMENTACIÓN DE 1 A 2 AÑOS
Salta del plato único para una comida más completa. Al cumplir su primer año, el bebé empieza una nueva etapa en la alimentación. Se debe iniciar, poco a poco, la introducción de alimentos con una textura más gruesa, para que él vaya se acostumbrando a comer alimentos troceados.
Una buena solución es darle alimentos que puedan ser chafados con un tenedor. Todo dependerá del niño y de su rapidez en el aprendizaje de la masticación. Lo importante es que a los 18-24 meses el niño ya coma alimentos troceados.
También se debe introducir poco a poco, galletas, yogurt natural, petito suisse, queso, jamón de york, etc, para que el niño coja el hábito a las comidas de la familia.

Los potitos son recomendables pero apenas para casos excepcionales como viajes, cenas rápidas, etc.
A esta edad, las necesidades nutricionales del niño varían dependiendo de su desarrollo (el peso y las medidas) y también del grado de actividad (si son tranquilos, activos, hiperactivos, etc).
Introducir un cambio en alimentación. Pasar del plato único a una comida mas completa y compuesta por primer plato (verduras, purés, sopa, etc) un segundo (carne, pescado, huevo, etc) mas guarnición y un postre al final.

Necesidades nutricionales para un bebé de 1-2 años
Calorías.......................... 1.200-1.300 Kcal/día
Proteínas........................ 25-30 grs/día
Hidratos de carbono....... 100-160 grs/día
Grasa.............................. 35-45 grs/día

ALIMENTACIÓN PARA LOS 2 A 3 AÑOS

El niño empezará a tener 4 comidas diarias. A partir de los 2 años de edad el niño hace 4 comidas al día (desayuno, comida, merienda y cena) y en algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse. Es de fundamental importancia repartir los aportes calóricos de las cuatro comidas básicas ya que esos hábitos alimentarios adquiridos a esta edad serán la guía para la época adulta.

Las calorías deben ser repartidas de la siguiente forma:

Desayuno: 25% del aporte calórico del día
Comida: 30% del aporte calórico del día
Merienda: 15% del aporte calórico del día
Cena: 30% del aporte calórico del día

Hay que estar atento para evitar a que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia para unos alimentos y aversión a otros. Eso puede provocar una alimentación carencial en sustancia nutritiva. Una dieta equilibrada, variada y completa aporta al niño lo que él necesita.

Necesidades nutricionales diarias de 2-3 años:
Calorías.......................... 1.300-1.400 Kcal/día
Proteínas........................ 30-40 grs/día
Hidratos de carbono....... 130-180 grs/día
Grasa.............................. 45-55 grs/día


Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de crecimiento muy rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento estable, que se extiende desde los tres años hasta el comienzo de la pubertad.
Es un periodo madurativo en el cual el niño realiza avances importantes en la adquisición de funciones psicomotoras. Sus funciones digestivas y metabólicas van alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación a la del niño más mayor. Sin embargo un niño alimentariamente no se convierte de inmediato en un adulto, sus necesidades energéticas y de determinados nutrientes aconsejan ajustar la dieta a sus particularidades fisiológicas, no hay que dar normas rígidas y es preciso adaptar e individualizar la dieta ajustándola a la propia constitución y estilo del niño.
Hay que poner especial cuidado en la conducta alimenticia del niño la cual puede estar sujeta a determinadas aversiones y preferencias, lo que puede conducir en ocasiones a una dieta carente de algunos nutrientes.
Los niños a estas edades son caprichosos y tiene tendencias hacia los dulces y golosinas que a veces se le ofrecen.
La alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes:
1. Asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos
2. Evitar carencias nutritivas
3. Prevenir enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad

Requerimientos nutricionales
Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 100kcal/kg/día aproximadamente 12.300-1500 Kcal./día
La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:
• Proteínas: 12-15%
• Hidratos de carbono: 50-58 %
• Grasas: 30-35%
La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:
• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %

ALIMENTACIÓN DEL NIÑO DE CUATRO A SEIS AÑOS
Requerimientos nutricionales
Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 90kcal/kg/día aproximadamente 1800 Kcal. /día
La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:
• Proteínas: 10-15%
• Hidratos de carbono: 50-60 %
• Grasas: 25-35%
La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:
• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %
Normas básicas para la elaboración de la dieta
Para la planificación de una dieta a estas edades es preciso tener en cuenta:
• Dar las calorías necesarias para cubrir los requerimientos individuales.
• Conseguir el equilibrio y proporción entre los distintos principios: H.C. Grasas y proteínas
• La distribución de las comidas a lo largo del día debería ser: 3 comidas grandes y 2 pequeñas intermedias.
• Las grasas animales y vegetales deben guardar también una adecuada proporción, sin olvidar un aporte importante
• de grasa no visible.
• Debe existir un equilibrio entre proteínas animales y vegetales.
• El aporte hidrocarbonato debe ser preferentemente en forma de moléculas complejas (almidones), teniendo en cuenta la fibra alimentaria.
• Incluir importantes cantidades de frutas y verduras que proporcionan las vitaminas y minerales necesarios
• Consumir una dieta variada
• Valorara gustos, costumbres, condicionamientos sociales y económicos.
La mayoría de los niños no desayuna en casa. La leche es un alimento fundamental durante todo el periodo de crecimiento. Se aconseja que en el colegio se ofrezca un postre lácteo después de la fruta y una merienda a base de leche, así como la adicción de leche en preparaciones culinarias.
La estructura de una comida convencional a estas edades se compone de:
Un plato básico: generalmente a base de arroz, legumbres, pasta, verduras, en que puede añadirse para completar, carne, derivados, pescado, huevos, etc. El valor dominante de este primer plato es el aporte energético y cubre todas las necesidades cuantitativas del niño. Es importante acostumbrar a los niños a tomarlo porque las necesidades energéticas son las primeras que deben cubrirse si se quiere que los elementos plásticos portadores de proteínas cumplan en el organismo la función de formar tejidos y favorecer el crecimiento. Si esto no se tiene en cuenta, el organismo utilizará las proteínas para resolver sus necesidades energéticas y se hará una alimentación desequilibrada.
El segundo plato: a base de carne, derivados carnicos, pescado o huevos. Estos alimentos son intercambiables y deben aparecer en cantidades moderadas (el hambre no debe saciarse a base de proteínas). Pueden acompañarse de una guarnición de ensaladas u hortalizas. La patata frita es del gusto de los escolares, pero no puede ser la única guarnición.
Postre: debe ser una fruta completándose con un producto lácteo.
PIRÁMIDE NUTRICIONAL







UN SOBRE PESO EN LA ALIMENTACIÓN INFANTIL







LA OBESIDAD INFANTIL
España presenta un cuadro de obesidad de un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Las cifras asustan. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.

¿Qué es la obesidad?
Se trata de la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza 20% a más del peso ideal según la edad, la talla, y sexo de la persona en cuestión.
Para calcular el peso ideal de un niño entre 2 y 5 años de edad, aunque de forma apenas aproximada, hay que multiplicar la edad en años por dos más ocho. Ejemplo: para saber cuánto debe pesar, en media, un niño de cinco años, multiplica la edad (5) por 2 y suma 8. Es decir, 5x2+8=18kg. Insisto que este método no es exacto. Se trata de apenas una ilustración. Lo cierto es consultar y considerar lo que diga el pediatra del niño.
Niños con sobrepeso
Para muchas familias, el tener un hijo gordito, mofletudo, y lleno de pliegues es todo un logro, una señal de que el niño está bien, fuerte, y lleno de salud. Pero los expertos en nutrición infantil no piensan igual. Y van a más: dicen que estas familias están muy equivocadas. Lo que importa no es que el niño esté gordo o delgado. Lo que interesa es que el niño esté sano. Y es ahí donde queríamos llegar. En la última Jornada Nacional sobre Obesidad y Factores de Riesgo Cardiovascular, realizada en Madrid, España, se diagnosticó la obesidad infantil como una enfermedad emergente. Tanto en Europa como en Estados Unidos, desde los años noventa hasta hoy, la incidencia de la obesidad infantil se ha duplicado. España se ha convertido en el cuarto país de la Unión Europea con mayor número de niños con problemas de sobrepeso, presentando un cuadro de obesidad en un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad, superado apenas por los datos de Italia, Malta y Grecia. Un hecho alarmante en una sociedad que lleva en su "currículo" una de las mejores dietas alimentares del mundo: la dieta mediterránea, y en el cual hace solo cinco años presentaba apenas un 5% de menores obesos.
Qué y cuánto debe comer un niño
No existe una cantidad exacta de comida a que debe consumir un niño. Cada niño es un mundo distinto, y sus deseos y necesidades son diferentes. En razón de eso, es el niño el que puede decir, con exactitud, cuánto puede comer. Y no se puede obligarle a que coma más. Ni por las buenas ni por las malas. Normalmente, los niños comen más que las niñas, pero en cuestión de apetito no se puede generalizar.







CAUSAS DE LA OBESIDAD INFANTIL
Qué es lo que provoca a que niños, cada vez más pequeños, presenten sobrepeso.
Según los especialistas del tema, los cambios alimentares y las nuevas formas de vida son los principales desencadenantes en el aumento de la obesidad. Es decir, los criterios alimentares y la correría cotidiana de los padres son algunos de los factores que contribuyen a que los niños presenten sobrepeso.
Muchos padres que tienen que dividirse entre las múltiples tareas, laborales y domésticas, les es más cómodo ofrecer una comida más rápida a sus hijos. Empiezan con los bollos industriales, los nuggets, y terminan con chuches y cositas por el estilo. Y eso día tras día, acabando por convertirse en un hábito y en una mala costumbre de consumir toda una parafernalia de comidas atractivas por su aspecto pero que no llevan los nutrientes ni las vitaminas necesarias para que los niños crezcan fuertes y sanos. Para esos padres, normalmente los que nunca tienen tiempo, lo más importante es saciar el hambre de sus hijos, sin preocuparse si están o no comprometiendo el futuro de su salud.

Los padres, del mismo modo que muchos abuelos, también pecan con la preocupación exagerada por la cantidad de comida que consumen los niños. Les ofrecen unos menús sin considerar los controles cuanto a las grasas, azúcares, y otros componentes que solo engordan. Existen más informaciones sobre el tema, pero los hábitos siguen cambiando para peor. Lo ideal, según los expertos, es que un niño consumiera unas dos mil calorías diarias y que, mitad de ellas, fuese cubierta por los hidratos de carbono, un tercio por las grasas y el resto por proteínas. Pero, en lugar de comer pan, arroz o legumbres, los niños están comiendo dulces, refrescos y golosinas.
Sedentarismo infantil
Aparte del consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares, el sedentarismo de muchos niños les hacen más obesos. El practicar una actividad física es esencial a su crecimiento y a su salud. El estilo de vida que llevan los niños también ha cambiado mucho. La mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno a la televisión, al ordenador y a los videojuegos. Muchas familias, por la falta de tiempo o por comodidad, acaban dejando a los niños delante de la televisión toda una tarde, en lugar de llevarlos al parque o a cualquier otra actividad que les favorezcan más. Los juegos al aire libre, las excursiones, los deportes, etc., son cada día sustituidos por actividades sedentarias. Según las últimas encuestas, los niños españoles pasan una media de 2 horas y media diarias viendo la televisión y media hora adicional jugando a los videojuegos o conectados a la Red.
Otros factores
Existen, además del mal hábito alimentario y la falta de actividad física, que son los que encabezan los motivos por los que la sociedad tenga sobrepeso, otros factores que determinan la obesidad infantil. Puede haber influencias sociales, fisiológicas, metabólicas y genéticas. Un niño con padres obesos, por ejemplo, estará predispuesto a ser obeso también. Sea por una cuestión social, de mal hábito alimentario, o por genética. También se puede presentar obesidad en caso de que el niño sufra algún trastorno psicológico.

INTRODUCCIÓN DE LOS NUEVOS ALIMENTOS UNO POR UNO





Los cereales. Se introducen a los 4-6 meses. Nunca antes de los cuatro. Primero serán sin gluten para evitar sensibilizaciones e intolerancias a esta proteína (el trigo, avena, centeno y cebada contienen gluten; el arroz y el maíz, no) y a partir de los 7-8 meses se pueden mezclar. Los cereales contribuyen al aporte energético, son fuente de proteínas, minerales, vitaminas (tiamina especialmente), ácidos grasos esenciales e hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que permiten un mayor espaciamiento de las tomas. No obstante, al tratarse de un alimento calórico, existe riesgo de sobrealimentación si se abusa de su consumo. Para preparar las papillas debe utilizarse la leche habitual y añadir el cereal necesario, manteniendo así el aporte mínimo de 500 centímetros cúbicos de leche diarios. Son menos recomendables los preparados que contienen de origen cereales y leche y se preparan con agua, ya que es más difícil calcular la cantidad de leche usada.
Las frutas. Se empezará a partir de los 4-6 meses con una papilla de frutas por su aporte vitamínico, nunca sustituyendo a una toma de leche, sino complementándola. Se deben emplear frutas variadas (naranja, manzana, pera, uva, ciruela...), para educar el gusto, y es preferible evitar las más alergénicas como la fresa y el melocotón. Suelen introducirse después de conseguida la aceptación de los cereales, aunque puede hacerse al revés, primero la fruta y después los cereales. No deben endulzarse con azúcar y no se incorporarán galletas hasta después de los 7 meses, ya que éstas contienen gluten.
Las verduras y patatas. Se irán introduciendo a partir de los 6 meses buscando su aporte de sales minerales. Primero puede darse el caldo añadido al biberón de medio día, después verduras solas en puré, complementadas con leche. Se deben evitar al principio las verduras con alto contenido en nitritos, como remolacha, espinacas, acelgas y nabos, y decantarse por patatas, judías verdes, calabacín, etc. para más tarde introducir las demás. Se puede añadir una cuchara de postre de aceite de oliva al puré, pero nunca sal. Deben cocerse con poca agua y aprovechar el caldo de cocción, en el que quedan disueltas parte de las sales minerales. Al inicio, se recomienda evitar las verduras flatulentas (col, coliflor, nabo) o muy aromáticas (ajo, espárragos). Se han dado casos en niños pequeños que han consumido vegetales recalentados, en los que su piel se vuelve azulada, debido a que se ve afectado el transporte de oxígeno, un cuadro aparatoso pero que no reviste gravedad con el tratamiento adecuado. También hay riesgo de que se produzca esta situación si se conservan las verduras cocidas en la nevera más de 48 horas.
Carnes. Preferiblemente las menos grasas, empezando por el pollo y nunca antes de los seis meses, en una cantidad de 10-15 gramos por día y aumentando 10-15 gramos por mes, máximo de 40 a 50 gramos, mezclada y batida la carne con las verduras. Posteriormente se introduce la ternera y el cordero. Aportan proteínas de alto valor biológico, lípidos, hierro, zinc y ciertas vitaminas. Las vísceras (hígado, sesos, etc.) no tienen ventajas sobre la carne magra y aportan exceso de colesterol y grasa saturada.
Pescados. Nunca antes de los nueve meses debido a su mayor capacidad de provocar alergia, y si el bebé tiene antecedentes familiares de alergia alimentaria, incluso hasta pasado el año de vida. A partir de esta edad, el pescado puede sustituir a alguna toma de la carne. Es conveniente empezar por pescados blancos.
Huevos. Nunca crudos. Se introducirá primero la yema cocida sobre el noveno mes; inicialmente un cuarto, la semana siguiente media y al mes entera, añadida al puré de medio día, para tomar el huevo entero (con la clara) hacia los doce meses. Puede sustituir a la carne, tomando 2-3 unidades por semana. La yema es buena fuente grasas, ácidos grasos esenciales, vitamina A, D y hierro. La clara aporta principalmente proteínas de alto valor biológico, pero entre ellas se encuentra la ovoalbúmina, con gran capacidad de provocar alergias.
Legumbres. Añadidas al puré de verduras a partir de los 18 meses. Si se mezclan con arroz u otros cereales, sustituyen a la carne, y se pueden tomar así hasta dos veces por semana. Yogures. A partir del octavo mes; natural sin azucarar, como complemento o mezclado con la papilla de frutas de la merienda.
Azúcares refinados, miel y otros dulces. No es recomendable el consumo de azúcar, pues la dieta del bebé tiene un aporte adecuado de hidratos de carbono. Es muy importante no alimentar a los lactantes con miel ni jarabe de maíz debido a que estos alimentos se han identificado como las únicas fuentes dietéticas de las esporas del Clostridium botulinum y a esta edad, no tienen la inmunidad para resistir el desarrollo de estas esporas causantes del botulismo.
Agua. Mientras el lactante recibe sólo leche materna o fórmula adaptada, no suele requerir líquidos adicionales, salvo en situaciones extremas de calor o pérdidas aumentadas (fiebre, diarrea). Por el contrario, cuando se introduce una alimentación complementaria al suponer ésta una mayor carga renal de solutos (sustancias disueltas en líquido: sales minerales, glucosa...), no basta con los líquidos aportados por la leche y otros alimentos, y se debe ofrecer al niño agua con frecuencia.
La leche de vaca. Nunca se introducirá antes del año, y cuando se incluya en la dieta deberá ser entera, por su aporte de vitaminas liposolubles y grasas, salvo que haya recomendación médica que especifique otra cosa.
La comida no debe ser un premio ni un castigo. Debe tener su lugar, su hora y su debido control.



Para que tengamos mejor salud física es necesario que comamos menos y que nuestra comida sea rica en hidratos de carbono, contenga un tercio de grasas y el resto que sea cubierto por proteínas. Y que paralelamente a eso, practiquemos alguna actividad física diaria.
Los errores en la alimentación
La comida no es un premio, no es un castigo, y tampoco debe ser un desahogo a las tensiones de una persona. La comida debe tener su lugar, su hora, y su control. Los grandes responsables por el sobrepeso de un niño son sus padres, aquellos que determinan lo que se consume en la casa. Normalmente, sea por los errores, obsesiones, o por el desconocimiento y ignorancia de sus padres, los niños consumen más cantidad de alimentos de la que precisan, y su alimentación es muy rica en grasas, azúcares, presentes en grandes cantidades de carne, en alimentos precocinados, y en los dulces y bollos. Son niños que no consumen verduras, legumbres, frutas, ni pescado. A eso también se suma a que muchos niños ignoran y acaben saliendo de casa sin desayunar. En la última investigación acerca del sobrepeso en la infancia, entre otras cosas, se constató de que el 8% de los niños españoles acuden a la escuela sin haber desayunado. El desayuno es una de las comidas más importantes del día, y está directamente implicada en la regulación del peso.
Además de los errores mencionados, muchos padres "pecan" por:
- obligar a que el niño coma más de los que puede
- premiar un buen comportamiento con golosinas y otros alimentos calóricos.
- castigar al niño sin comida por si presenta alguna conducta desfavorable.
- festejar cualquier acontecimiento importante de la vida del niño ofreciéndole una "comida basura".
- permitir el consumo diario de chuches, bollos, bebidas gaseosas y azucaradas.
- ofrecer, con frecuencia, platos precocinados por la falta de tiempo.
Aciertos en la alimentación
Cuando los padres dan a los hijos la atención debida y se preocupan por su alimentación, las posibilidades de que sufran sobrepeso son bajas. El control de los adultos es fundamental a la hora de prevenir la obesidad infantil. Para eso es necesario obedecer a algunas pautas alimenticias, considerando que los primeros años de vida de un niño son cruciales en su educación:
- a los bebés no hay que darles el pecho totalmente según la demanda que presente; desde el principio se debe enseñarles a alimentarse bien y a su momento debido.
- cuando el bebé llora no se debe ofrecerle el pecho así, a la primera, sin antes detectar la causa del llanto y intentar calmarle. El dar el pecho, de forma indiscriminada, puede llevar a que el bebé, cuando sea mayor, recurra a la comida cuando sufra algún malestar.
- visitar periódicamente al pediatra, cuando vea necesario o en las revisiones determinadas por el centro de salud. Se ha demostrado que un niño que sigue el control médico tiene menos posibilidades de sufrir obesidad o cualquier otra enfermedad.
- seguir las dietas alimenticias que pasará el pediatra al bebé, mes a mes. Es decir, respetando e introduciendo los alimentos según la edad que tenga el niño. Es un buen medio de prevención.
- hacer con que el bebé, hasta los dos años de edad haya probado de todo un poco.
- cuidar para que los niños no salten las comidas, organizando una rutina de comida y siendo constante.
- preparar las comidas con ingredientes frescos y naturales, siempre que puedas
- considerar la tabla de pesos y medidas que ofrecemos y la que determine el pediatra de tu hijo. Y en el caso de que el bebé o niño no presente un cuadro de medidas dentro de la normalidad, hable con el pediatra acerca de forma de poder mejorar la situación.
- ofrecer una alimentación variada en carnes, harinas, verduras, frutas etc.
- ofrecer muchos líquidos a los niños especialmente en temporadas de mucho calor y después de que practique ejercicios físicos. El agua es una buena fuente y un fluido que no tiene calorías.
Edad de introducción de los distintos alimentos en la dieta del lactante
Meses 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
Leche materna . . . . . . . . . . . .
Leche de inicio . . . . . . . . . . . .
Leche de continuación . . . . . . . . . . . .
Cereales sin gluten . . . . . . . . . . . .
Cereales con gluten . . . . . . . . . . . .
Zumos de fruta . . . . . . . . . . . .
Fruta en papilla . . . . . . . . . . . .
Verduras . . . . . . . . . . . .
Carnes . . . . . . . . . . . .
Pescado (blanco) . . . . . . . . . . . .
Yema de huevo . . . . . . . . . . . . .
Huevo completo . . . . . . . . . . . .
Yogur natural sin azúcar . . . . . . . . . . . .
Ritmo de crecimiento y desarrollo
Algunos parámetros antropométricos orientan y sirven para comprender porque las necesidades nutritivas en esta etapa son proporcionalmente tan superiores a las de la persona adulta.
Peso: Durante el primer año de vida se triplica el peso del nacimiento.
Talla: Pasa de 45-50 centímetros (cm) al nacimiento a 75-80 cm al año de vida, mientras que el segundo año sólo aumenta unos 20-25 cm, y después 7-10 cm por año.
Cerebro: Los primeros cuatro meses su volumen aumenta a razón de dos gramos al día.
Dentición: Normalmente comienza sobre los 6-8 meses. Si la salida de los dientes se retrasa y no se observan problemas de crecimiento óseo, puede tratarse de una característica genética familiar




TABLA COMPARATIVA ENTRE LA LECHE MATERNA Y LA LECHE DE VACA POR 100 ML.
NUTRIENTES LECHE MATERNA LECHE DE VACA
Kcal 75,00 66,00
Proteínas (g) 1,10 3,50
Carbohidratos 6,80 4,90
Grasas 4,50 3,70
Minerales 0,20 0,70
Agua 87,10 87,20
Vitamina A (UI) 189,80 102,50
Vitamina D 2,20 1,40
Vitamina E mg 0,18 0,04
Vitamina E, UI 0,268
Vitamina C mg 4,30 1,10
Acido Fólico mcg 5,20 5,50
Tiamina mcg 16,00 44,00
Riboflavina mcg 36,00 175,00
Niacina mcg 147,00 94,00
Vitamina B6 mcg 10,00 64,00
Vitamina B12, mcg 0,03 0,40
Ac. Pantoténico mcg 184,00 343,00
Vitamina K mcg 1,50 6,00
Calcio mg 34,00 117,00
Fósforo mg 14,00 92,00
Yodo mcg 3,00 4,70
Hierro, mg 0,05 0,05
Magnesio mg 4,00 12,00
Zinc mg 0,3-0,5 0,3-0,5
Cobre mcg 40,00 30,00
Sodio mEq 0,700 2,200

FORMULAS ADAPTADAS
Si la lactancia materna no es posible, y tiene que ser complementada, cuando ésta es insuficiente, o interrumpida, bien por deseo de la madre, o por otro tipo de contraindicaciones a la lactancia materna, tales como enfermedades infecciosas de la madre: hepatitis B, SIDA, varicela, tosferina, tuberculosis, lesiones heréticas o por otros motivos, drogadicción, enfermedades metabólicas, tratamientos antitiroideos, se hace necesario utilizar la lactancia artificial, llamada "formulas adaptadas", las cuales tienen unos valores semejantes a la leche materna, aunque presentan algunas diferencias con ella, tanto cualitativas como cuantitativas. Estas fórmulas adaptadas, siguen las normas del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediatrica ESPGAN.
En la actualidad existen un buen número de fórmulas para lactantes con diferentes usos dietéticos o terapéuticos, los cuales se ajustan a la siguiente clasificación:
• Fórmulas lácteas de inicio: Cubren la totalidad de los requerimientos nutricionales de un niño sano durante los primeros seis meses. Se utilizan también como complemento de otros alimentos hasta el año de edad.
La lactancia artificial con una fórmula de inicio, habiéndose desechado la lactancia materna, debe iniciarse en los bebés alrededor de la media hora después de nacer y nunca más tarde de las cuatro o seis horas para prevenir la hipoglucemia y la pérdida ponderal.
En la lactancia artificial hay que ajustarse a las necesidades del niño, el primer día se le dará una cantidad de 15 cc de leche por kg. de peso, aumentando progresivamente hasta que el séptimo día tome120 cc por kg. de peso y manteniendo esta cantidad hasta el decimoquinto día. A partir de aquí se administrara diariamente 150 cc-175 cc de leche por kg. de peso. El número de tomas será en principio de ocho al día, disminuyendo a 6 entre el 2 y 3 mes.
• Fórmulas lácteas de continuación: A partir de los seis meses las necesidades nutricionales del niño aumentan y es necesario sustituir la fórmula de inicio por otra más apta al crecimiento y desarrollo, ésta es la fórmula de seguimiento o continuación
Tanto la fórmulas láctea de inicio, como la de continuación, están hechas a partir de leche de vaca modificada.

Dentro de las formulas adaptadas también nos encontramos con leches para niños que requieren una alimentación especial, tales como: fórmulas hipoalergénicas, formulas sin lactosa, leches vegetales, leches a base de hidrolizados de proteínas, o fórmulas especiales sin fenilalanina.

Evolución de la alimentación durante el primer año de vida
Introducción de la alimentación complementaria
Pasado el periodo en el cual el bebé se alimenta exclusivamente de leche (4-6 meses) la fórmula adaptada es insuficiente si no se completa con otros alimentos, es el momento de empezar la etapa de la alimentación sólida, la cual nunca debe comenzar antes de los cuatro meses ni después de los seis-ocho, esta etapa se denomina Beikost o alimentación complementaria. La leche como alimento único a partir de los seis meses, no proporciona los requerimientos nutricionales que precisa el niño a partir de esta edad, es por ello, que siguiendo unas recomendaciones precisas sobre la introducción de los alimentos sólidos, se deben ir incluyendo los nuevos alimentos en la dieta de los bebés:
• La leche proporcionará, a esta edad, la mitad de los requerimientos diarios totales, deberá administrarse una cantidad no inferior a 500 ml diarios de leche.
• No se introducirá gluten antes de los seis-siete meses, siendo aconsejado los ocho meses.
• La introducción de nuevos alimentos se hará de forma paulatina, sin prisa, muy lentamente y no juntando más de un nuevo alimento cada vez, en toma diurna, probando la tolerancia del niño y dando tiempo a la adaptación de su organismo.
• Los alimentos alergénicos se introducirán más tarde, y en niños con antecedentes atópicos, nunca antes del año.
EDAD DE INTRODUCCION DE LOS DISTINTOS ALIMENTOS EN LA DIETA DEL LACTANTE.
Alimentación del niño de uno a tres años
Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de crecimiento muy rápido propia del lactante y el periodo de crecimiento estable, que se extiende desde los tres años hasta el comienzo de la pubertad.
Es un periodo madurativo en el cual el niño realiza avances importantes en la adquisición de funciones psicomotoras. Sus funciones digestivas y metabólicas van alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación a la del niño más mayor. Sin embargo un niño alimentariamente no se convierte de inmediato en un adulto, sus necesidades energéticas y de determinados nutrientes aconsejan ajustar la dieta a sus particularidades fisiológicas, no hay que dar normas rígidas y es preciso adaptar e individualizar la dieta ajustándola a la propia constitución y estilo del niño.
Hay que poner especial cuidado en la conducta alimenticia del niño la cual puede estar sujeta a determinadas aversiones y preferencias, lo que puede conducir en ocasiones a una dieta carente de algunos nutrientes.
Los niños a estas edades son caprichosos y tiene tendencias hacia los dulces y golosinas que a veces se le ofrecen.
La alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes:
4. Asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos
5. Evitar carencias nutritivas
6. Prevenir enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad

Requerimientos nutricionales
Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 100kcal/kg/día aproximadamente 12.300-1500 kcal/día
La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios inmediatos debe ser la siguiente:
• Proteínas: 12-15%
• Hidratos de carbono: 50-58 %
• Grasas: 30-35%
La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:
• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %
Normas básicas para la elaboración de la dieta
A partir de los 12 meses de edad debe iniciarse progresivamente la introducción de alimentos con una textura más gruesa para ir acostumbrando al bebé a alimentos troceados. Para empezar una buena solución es darle alimentos que sean fácilmente chafados con el tenedor para ir cambiando a troceado pequeño. Todo ello dependiendo de cada niño y su rapidez en el aprendizaje de lamasticación. El objetivo es que al llegar a los 18-24 meses el niño coma los alimentos troceados.
También deben iniciarse poco a poco, galletas yogures, quesos, jamón york, serrano, etc.
Los tarritos son adecuados para casos excepcionales y esporádicos no como alimentación diaria y continuada.
Durante esta época de la vida las necesidades nutricionales son variables dependiendo del desarrollo del niño (peso y talla) y el grado de actividad (unos niños son tranquilos, otros son activos y unos pocos son hiperactivos)
Durante esta época también debe producirse un cambio estratégico en su alimentación. Pasar de concepto de plato único a una comida compuesta por un primer plato (verduras, patatas, sopa, purés), un segundo plato (carne, pescado, huevo, todo ello acompañado de una guarnición) y finalmente un postre.
A partir de los 2 años el niño hace 4 comidas al día: desayuno, comida, merienda y cena y algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse.
Adquiere mucha importancia la manera de repartir los aportes calóricos de estas 4 comidas básicas pues estos hábitos alimentarios adquiridos en los primeros años serán la guía para la época adulta.
Se debe procurar que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia para unos alimentos, aversión a otros que pueden conducirle a llevar una alimentación carencial en alguna sustancia nutritiva.
En resumen, la dieta debe ser equilibrada, variada y completa.